28/11/11

MADERO ESPIRITISTA

Jorge Gaviño Ambriz

  "El cuerpo humano no es más que apariencia, y esconde
 nuestra realidad. La realidad es el alma."

A mediados del siglo XIX en Francia, se vivía una ebullición filosófica, una corriente llamada espiritismo; "la doctrina de quienes suponen que a través de un médium o medio, se pueden comunicar con los espíritus de los muertos”, entendiéndose como médium a la persona a la que se considera dotada de facultades paranormales y que le permite actuar de mediadora en las comunicaciones con las almas. “La escritura automática” se da cuando se escriben los mensajes de los espíritus invocados, sin la participación consciente del escribiente.

Allan Kardec, fue uno de los seguidores del espiritismo y fundador de la revista de la misma corriente: “La Revué Espirite”. Francisco I. Madero tuvo influencia directa y contacto con esa publicación pues su padre era suscriptor, de esta manera algunos números de la revista llegaron a sus manos. [
Tiempo después, Madero toma con seriedad esta “filosofía”, de acuerdo a sus memorias, compró todos sus libros, pues consideraba las doctrinas de Kardec racionales y apasionantes, más tarde se tornó totalmente espiritista.
Madero llevaba una vida rural y no se veía interesado en la política, incursiona en la misma hasta principios del siglo XX debido a la inconformidad general por falta de democracia. Se destaca como escritor, colabora en el diario “El Demócrata”, en donde invitaba a los ciudadanos a luchar por la libertad electoral.
Su participación en este periódico no fue la única, utilizó también su facultad espiritista mediante “la escritura automática” y recibió dictados de diversos seres a través de los cuales llenó infinidad de líneas ágata donde cada idea, cada párrafo, era escrita por la mano de Madero, pero dictada por seres extracorpóreos al encontrarse en trance.
Las comunicaciones del “siervo de la democracia” abarcan dos periodos, en el primero, Madero era un médium escribiente, y las comunicaciones eran firmadas por los espíritus, principalmente dos presencias de antiguos familiares, Raúl su hermano menor y José Ramiro, quien normalmente firmaba como “José”. Se dice también que uno de los espíritus que se comunicaban con él, firmaba como BJ, es por esto que algunos autores creen que pudo haber sido el propio Benito Juárez, quien le auguraba un triunfo en la vida política, éste espíritu BJ; le dictó un libro revolucionario que hizo época, “La Sucesión Presidencial”; BJ no se equivocó, el libro y Madero trascendieron en la historia. El “ente” también le comentaba que debía combatir a un hombre astuto y falso; diciéndole que debía actuar con lealtad, sinceridad y franqueza. Le insistía en que tuviera fe inquebrantable en la justicia de su causa.
Dentro de las comunicaciones se utilizaban términos como libertad, lucha, justicia, patria, entre otros; José llamó a Madero “soldado de la libertad y el progreso”, así como “luchador infatigable por la causa de la libertad”. Los espíritus le recomendaban lecturas de historia mexicana. “La Sucesión Presidencial” expone ideas de un cambio democrático, proponiendo el tránsito hacia un verdadero progreso. Utilizó la frase “sufragio efectivo no reelección”, comprensible para toda la sociedad y convirtiéndose en un éxito rotundo.
El segundo periodo de su facultad de médium, se desarrolló de tal forma que los espíritus le hablaban mentalmente, revelándole su gran misión: la libertad.
Ya sea de manera espiritista o no, Madero fue una persona de grandes ideales, metas y sueños de democracia para México, materializando lo que Benito Juárez soñó: “la libertad es el destino de la humanidad futura, la democracia su indestructible arma, la perfección posible el fin hacia donde se dirige”.
Twitter @jorgegavino

Publicado en El Sol de México el 28 de noviembre de 2011.

14/11/11

LEGADO CULTURAL REVOLUCIONARIO

Jorge Gaviño Ambriz


“Sólo la cultura genera la verdadera revolución y ésta en venganza lucha por cambiarla”
Sacarías

Vivimos en una sociedad cambiante, nuestro país ha atravesado diversos periodos de guerra, de cambios ideológicos, de gobierno, los cuales se han ido enraizando y entrelazando dándonos una herencia cultural que nos hace conservar nuestra identidad como mexicanos, entendiéndose el término cultura como “todo lo que ha creado el hombre para su beneficio”, conformándose por aportaciones como la lengua, el arte y las tradiciones.

Porfirio Díaz, es un hombre sumamente polémico en la historia de este país, algunos lo consideran un impulsor del desarrollo y otros lo catalogan como dictador opresor y retrógrado por los altos índices de pobreza y falta de libertad de expresión. Durante su gestión, se consolidó una gran inversión por parte de los Estados Unidos y de algunos países europeos, principalmente Francia, que tuvo una importante influencia y una mística atracción en Porfirio Díaz y su esposa.

María Fabiana Sebastiana Carmen Romero Rubio y Castelló, (mejor conocida como “Doña Carmelita”) fue la segunda esposa de Don Porfirio Díaz, siendo de gran influjo en su gobierno y en la nación al dictar la moda, no solo del vestir, sino de un estilo de vida al incluir el idioma francés como un status de clase. Doña Carmelita cambió su aspecto a uno más afrancesado y pulcro; al observar fotografías de la época, se aprecia cómo con el tiempo el presidente fue aclarando su piel con polvos de arroz, su bigote toma una forma más definida, y su imagen comenzó a ser copiada por el pueblo convirtiéndolos en un modelo a seguir.

Los estilos arquitectónicos Art Nouveau, Neoclásico y Art Decó fueron ampliamente difundidos y utilizados construyéndose diversos edificios y monumentos como el Palacio de Bellas Artes, la base del Monumento a la Revolución, el Edificio de Correos, el Palacio de Donceles, la Columna de la Independencia y el Hemiciclo a Juárez, entre otros.

El Paseo de la Reforma (antes conocido como el "Paseo de la Emperatriz", en honor a Carlota, construido en el periodo de Maximiliano) fue remodelado después con la idea de traer el estilo francés a México.
El nivel educativo era sumamente bajo, pues, con el movimiento revolucionario se detuvieron varias escuelas. Fue José Vasconcelos quien tuvo como objetivo alfabetizar a la población por medio de un plan cultural para lograr un desarrollo, así como un futuro prometedor y estable para el país; aplicándolo tanto a comunidades rurales como a la población en general. Otra gran aportación de Vasconcelos fue el impulso dado al muralismo en México, ya que apoyó a artistas como Diego Rivera, Siqueiros y José Clemente Orozco; más tarde, Rufino Tamayo colaboró también con otra plástica al muralismo mexicano. Actualmente tenemos como patrimonio de la nación sus obras de arte, donde además de expresar ideologías, se ilustran las diferentes épocas del desarrollo de la nación llevándonos directamente a nuestras raíces.
La Revolución Mexicana revolucionó nuestra cultura, “adelitas”, canciones populares referentes a los “Juanes”, a las cananas terciadas en el pecho, elegías revolucionarias, platillos basados fundamentalmente en la trilogía frijol, maíz y chile; bailables populares y de salón que competían entre las clases sociales; estilos de vestimenta tanto de las clases populares como de las familias acomodadas, con sus respectivos usos y costumbres.
El pensamiento de aquella época se transformó en dicotómico y maximalista con la creencia de la existencia única de sólo dos corrientes de pensamiento: reaccionarios y revolucionarios.
Hoy por hoy, la cultura y la tecnología generarán otra revolución… Esperemos que sea menos virulenta que la generada hace un siglo.
Twitter @jorgegavino