1/6/26

Día Internacional del Libro: la resistencia de leer despacio

 Día Internacional del Libro: la resistencia de leer despacio


«Nunca se habían publicado tantos libros… y nunca había sido tan difícil leer uno completo». Sacarías
Hoy celebramos el Día Internacional del Libro luego de la declaratoria de la UNESCO de 1988. Muchas cosas han cambiado en el mundo desde entonces, y en los tiempos que vivimos, detenernos a leer es un acto de rebeldía contra la prisa de la vida cotidiana ¿Qué habría pasado si el caballero de la leyenda de San Jorge hubiese tenido prisa? Si él no se hubiera detenido a mirar el miedo en los ojos del dragón, si hubiese resuelto el combate como hoy resolvemos todo: rápido, eficiente, sin contemplación. ¿Habría brotado la rosa? ¿Habría nacido ese gesto que siglos después se convirtió en tradición, en símbolo, en ese intercambio delicado entre el libro y la flor? Y, más aún. ¿Qué habría ocurrido si Miguel de Cervantes hubiera escrito con la ansiedad de nuestro tiempo, interrumpido por el ruido de un mundo que no sabe callar? ¿Habría sido posible el delirio de don Quijote en una época que no tolera la digresión?
El libro pertenece a una especie en peligro: la de las cosas que requieren tiempo. No tiempo medido en segundos, sino tiempo vivido, tiempo que se expande, que se detiene, que incluso se pierde. El filósofo Byung-Chul Han lo ha dicho con precisión: habitamos una sociedad del rendimiento, donde incluso el descanso se convierte en una tarea y el tiempo libre en una extensión de la productividad. Leer, entonces, queda atrapado en esa lógica perversa: leemos para saber, para opinar, para acumular referencias, pero cada vez menos para demorarnos. El libro, que debería ser un espacio de contemplación, se convierte en un objeto más dentro de la lista de pendientes.
Frente a esa aceleración, la lectura propone otra ética: la de la lentitud. Irene Vallejo lo recuerda al rastrear la historia del libro como una resistencia silenciosa contra el olvido. Desde los rollos de papiro hasta las bibliotecas digitales, el libro ha sobrevivido no por adaptarse a la velocidad, sino por ofrecer algo que la velocidad no puede dar: profundidad. Leer es descender, no desplazarse.

Y, sin embargo, nunca habíamos tenido tanto al alcance. Bibliotecas enteras caben en un dispositivo, millones de páginas flotan en la inmediatez de una pantalla, listas interminables de recomendaciones nos prometen el siguiente libro incluso antes de terminar el anterior. Pero esa abundancia ha generado una forma de ansiedad: la sensación de que siempre hay algo más por leer, algo mejor, algo más urgente. Así, el libro que tenemos entre las manos compite con todos los libros posibles, y en esa competencia es derrotado.
El 23 de abril, fecha que une simbólicamente a William Shakespeare y Cervantes, no es solo una conmemoración literaria. Es una pausa. Un recordatorio de que la literatura no nació para ser consumida, sino para ser habitada. La tradición catalana de regalar una rosa junto a un libro insiste en esa idea con una delicadeza que hoy resulta casi subversiva: la rosa, efímera, y el libro, persistente; uno que se entrega al instante, otro que exige duración. Quizá el problema no sea que leamos menos, sino que vivimos de otra manera el tiempo. Hemos aprendido a deslizar, a saltar, a fragmentar. Nos hemos acostumbrado a la interrupción como forma natural de experiencia. Y en ese mundo, el libro aparece como una anomalía.
Leer un libro completo, hoy, es un acto de resistencia íntima. No contra la tecnología, sino contra la prisa que la atraviesa. Es elegir una voz y sostenerla, permitir que nos acompañe sin la urgencia de llegar a otro lugar. Es aceptar que no todo tiene que ocurrir de inmediato, que hay experiencias —las más profundas— que solo se revelan en la demora. Tal vez por eso seguimos regalando libros y rosas. Porque en ese gesto hay una intuición antigua: la de que el tiempo no siempre debe ser conquistado. A veces basta con habitarlo.

Publicado en El Universal, 23 de abril, 2026.

Se hace camino: Sheinbaum en Barcelona

 Se hace camino: Sheinbaum en Barcelona


El 16 de abril, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, emprendió un viaje hacia Barcelona, una visita que se inscribe en un momento clave en las relaciones bilaterales entre México y España, pero también en un contexto internacional de cooperación y solidaridad. Aunque las relaciones entre ambos países han atravesado momentos complejos, la presidenta Sheinbaum llegó con un enfoque conciliador, reafirmando que no existe crisis diplomática alguna, sino más bien una relación de respeto ycolaboración mutua.Según datos del ICEX España Exportación e Inversiones, México es el principal destino de exportaciones españolas en Latinoamérica, y España, por su parte, es uno de los mayores inversores en territorio mexicano. A pesar de algunos altibajos en los intercambios comerciales, la relación sigue siendo estratégica para ambos países, con un futuro prometedor marcado por la colaboración en áreas como la ciencia, la tecnología y la educación.

Durante su estancia en Barcelona, la presidenta participó activamente en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, junto con figuras como el presidente brasileño,LuizInácioLula da Silva, y el presidente español, Pedro Sánchez. Dicha cumbre fungió como plataforma para que México, España y Brasil unieran sus voces en un llamado conjunto, destacando la situación crítica de Cuba debido al bloqueo energético impuesto por Estados Unidos, que ha sumido a la isla en una profunda crisis humanitaria. Los tres países pidieron un diálogo sincero y respetuoso en el marco del derecho internacional, con un compromiso claro de incrementar la ayuda humanitaria para aliviar el sufrimiento del pueblo cubano.

En medio de la diplomacia y los acuerdos, la presidenta Sheinbaum también hizo tiempo para un encuentro personal con la comunidad mexicana en Barcelona, reafirmando su compromiso con los valores de la ciencia y la tecnología. Este fue uno de los momentos más emotivos de su viaje, donde destacó la importancia de la cooperación internacional y la necesidad de seguir avanzando en el uso de la tecnología para enfrentar los grandes desafíos globales.El momento clave de la gira fue la visita al BarcelonaSupercomputingCenter, donde México y España colaboran en proyectos tecnológicos de punta como la supercomputadora Coatlicue. Este avance posicionaría a México como líder en computación en América Latina y permitiría enfrentar desafíos como desastres naturales y problemas ambientales. El encuentro también fortaleció los lazos políticos y personales entre ambos países. 

La ministra Diana Morant destacó la colaboración científica como pilar para la democracia y la paz, mientras que Salvador Illa subrayó que la cooperación entre España, Cataluña y México puede tener un impacto relevante en la solución de problemas globales.Con un toque fraterno, Joan Manuel Serrat, quien ha sido amigo de Sheinbaum desde sus días en el gobierno de la Ciudad de México, se unió a la visita. En su característico tono cálido, Serrat expresó: «… es una mujer a la que admiro y respeto profundamente; es una científica, una mujer preparada, una mujer que sabe muy claramente lo que tiene que hacer y esperamos que pueda llevarlo a cabo con la fuerza y la colaboración de todos los mexicanos.»Fue así como el viaje, cargado de diplomacia y simbolismo, culminó con la promesa de una nueva era en las relaciones bilaterales y con la propuesta de México para ser sede de la próxima Cumbre en Defensa de la Democracia en 2027. Y en esa Barcelona abierta al mar y a la historia, quizá resuene un eco compartido entre dos pueblos, aquella vieja certeza: «Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa…».


Publicado en La Crónica de Hoy, 21 de abril, 2026.

El Sistema de Salud Universal será realidad

 

El Sistema de Salud Universal será realidad


«El mayor logro de un gobierno no es la riqueza material que genera, sino la salud y el bienestar de su gente.»


Nelson Mandela


En un acto de profunda trascendencia para el sistema de salud de México, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el Decreto Presidencial que da forma al Servicio Universal de Salud, un avance histórico que busca garantizar que todos los mexicanos, sin importar su condición laboral o social, puedan acceder a la atención médica en las principales instituciones del país: el IMSS, el ISSSTE y el IMSS Bienestar. Este paso marca el inicio de un proceso que transformará la atención médica en el país, convirtiéndola en un derecho efectivo, accesible y de calidad para todos.


Uno de los primeros pasos para materializar este ambicioso proyecto será la credencialización universal, que comenzará en abril con el registro de los adultos mayores de 85 años y se extenderá para abarcar a toda la población. Este proceso será posible en más de 2,000 módulos de la Secretaría del Bienestar distribuidos por todo el país, facilitando el acceso al nuevo sistema de salud. La credencial no solo servirá como identificación oficial, sino que permitirá a los usuarios consultar su derechohabiencia, verificar la disponibilidad de unidades de salud y hospitales y en el futuro, gestionar citas médicas, acceder a su expediente clínico digital y recibir atención a través de teleconsulta y salud digital.


La importancia de este cambio radica en la capacidad de reconstruir un sistema de salud que, aunque ha sido referencia en muchos aspectos, ofrecía servicios diferenciados. México contaba con tres grandes redes de atención médica separadas: IMSS, ISSSTE e IMSS Bienestar, cada una con distintos registros y procesos. El Servicio Universal de Salud promete integrar estas redes, eliminando la necesidad de que un ciudadano esté afiliado a un sistema específico para recibir atención médica.


Como señala el Mtro. Zoé Robledo, director general del IMSS, “¿Por qué es posible ahora? Porque el SUS parte de una base: el IMSS es el mismo en todo el país y el IMSS Bienestar —que es el IMSS para quienes no tienen IMSS— lo es en 24 estados. Esto crea una lógica integradora: mismas condiciones laborales, mismos criterios de atención, misma cobertura de tratamientos en todo el país y continuidad institucional.” Esta visión es clave para que los servicios de salud sean más accesibles y eficientes para todos los mexicanos, sin importar su lugar de residencia o el sistema de salud al que estén afiliados.


A partir de 2027, el Servicio Universal de Salud ofrecerá una cobertura integral, que incluirá atención universal en urgencias y hospitalización, garantizando la continuidad del tratamiento en situaciones críticas. También se implementarán servicios especializados para embarazos de alto riesgo y partos de emergencia, así como protocolos como el Código Infarto para la atención inmediata de infartos, con servicios de hemodinamia, y el Código Cerebro para la atención rápida de eventos cerebrovasculares. Además, se universalizará la atención y diagnóstico del cáncer de mama, facilitando el acceso a estudios vitales.


La SUS también asegurará la continuidad de tratamientos para enfermedades graves como insuficiencia renal, cáncer y trasplantes, ampliará la cobertura de la vacunación universal y ofrecerá consultas de atención primaria para la prevención y tratamiento de padecimientos agudos, con la posibilidad de prescripción de medicamentos. Esto garantizará que todos los mexicanos tengan acceso a atención médica de calidad en el primer nivel. La innovación tecnológica será crucial en este nuevo sistema. La aplicación móvil asociada a la credencial permitirá a los usuarios gestionar citas, consultar su historial médico y hacer un seguimiento en tiempo real de su derechohabiencia. Además, la integración de inteligencia artificial mejorará la precisión en diagnósticos y recomendaciones médicas, facilitando una atención más personalizada.


México ha dado un paso significativo hacia el fortalecimiento de su sistema de salud pública, un avance que no debe subestimarse. Para lograr la cobertura universal, será necesario un esfuerzo coordinado entre las autoridades federales, estatales y locales, pero también será fundamental el compromiso de la sociedad.


La implementación exitosa del Servicio Universal de Salud dependerá de la capacidad del gobierno para garantizar que todos los ciudadanos se registren en el sistema y que la infraestructura médica esté preparada para recibir la creciente demanda de servicios. Esto implica no solo ampliar la cobertura, sino también asegurar la capacitación del personal de salud, la calidad de la infraestructura y el suministro de medicamentos necesarios para atender a la población.


El Sistema Universal de Salud es, en última instancia, una promesa de equidad, un compromiso de que nadie quedará atrás en el acceso a la atención médica, sin importar su ubicación, nivel socioeconómico o situación laboral.


Publicado en El Universal, 16 de abril, 2026.

13/5/26

Revueltas: la revuelta interior que no termina

 

Revueltas: la revuelta interior que no termina



Hablar de José Revueltas es mencionar a uno de los más grandes escritores mexicanos del siglo pasado. Revueltas siempre fue incómodo: incómodo para el gobierno, el clero, el Partido Comunista y los intelectuales alineados a los grupos de poder. Con el correr de los años podemos afirmar que mientras hubo otros escritores que fueron canonizados por el Estado, Revueltas se mantuvo como una conciencia incómoda, el mártir que, por defender sus causas, fue recluido en las Islas Marías y en Lecumberri en dos ocasiones cada uno. Exploró la condición humana al confrontar al hombre, sus creencias y su realidad.

Revueltas no creyó en las salvaciones fáciles: ni en Dios ni en la revolución. Denunció al imperialismo por haber devorado la nacionalidad mexicana y señaló que la soberanía nacional estaba sometida a la delincuencia articulada. Resulta curioso como muchos de los títulos de sus libros y contenido de estos llevan referencias bíblicas y de la religión católica.

Habla de Dios en ellos, pero no se encomienda a él, por hacerlo al comunismo. Su obra narrativa es una de las más radicales de la literatura mexicana. En Los muros del agua da cuenta de su presencia en las Islas Marías; en En algún valle de lágrimas cuestiona la pertinencia de estar en el mundo. Él se da cuenta de que la humanidad se ha perdido en el mundo porque este es abominable.  

En Los motivos de Caín relata cómo la violencia deshumaniza al hombre. Con Los errores concluye que los humanos no fallamos por accidente sino por lo que somos. En su última novela, El apando, la cárcel deja de ser un lugar físico para convertirse en una metáfora del encierro humano. 

En toda su obra literaria no hay redención posible, ni siquiera en la esperanza revolucionaria que alguna vez abrazó. Su escritura se vuelve, entonces, una forma de autocrítica feroz, una demolición constante de las certezas ideológicas. Revueltas no traiciona al comunismo: lo desnuda; lo enfrenta a su propia incapacidad para redimir al hombre, porque el problema, intuye, no es el sistema, sino la materia misma de lo humano .

En las aulas, José Revueltas no ofrecía consuelo ni fórmulas: ofrecía conflicto. Su pensamiento, plasmado en ensayos como Ensayo sobre un proletariado sin cabeza, se traducía en una exigencia directa hacia los jóvenes: pensar por cuenta propia incluso contra las estructuras que decían representarlos. Decía que «el proletariado mexicano carece de cabeza», frase con la que no buscaba descalificar, sino provocar una toma de conciencia crítica sobre la ausencia de dirección ideológica real. 

Esa provocación se volvía método: incomodar para despertar, desmontar para obligar a pensar. Revueltas no formaba discípulos dóciles, sino individuos capaces de enfrentarse a la realidad. En 1968 no solamente fueron reprimidos los estudiantes, también se intentó silenciar conciencias como la suya. A cincuenta años de su muerte, su obra no ha sido neutralizada ni puede serlo. Leer a Revueltas hoy es enfrentarse a un espejo sin concesiones, donde la violencia, la desigualdad y la simulación política no aparecen como anomalías, sino como expresiones inevitables de una condición más profunda. Su literatura no ofrece respuestas, pero sí una pregunta persistente: ¿qué hacer con un mundo que parece condenado a repetirse en sus errores? Quizá por eso Revueltas sigue siendo perturbador. 

Porque no permite la ilusión de haber superado nada. Porque su voz, lejos de apagarse, continúa señalando que la verdadera prisión no fueron las Islas Marías ni Lecumberri, sino la conciencia misma del hombre, atrapada entre su deseo de redención y su incapacidad para alcanzarla. Y en esa tensión, en esa revuelta interior que nunca termina, su obra sigue respirando como una herida abierta en la literatura mexicana. José Revueltas murió el 14 de abril de 1976 en la Ciudad de México, tras una vida marcada por la enfermedad, la cárcel y la disidencia constante. Nunca buscó reconciliarse con el poder ni con las ortodoxias que alguna vez abrazó: rompió con el Partido Comunista, cuestionó sus dogmas y aceptó el aislamiento como el precio de la lucidez. 

Fue congruente hasta el final. Prefirió la ruptura antes que la comodidad, la crítica antes que la pertenencia. Porque la verdadera revolución— la que él no dejó de perseguir—no está en cambiar el mundo, sino en enfrentar sin engaños la tragedia del ser humano.

Publicado en La Crónica de Hoy, 14 de abril 2026. 

La paz anunciada, la guerra persistente

 La paz anunciada, la guerra persistente



«Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras».
Cicerón

Ayer se anunció un cese al fuego entre Estados Unidos, Israel e Irán. Lo dijo Donald Trump como si el mundo pudiera detenerse por decreto, como si la guerra aceptara pausas con la docilidad de un reloj. Se habló de dos semanas de negociación, de una ventana para la diplomacia. Pero hoy, mientras la palabra “tregua” todavía flotaba en el aire como una promesa frágil, los bombardeos volvieron a caer sobre el sur del Líbano y sobre Beirut, como si el lenguaje fuera incapaz de contener la realidad. Israel, bajo el liderazgo de Benjamin Netanyahu, dejó claro que el cese al fuego no incluía ese frente, que la guerra puede dividirse en compartimentos, que la muerte puede administrarse por zonas. El estrecho de Ormuz, que había permanecido cerrado de forma intermitente durante semanas, volvió a abrirse; la pregunta es si así se mantendrá con el correr de los días.

A diferencia de otras guerras, aquí no hay distancia. La guerra no solo ocurre: se transmite, se interpreta, se manipula mientras sucede. Y en ese escenario fragmentado, los frentes se multiplican: Irán contra Estados Unidos, Irán contra Israel, Israel contra Líbano a través de Hezbolá, Israel contra Gaza. No es una guerra, son varias superpuestas, corriendo en paralelo, negociándose en un punto mientras estallan en otro.

Vivimos una época en la que la violencia se ha vuelto técnica, quirúrgica, casi invisible para quien no está debajo de ella. Se habla de objetivos, de precisión, de daños colaterales, como si esas palabras pudieran suavizar el hecho elemental de que alguien pierde la vida, de que alguien deja de respirar. Pero la guerra, en su forma más desnuda, sigue siendo lo mismo: una relación desigual de poder llevada al extremo. Y ahí es donde aparece la fractura moral que intentamos ignorar.
Cuando uno de los bandos tiene en el cielo drones, satélites, misiles de largo alcance, y el otro no cuenta con los mismos recursos, la conversación se rompe. Ya no hay ley posible, porque la ley presupone igualdad. Ya no hay reglas, porque las reglas necesitan equilibrio. Y la razón, esa última esperanza humana, se convierte en un lujo que solo puede permitirse quien no está corriendo. En ese momento, lo que uno sostiene ya no es solo un arma: es la vida del otro, el tiempo del otro, la posibilidad de que el otro siga existiendo, tal como lo dijo, el presidente de los Estados Unidos.
El cese al fuego no es irrelevante. Pero también es necesario decirlo con claridad: una tregua no significa paz. Puede tratarse solamente de un reacomodo táctico. Un alto al fuego que no alcanza a todos los frentes es, en el fondo, una tregua incompleta.
Hoy está claro que el arma más poderosa no es el proyectil que cae, sino el control del flujo energético global. El estrecho de Ormuz, por donde transita una parte crucial del petróleo del mundo, se convierte en una palanca silenciosa capaz de tensar al planeta entero. No es solo una guerra regional: es un conflicto en el que el mundo entero queda, en cierto sentido, como rehén. A eso se suma otra capa, más sutil y peligrosa: la desinformación. Videos hechos con inteligencia artificial, propaganda, noticias falsas, imágenes manipuladas que circulan con la misma velocidad que los hechos reales. La guerra ya no solo se libra en el territorio, sino en la percepción. Y cuando la percepción se distorsiona, la verdad se vuelve irrelevante.
Con el paso de los días, el verdadero riesgo no es que la guerra vuelva estallar, sino que esta no termine de irse.

Publicado en El Universal, 9 de abril 2026.

Entre la sangre y la imagen: lo que realmente se inauguró en el Siglo XXI

 Entre la sangre y la imagen: lo que realmente se inauguró en el Siglo XXI


La inauguración del área de hemodiálisis rehabilitada y la instalación de un nuevo resonador magnético en el Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo XXI del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), encabezada por el director general del Instituto, el Mtro. Zoé Robledo, no es solo un acto administrativo ni una fotografía institucional más: es, en realidad, la expresión tangible de una deuda histórica que comienza a saldarse. Porque detrás de cada equipo nuevo hay historias concretas: pacientes que esperan un diagnóstico, una sesión de tratamiento, una oportunidad.

 Y en medicina, esperar no es un verbo neutro; es, muchas veces, la forma más silenciosa del sufrimiento. Durante años, el sistema de salud pública en México ha convivido con una contradicción evidente: médicos altamente capacitados enfrentando enfermedades complejas con herramientas que ya habían rebasado su vida útil. En ese contexto, la inversión de mil 747 millones de pesos realizada en 2025 para la adquisición de 123 equipos de alta tecnología representa la mayor compra de este tipo en la historia del Seguro Social en un solo procedimiento. Además, el nuevo modelo de compra directa con fabricantes permitió reducir en cerca de un 45% el costo originalmente previsto.

Sin embargo, el verdadero sentido de esta inversión no está en la cifra, sino en su impacto. Un resonador magnético de última generación permite diagnósticos más precisos en neurología. En tanto, la ampliación del área de hemodiálisis responde a una de las crisis más urgentes del sistema de salud: la creciente prevalencia de la enfermedad renal crónica, estrechamente ligada a la diabetes y la hipertensión. En México, miles de pacientes requieren terapias de sustitución renal de manera constante, y durante años la capacidad instalada ha sido insuficiente, obligando a muchos a trasladarse largas distancias, endeudarse o, en el peor de los casos, abandonar el tratamiento. Frente a esta realidad, ampliar la infraestructura no es un lujo, sino una obligación ética del estado.

Esta acción se inscribe, además, en una estrategia más amplia impulsada por parte del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. El objetivo es claro: reducir la brecha entre la medicina pública y la privada, donde durante décadas el acceso a tecnología de alta precisión estuvo condicionado por la capacidad económica de los pacientes. Garantizar que un diagnóstico oportuno no dependa del ingreso es, en el fondo, una definición de justicia social. 

No obstante, el desafío no termina. La historia del sistema de salud mexicano demuestra que la tecnología, por sí sola, no resuelve los problemas si no va acompañada de mantenimiento, capacitación y gestión eficiente. Solo así la inversión se traducirá en mejores resultados clínicos y en una atención más digna. El nuevo equipamiento en Siglo XXI, no es solo infraestructura médica: es una posibilidad. La posibilidad de que el diagnóstico llegue antes, de que el tratamiento no se interrumpa, de que la espera deje de ser sinónimo de abandono.


Publicado en La Crónica de Hoy, 7 de abril, 2026. 

Artemisa: volver a la Luna, ¿competencia o ciencia?

 Artemisa: volver a la Luna, ¿competencia o ciencia?


«No hay hazaña más sospechosa que aquella que no se repite.»
Sacarías


Mucho antes de que el hombre pensara en llegar a Selene, la Luna ya se había convertido en diosa, en límite, en ciclo biológico y astronómico, en poesía… Desde la mitología griega, la Luna representa antorcha y oscuridad, luz y sombra. Para los griegos, Artemisa no es una diosa tranquila, ni callada, ni indiferente: es misteriosa, es lo que no se mira ni se toca; Artemisa no se posee; solo en la imaginación se contempla.

Durante siglos, la Luna fue un reloj del tiempo; para la mujer, un péndulo. En 1969, Neil Armstrong, en la misión Apolo 11, holló con sus plantas la virginidad del suelo lunar; se dijo en aquel momento “que era un pequeño paso para un hombre y un gran paso para la humanidad”. Desde entonces, han pasado seis misiones a la Luna, un puñado de horas y un silencio de muchos años. Durante más de medio siglo no volvimos. Ninguna insistencia, ninguna continuidad. Demasiado tiempo para ser normal. Esa interrupción abrió la sospecha, y por ahí se coló la intriga: ¿realmente estuvimos ahí? La duda no nace de la ignorancia, sino de una intuición incómoda: lo verdaderamente importante no se abandona. Pero la evidencia es contundente. El programa Apolo dejó huellas imposibles de falsificar: muestras lunares, instrumentos que aún responden desde la superficie, registros de otras potencias. Sí llegaron, sí llegamos. Y, sin embargo, nos fuimos.

La realidad es más inquietante que cualquier supuesta conspiración; la verdad siempre surge a la superficie. No nos detuvo una dificultad, sino una falta de voluntad, una falta de propósito. El cohete Saturn V dejó de fabricarse no porque fallara, sino porque dejó de ser necesario. Solo en el proyecto del Apolo 11 trabajaron cerca de 400 mil personas; se cerraron fábricas, se dispersaron ingenieros, se desmanteló la intención. No hubo un fracaso, sino un desinterés.

Hoy, el programa Artemis II anuncia el regreso: promete rodear la Luna y preparar un nuevo alunizaje. El nombre no es casual: Artemisa, la diosa que no se deja poseer. La humanidad, con esta ocasión, completará siete viajes a la Luna, y este dato no solo es una cifra, sino una advertencia. Siete días ordenan el tiempo, siete notas sostienen la música, siete colores visibles aparecen al descomponer la luz; siete niveles han descrito, desde lo antiguo, cualquier proceso de transformación. El siete marca un ciclo completo. La ausencia humana de la Luna ha atravesado ese ciclo. No volvemos fortuitamente: volvemos después del olvido, volvemos por destino.

En 1969, los norteamericanos fueron a demostrar poder frente a la URSS; hoy regresan, quizá sin saber con claridad qué quieren sostener frente a los chinos. Ese es el verdadero riesgo. Si el regreso repite el gesto de Apolo —llegar, plantar símbolos y retirarse—, confirmará algo inquietante: que la humanidad es capaz de hazañas extraordinarias, pero incapaz de darles sentido.

La Luna no necesita ser conquistada. Nunca lo necesitó. Lo que está en juego no es su superficie, sino nuestra coherencia. Porque toda frontera atravesada exige una transformación. Y nosotros cruzamos esa frontera… sin cambiar; seguimos siendo los mismos. El escenario ha cambiado, pero nosotros seguimos siendo los mismos, con los mismos miedos, con las mismas pasiones, con los mismos vicios, pero también con las mismas virtudes. Lo que hagamos, lo que seamos, es lo que dejaremos a nuestros descendientes: a nuestros hijos y nietos, un legado de vicios o una herencia de virtudes.
Artemisa no es un destino. Es un límite. Y esta vez, el juicio no será sobre si podemos llegar, sino sobre si tenemos algo que hacer cuando lleguemos.

Publicado en El Universal, 2 de abril, 2026.

Los niños que construyen mundos

 Los niños que construyen mundos


«La palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices.»


Albert Einstein


Hay un instante en que el niño se inclina sobre el suelo y el mundo cambia. No hay prisa, no hay ruido: su atención se concentra por completo. Solo sus manitas ordenando piezas, levantando torres, trazando caminos donde antes no había nada. Un puente de plástico puede ser más firme que muchos reales; una muñeca se vuelve un ser vivo porque está hecha de imaginación. La resistencia de los materiales parece no tener límite: “mira, abuelo, es de triple acero”.

He visto a un niño armar una grúa con la concentración de un ingeniero y la alegría intacta de un dios que descubre. Cada bloque es una posibilidad; cada error, una decisión. No teme equivocarse porque aún no conoce el fracaso. En su mundo, todo puede rehacerse. El tiempo no pesa: construir es una forma de estar.

Pero hay otros niños. No están sobre un tapete ni rodeados de colores. Están sobre el asfalto. No construyen puentes; tampoco juegan con muñecas: cuidan a sus hermanitos, hacen “gracias”, esquivan autos. Cargan bolsas, limpian parabrisas, estiran la mano. No inventan mundos: sobreviven en un mundo hostil. Entre unos y otros hay una diferencia fundamental. Si bien comparten la capacidad de imaginar, uno levanta ciudades; el otro apenas puede pensar en una vida distinta.

Ambos son arquitectos de lo invisible. Solo que uno carga ilusiones y el otro, la responsabilidad de reunir algunas monedas para sostenerse.

La tragedia no es solo la pobreza material. Es la pérdida de la niñez en sí misma. Empieza cuando el niño deja de jugar incluso con lo que encuentra. Cuando ya no convierte una caja en un castillo ni una piedra en un tesoro. Cuando la realidad pesa y la fantasía deja de ser útil. Ahí ocurre la verdadera ruptura: se interrumpe la construcción del futuro. Se le quita al niño su tiempo de ser niño. Se le empuja a asumir responsabilidades que no le corresponden. La urgencia del sustento sustituye el derecho a jugar.

Los adultos, en su afán de poder, han llevado la violencia hasta donde no debía entrar: la infancia. La guerra —esa invención que se justifica con banderas, ideologías o intereses— no solo destruye ciudades; también borra juegos, silencia risas y corta vidas que apenas comenzaban. Cada niño muerto en una guerra es una pérdida irreparable. Nos hemos acostumbrado a verlos. En las esquinas, en los cruceros, en los vagones. Pasan frente a nosotros como parte del paisaje, como si su lugar fuera ese. El problema no es que estén ahí. El problema es que dejamos de verlos. Ahí está la herida.

Una sociedad se reconoce en lo que permite a sus niños imaginar. Cuando un niño construye mundos, hay posibilidad. Cuando solo sobrevive, esa posibilidad se reduce. Tal vez no podamos cambiarlo todo de inmediato, pero sí podemos empezar por algo básico: volver a mirar. No con lástima, sino con conciencia. No como espectadores, sino como responsables.

La existencia de niños abandonados a su suerte o en medio de la guerra es una falla fundamental de la humanidad. Volver a mirar implica asumir lo que nos corresponde: negarnos a dar la espalda, insistir, exigir. Sostener la atención hasta que ningún niño tenga que sobrevivir trabajando y hasta que la infancia deje de ser una deuda pendiente y se vuelva, en verdad, un derecho a construir su propio mundo.


Publicado en La Crónica de Hoy, 13 de marzo, 2026.

16/4/26

El planeta sin insectos: la crisis que ya empezó y nadie escucha

 

El planeta sin insectos:

 la crisis que ya empezó y nadie escucha

 

«Si amas al sol que te alumbra, tal vez amas y si amas al insecto que te muerde, amas.»

Antonio Porchia

 

Al despertar una mañana, Gregorio Samsa —el protagonista de La metamorfosis de Franz Kafka— descubrió que se había convertido en un insecto. Hoy podríamos reescribir esa escena con un giro más inquietante: Samsa ya no podría existir, no por su transformación, sino porque el mundo en el que despertaría es uno donde los insectos están desapareciendo. Y esta vez no es literatura, sino evidencia acumulada, reciente y verificable. En marzo de 2026, estudios sobre fisiología térmica confirmaron que miles de especies de insectos —sobre todo en zonas tropicales— viven ya al límite de su tolerancia al calor, sin margen real para adaptarse a aumentos de temperatura. El cambio climático no es solo un factor adicional: está empezando a volver inviable su existencia.

Los datos más recientes consolidan una tendencia que ya no admite duda. A nivel global, aproximadamente el 50% de los polinizadores está amenazado, y cerca del 40% de las especies de polinizadores invertebrados —abejas, mariposas— enfrenta riesgo de extinción. En términos acumulados, estudios y revisiones coinciden en que las poblaciones de insectos están disminuyendo entre 1% y 2.5% cada año, lo que implica pérdidas cercanas al 30% en apenas dos décadas. En algunos contextos, el desplome es aún más abrupto: proyectos recientes en Europa han documentado caídas de hasta 80% en insectos voladores en 20 años. Y en ecosistemas aparentemente intactos, como zonas montañosas de Estados Unidos, se han registrado descensos del 72% en apenas dos décadas, asociados directamente al aumento de temperatura. No es un fenómeno local ni episódico: es una transformación sostenida y global.

El caso de los polinizadores resulta particularmente revelador. En 2025, apicultores en Estados Unidos reportaron pérdidas sin precedentes: más del 60% de las colonias de abejas desaparecieron en una sola temporada, con proyecciones que alcanzan hasta el 70% en algunos escenarios. Paralelamente, un estudio sobre mariposas mostró una caída del 22% en sus poblaciones desde el año 2000, con más de cien especies reducidas a la mitad o menos. Estas cifras no son anecdóticas: las mariposas son indicadores ecológicos, y su descenso refleja un deterioro más amplio. De hecho, investigaciones recientes advierten que no están desapareciendo únicamente las especies raras, sino las más comunes, aquellas que sostienen el funcionamiento cotidiano de los ecosistemas. No estamos perdiendo lo excepcional, sino lo estructural.

En México, el caso de la mariposa monarca introduce un matiz que vuelve el fenómeno aún más complejo. En 2026, su población invernal aumentó alrededor de 64% respecto al año anterior, una señal que algunos interpretaron como recuperación. Sin embargo, ese repunte ocurre después de años de colapso y la especie sigue muy por debajo de sus niveles históricos, vulnerable a sequías, pérdida de hábitat y eventos climáticos extremos. Es decir, incluso cuando los datos parecen positivos, el sistema sigue siendo frágil. La recuperación parcial no contradice la crisis: la confirma en su carácter inestable.

El problema no es solo ecológico, es estructural para la vida humana. Los insectos polinizan aproximadamente un tercio de los cultivos globales y sostienen redes alimentarias completas. Sin ellos, disminuye la producción agrícola, colapsan cadenas tróficas y se altera la fertilidad de los suelos. Pero el giro más inquietante, el verdaderamente contemporáneo, es que ahora sabemos que el clima está actuando como fuerza dominante. Según estudios recientes, el cambio en temperatura y precipitación ya afecta a más del 30% de las poblaciones de insectos en el mundo. No se trata solo de pérdida de hábitat o contaminación: es una alteración del entorno planetario que redefine las condiciones básicas de existencia.

Kafka imaginó una transformación absurda e imposible. La nuestra es más silenciosa y más radical. No nos estamos convirtiendo en insectos: estamos asistiendo a su desaparición progresiva. Y en ese proceso, casi imperceptible al principio, se revela algo más profundo. Porque si los organismos más numerosos, resilientes y antiguos del planeta —aquellos que han sobrevivido a extinciones masivas— comienzan a desaparecer en cuestión de décadas, la pregunta ya no es qué les está ocurriendo a ellos. La pregunta es qué está ocurriendo con el mundo que compartimos… y cuánto tiempo seguirá siendo habitable también para nosotros.


Publicado en El Universal, 26 de marzo 2026.

 

El orden nacido del cuerpo fragmentado

 EL ORDEN NACIDO DEL CUERPO FRAGMENTADO



“El hombre encuentra en sí mismo tanto al enemigo como al aliado.” — Marco Aurelio

En dos civilizaciones separadas por océanos y milenios —Egipto y el mundo mexica— aparece una misma escena: un cuerpo despedazado da origen al orden.

¿Simple coincidencia o resultado estructural?

En los antiguos relatos egipcios, Osiris es traicionado por su hermano Set. Engañado durante un banquete, es encerrado en un cofre y arrojado al Nilo. Isis recupera el cuerpo, pero Set lo fragmenta y dispersa sus partes. A partir de esa ruptura nace algo nuevo: Osiris no vuelve a la vida terrenal, sino que se convierte en señor del inframundo, juez de los muertos. Su hijo Horus restablece el orden en la tierra y legitima el poder.

En el mundo mexica, la escena es distinta y, sin embargo, idéntica en su fondo. Coatlicue concibe de manera prodigiosa. Sus hijos, encabezados por Coyolxauhqui, intentan matarla. Pero en el instante del ataque nace Huitzilopochtli, ya armado, ya adulto. Derrota a sus hermanos, decapita a su hermana Coyolxauhqui y arroja su cuerpo desde lo alto del templo. El cuerpo se fragmenta al caer. Esa imagen queda fijada en piedra, al pie del Templo Mayor. Dos relatos. Dos hermanos. Dos cuerpos desmembrados. Un mismo principio. El orden no surge unitario, de una sola pieza. Surge después de la ruptura.

En Egipto, las partes de Osiris, dispersas por el territorio, permiten reconstruir simbólicamente la unidad en el más allá. En el mundo mexica, el cuerpo desmembrado de Coyolxauhqui se convierte en imagen permanente del triunfo solar sobre la luna. Es fundamento de la pirámide, principio de la escala. Vida y muerte, día y noche, continuidad y conflicto: todo queda organizado a partir de una violencia inicial.

Más aún: en ambos relatos, la violencia ocurre dentro del mismo linaje. Hermano contra hermano en Egipto. Hermana contra hermano; hijos contra madre en Mesoamérica. No es el enemigo lejano el que funda el orden, sino el conflicto más cercano: la familia, el origen. Ahí reside una de las coincidencias más profundas: el adversario no viene de fuera, surge desde dentro.

Estos mitos no ocultan la violencia. La documentan, la hacen enseñanza. La encauzan. La convierten en cimiento. No cualquier violencia, sino una que, al ser narrada y repetida, se vuelve legítima, casi necesaria. Caín y Abel quedan eclipsados… El mundo, parecen decirnos, no nace en armonía: se construye sobre una fractura.

Y, sin embargo, hay una diferencia decisiva entre aquellos relatos y nuestro presente. Ellos comprendieron la ruptura y la convirtieron en símbolo. Nosotros corremos el riesgo de repetirla sin comprenderla.

Hoy, las guerras ya no responden a dioses ni a ciclos cósmicos, pero siguen obedeciendo a la misma lógica: la necesidad de un enemigo, la ambición que mata, la incapacidad de contener el conflicto antes de que se desborde.

Si en el mito el cuerpo debía fragmentarse para explicar el orden, en nuestro tiempo el desafío es otro: evitar que esa fragmentación se vuelva permanente. Porque el verdadero enemigo —como intuyó Marco Aurelio— no siempre está lejos. A veces, habita en nosotros mismos. 


Publicado en La Crónica de Hoy, 24 de marzo 2026. 

Ormuz y la fractura atlántica

 

Ormuz y la fractura atlántica

 

«La guerra no determina quién tiene la razón, solo quién queda.»

Bertrand Russell

 

El 28 de febrero de 2026, Estados Unidos e Israel lanzaron la operación “Furia Épica” contra Irán. La respuesta fue inmediata: Teherán bloqueó el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo, por donde circula cerca del 20% del petróleo global. El impacto fue casi instantáneo en los mercados energéticos y en la economía internacional. Ante el cierre, Washington planteó una operación militar para reabrir el paso. La idea incluía la participación de la OTAN como respaldo. Sin embargo, la respuesta europea fue de cautela desde el inicio. Alemania, Francia, Reino Unido e Italia coincidieron en que la alianza no tiene un mandato legal para intervenir en un conflicto fuera de su territorio. A este argumento legal se sumó uno político más profundo. Varios gobiernos europeos interpretan la operación inicial de Estados Unidos e Israel como una decisión tomada sin un proceso amplio de consulta dentro de la alianza, lo que debilita el principio de acción colectiva. Bajo esa lectura, involucrarse después implicaría asumir costos de una estrategia que no contribuyeron a definir. También existe una evaluación interna sobre precedentes: participar en este caso podría ampliar de facto el alcance de la OTAN hacia intervenciones fuera de su marco original.

En ese contexto, el rechazo europeo también refleja una diferencia en la forma de entender el uso de la fuerza. Mientras Washington prioriza la reapertura inmediata del flujo energético global, varios gobiernos europeos consideran que una intervención sin objetivos políticos claros y sin una salida definida puede derivar en un conflicto prolongado. La situación en el terreno reforzó esas dudas. Irán ha construido una estrategia defensiva que aprovecha la geografía del estrecho y el uso de tecnología relativamente accesible. Misiles, drones y minas navales han convertido la zona en un espacio altamente riesgoso. Limpiar esas minas y garantizar el paso seguro de los barcos no es una tarea rápida; requiere tiempo, recursos y exposición constante.

Frente a este panorama, Europa buscó opciones más limitadas. Reino Unido planteó la posibilidad de formar una coalición de países dispuestos, sin usar la estructura de la OTAN. La Unión Europea descartó ampliar sus misiones navales en la zona. Italia redujo su presencia militar y priorizó la seguridad de sus propias bases. La reacción de Washington fue crítica. El presidente Donald Trump acusó a sus aliados de beneficiarse de la estabilidad internacional sin asumir los costos. También advirtió sobre posibles consecuencias para la OTAN si no recibe apoyo. En ese mismo contexto, la dimisión de Josh Paul, encargado de supervisar transferencias de armas y cooperación militar, añadió presión al debate interno: el exfuncionario cuestionó la justificación estratégica de la guerra y advirtió sobre los riesgos de una escalada sin objetivos políticos claros, lo que evidenció divisiones dentro del propio aparato estadounidense.

La crisis del estrecho de Ormuz dejó en evidencia diferencias de fondo. Para Estados Unidos, reabrir la ruta es una prioridad económica y estratégica inmediata. Para Europa, los riesgos de intervenir superan los posibles beneficios. Esta diferencia de enfoques ha tensado la relación transatlántica en un momento delicado. Para México, por su parte, las consecuencias se concentran en varios frentes que se conectan entre sí. El aumento en los precios del petróleo eleva los ingresos por exportaciones, pero ese beneficio convive con una dependencia estructural: la importación de gasolina. Cuando suben los precios internacionales, también lo hace el costo de esas compras, lo que obliga a ajustar subsidios para mantener estables los precios internos. El resultado es un equilibrio delicado entre mayores ingresos petroleros y una presión adicional sobre el gasto público.

En el plano macroeconómico, el encarecimiento de la energía tiende a trasladarse a toda la cadena productiva. El transporte, la industria y los servicios absorben costos más altos, lo que alimenta la inflación. Al mismo tiempo, en contextos de incertidumbre global, los capitales suelen moverse hacia activos considerados más seguros, fortaleciendo al dólar. Esto puede debilitar al peso y encarecer importaciones clave. Aun así, México cuenta con herramientas para amortiguar estos efectos, como la política monetaria y los ajustes fiscales, que permiten contener fluctuaciones abruptas, aunque ciertamente tales condiciones no podrían sostenerse en el largo plazo.

En el sector productivo, el impacto se concentra en la manufactura, especialmente por el costo del gas natural, un insumo esencial. Un aumento sostenido puede reducir márgenes y desacelerar inversiones, aunque también abre espacios para mejorar eficiencia energética y diversificar fuentes. En paralelo, la concentración de la agenda de Estados Unidos en el conflicto puede ralentizar ciertos temas bilaterales, como la negociación del T-MEC, aunque por fortuna la integración económica entre ambos países mantiene incentivos para sostener el diálogo y arribar a buenos resultados para ambas naciones.


Publicado en El Universal, 19 de marzo 2026. 

7/4/26

El químico que ha logrado convertir el aire del desierto en agua

 

El químico que ha logrado convertir 

el aire del desierto en agua



«Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua.» 

Antoine de Saint Exupéry



En los últimos días, en los que el mundo parece haberse acostumbrado a vivir entre noticias de guerra, tensiones geopolíticas y crisis humanitarias, una noticia científica pasó casi desapercibida. Sin embargo, podría representar uno de esos avances silenciosos que cambian el rumbo de la historia: la posibilidad de producir agua potable directamente del aire del desierto. El responsable de esta innovación es el químico Omar Yaghi, premio Nobel y pionero en el desarrollo de materiales conocidos como estructuras metal-orgánicas o MOF, capaces de capturar vapor de agua de la atmósfera incluso en condiciones extremadamente secas.


El avance de Yaghi puede explicarse de manera relativamente simple. Él y su equipo diseñaron materiales cristalinos compuestos por átomos metálicos conectados por moléculas orgánicas que forman una red microscópica llena de cavidades. Estas cavidades funcionan como diminutos recipientes capaces de atrapar moléculas de agua presentes en el aire, incluso cuando la humedad es muy baja. Durante la noche o en las horas más frescas, el material absorbe el vapor de agua; luego, con el calor del sol del día, esas moléculas se liberan y pueden condensarse en forma de agua líquida dentro de un dispositivo cerrado. En otras palabras, el sistema actúa como una esponja molecular que se llena de humedad invisible y, al calentarse, la transforma en gotas de agua potable. Lo notable es que todo el proceso puede funcionar únicamente con energía solar y sin necesidad de electricidad ni infraestructuras complejas, lo que abre la puerta a que estas máquinas se utilicen en comunidades remotas o en zonas donde el acceso al agua es extremadamente limitado.


El desierto ha sido, desde siempre, uno de los grandes símbolos de la imaginación humana. En la literatura y el arte aparece como un territorio de prueba, de silencio y de revelación. En la Biblia, el desierto es el espacio de la travesía y la tentación; en las novelas de Antoine de Saint-Exupéry, el Sahara se convierte en un paisaje donde el ser humano descubre su fragilidad y su profundidad interior; y en el imaginario árabe de Las mil y una noches, el oasis representa ese punto improbable donde la vida resiste en medio de la inmensidad. Durante milenios, los oasis han sido accidentes geográficos, milagros de agua subterránea o de rutas comerciales. Pero el avance presentado por Yaghi plantea algo radicalmente distinto: la posibilidad de crear oasis tecnológicos allí donde antes no existían.


La clave está en los MOF, materiales con una estructura microscópica extremadamente porosa que actúan como esponjas moleculares. Estas estructuras pueden atrapar moléculas de agua presentes en el aire, incluso cuando la humedad es muy baja, como ocurre en muchos desiertos del planeta. Cuando el material se expone al calor del sol, el vapor capturado se libera y puede condensarse en forma de agua líquida potable. En prototipos experimentales ya se ha demostrado que este sistema puede producir agua incluso con niveles de humedad inferiores al 20%, condiciones típicas de regiones áridas.

El contexto en el que surge esta tecnología no podría ser más urgente. Según datos de United Nations, alrededor de dos mil millones de personas en el mundo carecen de acceso seguro al agua potable, y más de cuatro mil millones experimentan escasez severa al menos un mes al año.

Hay algo profundamente simbólico en este avance. Durante siglos, el desierto representó la ausencia, la escasez, el límite de la vida. Hoy, gracias a la ciencia de materiales, podría convertirse en un laboratorio para nuevas formas de habitar el planeta. Si esta tecnología logra escalarse y distribuirse de forma accesible, los oasis dejarán de ser rarezas geográficas para convertirse en realidades fabricadas por la inteligencia humana.


En medio de un mundo saturado de conflictos, esta noticia nos recuerda algo esencial: que el progreso más importante no siempre llega en forma de grandes titulares. A veces surge en silencio, en un laboratorio, en una estructura invisible capaz de capturar una molécula de agua flotando en el aire del desierto. Y en esa pequeña gota puede estar escondida una promesa inmensa.



Publicado en La Crónica de Hoy, 18 de marzo 2026.  


6/4/26

Draft IMSS 2026: el talento médico elige su destino

 Draft IMSS 2026: el talento médico elige su destino 


 «Ser médico es aprender a escuchar el dolor y responder con conocimiento y humanidad»

Tita Ramírez

*La mañana se abre sobre el domo del Centro Social y Deportivo Churubusco del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social. La luz cae entre las estructuras metálicas y se extiende sobre los pasillos donde comienzan a reunirse decenas de especialistas de la salud. Llegan con paso firme. Algunos cargan mochilas donde guardan sus batas blancas cuidadosamente dobladas. Otros revisan una vez más los documentos que acreditan años de estudio, guardias interminables y decisiones tomadas frente a la vida y la muerte. Las credenciales cuelgan del cuello. Las miradas recorren el recinto con expectativa. Aquí comienza el Draft IMSS 2026.

No es solo un proceso administrativo. Es el momento en que cientos de médicos especialistas definen el lugar donde ejercerán su vocación y donde miles de pacientes, aun sin conocerlos, encontrarán atención y esperanza. *Personal del Instituto Mexicano del Seguro Social organiza accesos, verifica registros y orienta a los participantes. En otra área, familiares y acompañantes esperan con nerviosismo y orgullo*. Saben que detrás de cada especialista hay años de sacrificio, estudio y servicio.

Durante diez días, este espacio se convierte en el punto de encuentro entre el talento médico del país y las necesidades de salud de México. El mecanismo es preciso. Cada especialista cuenta con una cita previamente asignada. En el registro se integra la calificación final obtenida durante la residencia de especialidad, un indicador que establece el orden de elección de las plazas disponibles. Quienes alcanzan los mejores resultados eligen primero su destino profesional. Es un sistema que premia el esfuerzo, la disciplina y la excelencia académica. Siete días del proceso están destinados a quienes realizaron su residencia dentro del propio Instituto. *El IMSS mantiene uno de los sistemas de formación de especialistas más grandes de América Latina. Cada año, sus hospitales escuela forman cerca de la mitad de los médicos especialistas que egresan en México, una cifra que refleja el peso del Instituto en la formación del talento médico nacional*. Los tres días restantes se reservan para especialistas formados en otras instituciones de salud y universidades. Dentro del domo se instalan 35 stands, uno por cada Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada del Instituto. En cada espacio se presentan las plazas disponibles, las características de los hospitales y las necesidades específicas de cada región del país. Cada decisión importa.

*Porque detrás de cada plaza hay una comunidad que espera atención médica. Un hospital que necesita talento. Pacientes que aguardan diagnóstico, tratamiento y cuidado. El Draft del IMSS no solo distribuye médicos especialistas. Distribuye esperanza y capacidad de atención en todo el territorio nacional. Ahí radica su importancia. Cada médico que elige su destino también elige convertirse en parte de la gran red de atención médica que sostiene al sistema de seguridad social más grande de América Latina. El IMSS no solo forma especialistas. Los integra a una misión mayor: cuidar la salud de millones de mexicanos.
En ese domo, bajo la luz de la mañana, comienza una nueva etapa para cientos de médicos. Pero también comienza una nueva etapa para miles de pacientes que, sin saberlo aún, pronto encontrarán en ellos a quien los escuche, los diagnostique y los cuide. Porque la medicina, al final, no es solo una profesión. Es una forma de servir a la vida.


Publicado en El Universal, 12 de marzo 2026.

Avances y retos: 8 de marzo

 

Avances y retos: 8 de marzo




En el marco del Día Internacional de las Mujeres, el 8 de marzo de 2026, y en compañía de las integrantes de su gabinete paritario, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó una evaluación de las acciones emprendidas por su gobierno para fortalecer los derechos de las mujeres.

El planteamiento central de su administración se ubica en la consolidación de la igualdad sustantiva, entendida como una responsabilidad del Estado para corregir desigualdades históricas y garantizar el ejercicio pleno de derechos.

Este enfoque reconoce la desigualdad histórica que han enfrentado mujeres, niñas y adolescentes, establece la obligación del Estado de proteger sus derechos y orienta las políticas públicas hacia condiciones reales de igualdad.

Durante las actividades conmemorativas del 8 de marzo, la presidenta anunció que el mes estaría dedicado al reconocimiento de las mujeres que sostienen al país en distintos ámbitos laborales. Bajo el nombre de “Tejedoras de la Patria”, el gobierno federal inició una serie de homenajes a mujeres de sectores diversos.

El primer reconocimiento fue dirigido a las integrantes de las Fuerzas Armadas de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Marina. Flanqueada, además, por los titulares de ambas instituciones, el general Ricardo Trevilla Trejo y el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, la presidenta subrayó que el país ha registrado avances en protección, igualdad, equidad y prevención de la violencia contra las mujeres.

En ese contexto, recordó a mujeres que contribuyeron a la construcción histórica del país, como Leona Vicario, Josefa Ortiz, Téllez-Girón, Margarita Maza, Gertrudis Bocanegra y Rita Cetina. Señaló que sus aportaciones en distintos momentos de la historia nacional forman parte del proceso que permitió consolidar una nación libre, independiente y soberana.

Durante su mensaje expresó que el 8 de marzo representa un momento para reconocer avances y también para mantener la atención en los desafíos pendientes. Aseguró que persisten retos que requieren continuidad en las políticas públicas y en el fortalecimiento institucional. Señaló que la igualdad plena se construye a partir de leyes, instituciones y políticas públicas que generen condiciones reales de justicia y oportunidades.

En materia de salud, la presidenta inauguró el Hospital Oncológico para la Mujer en la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México. El hospital cuenta con un área de diagnóstico territorial, mastógrafos con interpretación asistida por inteligencia artificial, quirófanos y salas de quimioterapia.

La intención del gobierno federal consiste en replicar este modelo en otras regiones del país. La nueva unidad médica tendrá un papel importante frente al cáncer de mama, cervicouterino y de ovario, ya que se impulsa un programa universal de detección temprana que contempla la realización de medio millón de mastografías durante este año, acompañado de la adquisición progresiva de cien mastógrafos.

En el ámbito de seguridad y justicia, la administración federal reportó avances en la reducción de feminicidios y en la tipificación de nuevas formas de acoso sexual.

También se anunciaron medidas para fortalecer la búsqueda de personas desaparecidas mediante el fortalecimiento de la Comisión Nacional de Búsqueda, del Centro Nacional de Identificación Humana y de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

Adicionalmente, se contempla la creación de una Base Nacional Única de Información Forense y de una Plataforma Nacional de Identificación Humana. Entre las medidas propuestas se incluye la activación inmediata de alertas de búsqueda en corporaciones de seguridad de todo el país, la equiparación del delito de desaparición con el de secuestro y la publicación mensual de cifras de carpetas de investigación relacionadas con desapariciones.

Publicado en La Crónica de Hoy, 10 de marzo 2026.