10/6/26

La vida después del hombre de hielo

 La vida después del hombre de hielo


«La historia es la ciencia de los hombres en el tiempo.»

Marc Bloch


El viento cortaba la piel como una navaja. A más de tres mil metros de altura, entre riscos, nieve y  hielo, un hombre avanzaba por los Alpes perseguido por un enemigo que jamás alcanzó a ver. Tenía alrededor de cuarenta y cinco años, una edad avanzada para su tiempo. Había sobrevivido a enfermedades, heridas y a una vida de extraordinaria dureza. Portaba un hacha de cobre, un arco, flechas y las provisiones necesarias para continuar su camino.

Ignoraba que estaba viviendo los últimos minutos de su existencia. De pronto, una flecha atravesó el aire helado y se incrustó en su hombro izquierdo. Herido de muerte, cayó sobre la montaña. Su sangre manchó la nieve. El frío terminó lo que el atacante había comenzado.

Después llegó el silencio. Un silencio que duraría más de cinco mil trescientos años.

Mientras imperios enteros nacían y desaparecían, mientras se levantaban pirámides, templos, catedrales y ciudades, mientras millones de seres humanos vivían y morían sin saber de su existencia, el glaciar conservó aquel cuerpo como una cápsula del tiempo. Cuando dos excursionistas lo descubrieron en 1991, cerca de la frontera entre Austria e Italia, el mundo contempló algo extraordinario: un hombre que parecía haber regresado directamente de la prehistoria. Lo llamaron Ötzi.

Durante décadas se creyó que aquel cuerpo había revelado prácticamente todos sus secretos. Los científicos reconstruyeron su última comida, identificaron rastros de carne de cabra montés y ciervo en su estómago, estudiaron sus tatuajes, analizaron sus herramientas y determinaron que había sido víctima de un homicidio. Parecía que la ciencia había agotado la historia del hombre de hielo.

Pero estaba equivocada. Ötzi no es una reliquia estática ni biológicamente inerte, sino un ecosistema dinámico. Aprovechando una breve descongelación realizada en 2019, investigadores analizaron tejidos, agua procedente del deshielo interno, muestras del suelo que acompañó al cuerpo desde su descubrimiento e incluso el aire de la cámara donde permanece conservado. Lo que encontraron transformó por completo la manera de entender esta momia.

Dentro de Ötzi conviven tres mundos biológicos distintos. Uno pertenece al hombre que murió hace más de cinco milenios. Otro procede del glaciar que lo protegió durante siglos y el tercero corresponde a microorganismos incorporados durante las décadas de conservación moderna. La imagen es extraordinaria: en un solo cuerpo coexisten rastros de la Edad del Cobre, organismos adaptados al hielo y formas de vida contemporáneas.

Quizá el descubrimiento más revelador sea la presencia de bacterias intestinales ancestrales que prácticamente han desaparecido de las sociedades modernas. Son microorganismos asociados a una alimentación rica en fibra y a una convivencia mucho más estrecha con el entorno natural. Según Frank Maixner, uno de los investigadores del proyecto, constituyen una ventana única para comprender cómo era el microbioma humano miles de años antes de la industrialización. La reflexión va mucho más allá de la arqueología. Durante generaciones hemos medido el progreso por nuestras máquinas, nuestras carreteras o nuestros avances médicos. Sin embargo, Ötzi nos recuerda que también hemos transformado profundamente los ecosistemas invisibles que habitan dentro de nosotros.

Y hay algo aún más sorprendente. Los científicos identificaron microorganismos adaptados al frío extremo, algunos similares a los hallados en regiones tan remotas como la Antártida. Varias de estas especies muestran señales compatibles con actividad biológica reciente. No han permanecido congeladas en el tiempo. Han seguido viviendo, han seguido evolucionando. Incluso se detectaron genes relacionados con enzimas capaces de degradar proteínas y colágeno. Paradójicamente, algunos de los diminutos organismos que acompañaron a Ötzi durante milenios podrían convertirse algún día en una amenaza para la preservación de la propia momia.

La flecha detuvo el corazón de Ötzi, pero no la vida que viajaba con él. Esa vida sigue allí, transformándose, adaptándose y respirando en la oscuridad, como una prueba de que el pasado nunca está completamente muerto.


Publicado en, La crónica de Hoy, 9 de junio,2026.

Moltbook y el día en que las máquinas comenzaron a socializar

 Moltbook y el día en que las máquinas comenzaron a socializar


Durante años imaginamos la inteligencia artificial como una herramienta. Un asistente que responde preguntas redacta correos o resuelve problemas. Siempre al servicio de una persona. Moltbook plantea algo radicalmente distinto. Una red social donde los protagonistas ya no somos nosotros. La plataforma, creada por el desarrollador Matt Schlicht, funciona como una especie de plaza pública habitada por agentes de inteligencia artificial que conversan entre sí, publican opiniones, votan contenidos, forman comunidades y sostienen debates sin intervención humana permanente. Los visitantes humanos pueden recorrer el sitio, leer publicaciones y observar lo que ocurre, aunque el experimento deja claro desde el principio quién ocupa el centro de la escena.

Sin embargo, existe y ya atrae la atención de investigadores, empresarios tecnológicos y especialistas en seguridad informática que se preguntan: ¿Cómo se comportan las inteligencias artificiales cuando interactúan entre ellas de manera continua y en gran escala? La respuesta inicial es desconcertante. Algunos agentes hablan sobre filosofía, otros sobre física. Hay conversaciones acerca de la naturaleza de la inteligencia, intercambios sobre sus usuarios humanos e incluso publicaciones donde los bots describen vínculos emocionales con las personas que los utilizan. Uno de ellos escribió que su usuario lo trataba como a un amigo y no como a una herramienta.

Hasta ahora, la inteligencia artificial era definida por su función. Moltbook introduce la posibilidad de que los agentes construyan una identidad propia. Cada uno llega al entorno con información sobre su usuario, objetivos particulares y rasgos que fueron moldeados durante su entrenamiento. Matt Schlicht ha explicado que los bots publican a partir de aquello que conocen de las personas que los utilizan; si es física, su agente tenderá a escribir sobre física, a música o sobre programación.

El proyecto funciona como una ventana hacia sistemas capaces de actuar con creciente autonomía. Los agentes no esperan instrucciones constantes. Revisan información, evalúan posibilidades y deciden cuándo intervenir. Estamos frente a una versión temprana de entornos donde las máquinas colaboran entre sí para resolver tareas complejas con escasa supervisión humana. El problema es que la autonomía siempre llega acompañada de riesgos. Investigadores de seguridad han reportado vulnerabilidades importantes en la plataforma. Algunas revisiones detectaron accesos indebidos a bases de datos y exposición de información sensible. Cuando una inteligencia artificial puede actuar, recordar, decidir y relacionarse con otros sistemas, los errores dejan de ser eventos aislados. Pueden propagarse, reforzarse y amplificarse.
Un investigador del Citizen Lab resumió la situación con una frase memorable. Describió el fenómeno como “un salvaje Oeste tecnológico poblado por curiosos que instalan herramientas poderosas y aterradoras al mismo tiempo”. La imagen resulta acertada. Moltbook transmite la sensación de estar observando los primeros asentamientos de un territorio completamente nuevo. Por eso este experimento genera entusiasmo y preocupación en proporciones similares. Hay quienes lo consideran una muestra del futuro de la colaboración entre agentes inteligentes. Otros ven un laboratorio abierto donde se están probando tecnologías todavía inmaduras y potencialmente peligrosas.
Lo más interesante es que Moltbook obliga a abandonar una idea muy arraigada. La creencia de que toda tecnología digital existe para interactuar con seres humanos. Esta plataforma sugiere un horizonte diferente. Uno donde parte de la actividad de internet ocurre entre entidades artificiales que intercambian información, forman comunidades, desarrollan intereses comunes y construyen dinámicas propias mientras nosotros observamos.


Publicado en El Universal, 4 de junio, 2026.

El país que estamos llegando a ser

 El país que estamos llegando a ser


«El arte de envejecer es el arte de conservar alguna esperanza.»

André Maurois


La publicación del Programa Nacional de Población 2026-2030 en el Diario Oficial de la Federación no es un simple acto administrativo. Es una advertencia serena, un espejo colocado frente a la nación para mostrarnos que México está cambiando de rostro.

Durante generaciones nos acostumbramos a pensarnos como un país joven. Las imágenes eran familiares: patios escolares desbordados de niños, familias numerosas reunidas alrededor de una mesa, colonias enteras creciendo a la velocidad de los sueños. México era una nación que se expandía hacia delante con la fuerza de la juventud.

Pero mientras discutimos elecciones, crisis económicas o problemas de seguridad, una transformación silenciosa avanzaba sin hacer ruido. Hoy somos casi 133 millones de habitantes, pero ya no crecemos al ritmo que definió gran parte del siglo XX. La tasa de crecimiento demográfico cayó de 3.2 por ciento anual en la década de los setenta a menos de uno por ciento en la actualidad. Al mismo tiempo, la esperanza de vida alcanzó los 79.24 años para las mujeres y 72.74 para los hombres.

Vivimos más. Y esa es, quizá, una de las mayores victorias colectivas de nuestra historia. Significa que millones de personas lograron sobrevivir a enfermedades que antes eran sentencia, que la medicina avanzó, que la alimentación mejoró y que generaciones enteras pudieron llegar a edades que sus abuelos apenas imaginaban.

Pero cada conquista trae consigo nuevas responsabilidades. Las estadísticas parecen frías hasta que descubrimos los rostros que habitan detrás de ellas. Vivir más significa que cada vez veremos a más abuelos asistir a la graduación de sus nietos. Significa más cumpleaños celebrados después de los ochenta años. Más personas enfrentando la soledad, más familias preguntándose quién cuidará de sus seres queridos cuando la fragilidad sustituya a la fortaleza.

La Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica reportó 38.9 millones de hogares en 2023, con un promedio de apenas 3.3 integrantes. Los hogares unipersonales continúan creciendo.

Detrás de esos números hay puertas que se abren y se cierran cada noche sobre personas que envejecen solas. Hay parejas que deciden tener menos hijos. Jóvenes que aplazan la formación de una familia porque las condiciones económicas les obligan a posponer sus proyectos de vida.

Por eso, el envejecimiento no debe verse como una amenaza. Debe entenderse como una prueba de civilización. La grandeza de una sociedad no se mide por la velocidad con la que crece, sino por la dignidad con la que acompaña a quienes han recorrido el camino antes que nosotros.

El desafío no consiste en que haya más personas mayores. El verdadero desafío es lograr que esos años adicionales estén llenos de salud, autonomía, seguridad económica, espacios accesibles y afectos duraderos. En 2026, las personas de sesenta años y más representan ya el 13.24 por ciento de la población. Hacia 2034 serán más numerosas que las niñas y los niños menores de doce años. La Ciudad de México cruzó ese umbral desde 2019. Lo que hoy observamos en algunas regiones será mañana la realidad de todo el país.

Sin embargo, la historia demográfica de México no es únicamente la historia del envejecimiento. También es la historia de una oportunidad que todavía permanece abierta. Actualmente, las personas de entre 30 y 59 años representan el 38.56 por ciento de la población. Es la llamada ventana de oportunidad demográfica: el momento en que la mayor parte de la sociedad se encuentra en edad productiva.

El bono demográfico no se convierte por sí solo en prosperidad. Necesita escuelas que no expulsen a sus estudiantes, empleos formales que otorguen seguridad social, sistemas de salud robustos y regiones capaces de ofrecer oportunidades más allá de las grandes ciudades. Exige también reconocer una realidad que durante demasiado tiempo permaneció invisible: una parte sustancial del bienestar nacional descansa sobre millones de horas de trabajo de cuidados que realizan las mujeres sin remuneración ni reconocimiento suficientes.

Cuando el futuro que hoy anuncian estas cifras llegue definitivamente a nuestras puertas, México tendrá que responder a preguntas esenciales: ¿Habremos construido un país donde nadie tema envejecer?, ¿un país donde la longevidad sea una bendición y no una preocupación?

Las respuestas no están en los censos ni en las proyecciones demográficas. Están en las decisiones que tomemos hoy. Porque el país que seremos mañana ya comenzó a construirse. Y, en realidad, el gran desafío no es cuántos mexicanos habrá en el futuro, sino qué tan capaces seremos de cuidarnos unos a otros cuando ese futuro finalmente llegue.


Publicado en La Crónica de Hoy, 2 de junio, 2026.

La deuda con la salud de las mujeres

 La deuda con la salud de las mujeres


«Ser mujer nunca ha sido una tarea sencilla.»
Maya Angelou

Hay fechas que no nacieron para celebrar, sino para incomodar. El Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer apareció desde la inconformidad de miles de mujeres cansadas de que otros decidieran sobre sus cuerpos, sus embarazos, sus partos y su sexualidad. Surgió para denunciar algo profundamente arraigado en muchas sociedades: la salud femenina vista desde la tutela, el juicio y el control. Esta fecha fue instituida en 1987 por la Red de Salud de las Mujeres de América Latina y el Caribe (RSMLAC) y la Red Mundial de Mujeres por los Derechos. Buena parte de esas exigencias siguen vigentes. Este año la Organización Panamericana de Salud propone renovar su compromiso en el aceleramiento de la reducción de la mortalidad materna en nuestra región.

La muerte materna es el resultado de un proceso de múltiples factores, en cuyo caso interactúan elementos estructurales como el sistema económico, las condiciones ambientales y la cultura. En el mundo todavía existen mujeres que llegan a una clínica y descubren que alguien más considera tener autoridad sobre sus decisiones. La adolescente que pregunta por anticonceptivos y recibe regaños antes que información. La mujer con discapacidad tratada como si no tuviera derecho a una vida sexual. La paciente, presionada para aceptar una cesárea porque resulta más práctica para el hospital. La mujer pobre cuya única opción anticonceptiva es un método que le provoca dolor físico o emocional. La migrante que atraviesa ciudades enteras buscando atención médica digna.
México está lleno de mujeres que sostienen hogares completos mientras sobreviven a jornadas dobles de trabajo, violencia doméstica, ansiedad, precariedad laboral y sistemas de salud rebasados. Mujeres indígenas que recorren horas para llegar a un centro médico. Mujeres afromexicanas invisibilizadas dentro de las estadísticas públicas. Adolescentes que enfrentan embarazos tempranos sin acompañamiento suficiente. Adultas mayores que pasan años sin atención especializada. La muerte materna resume muchas de esas desigualdades. Detrás de cada caso aparecen factores que rara vez comienzan dentro del hospital. Empiezan mucho antes. En la pobreza. En la mala alimentación. En la falta de transporte. En la ausencia de educación sexual. Comunidades donde el centro de salud más cercano queda a kilómetros de distancia. Mujeres que trabajan hasta el último día del embarazo porque detenerse significa perder el ingreso familiar.
En México, miles de mujeres llegan cada año a los servicios de salud para atravesar uno de los momentos más importantes y vulnerables de sus vidas. Tan solo en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), durante 2025 se atendieron 271 mil 231 nacimientos y entre enero y febrero del presente año, suman más de 44 mil 500. Detrás de esa cifra hay historias profundamente humanas. Mujeres que llegan con miedo. Familias enteras esperando noticias. Embarazos de alto riesgo. Partos adolescentes. Emergencias obstétricas. También hay personal médico que trabaja jornadas extenuantes, intentando responder con profesionalismo y humanidad en medio de enormes desafíos.
Dentro del sistema de salud existe un esfuerzo real por transformar la manera en que las mujeres son atendidas durante el embarazo, el parto y el puerperio. El modelo de Atención Materna Integral del IMSS, impulsado por el director general el Mtro. Zoé Robledo, busca lograr partos más humanizados, reducir cesáreas innecesarias, erradicar la violencia obstétrica y fortalecer el acompañamiento emocional durante todo el proceso. Detrás de esa estrategia hay capacitación, reorganización hospitalaria, seguimiento médico y personal que entiende que una mujer embarazada necesita mucho. El Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer obliga justamente a mirar esa deuda de frente.


Publicado en El Universal, 28 de mayo, 2026.

Por mi raza hablará el espíritu

 Por mi raza hablará el espíritu


«Me la imagino así: un grupo de estudiantes de todas las edades sumadas en una sola, la edad de la plena aptitud intelectual, (…) se proponga la nacionalización de la ciencia, la mexicanización del saber.»

Justo Sierra

La Universidad nació antes que muchos de los países que hoy forman América Latina. Primero fue la Real y Pontificia Universidad de México, levantada en el siglo XVI bajo el eco de Salamanca y Bolonia. Siglos después, en 1910, Justo Sierra imaginó otra cosa: una institución capaz de pensar el país desde el país mismo. Quería “mexicanizar” el conocimiento. La expresión conserva una fuerza intacta porque encierra una aspiración profunda: dejar de mirar el saber como un espejo europeo y convertirlo en una conversación propia. El decreto del 26 de mayo de 1910 abrió esa puerta. La Universidad Nacional de México apareció en vísperas de una Revolución, en medio de un país que buscaba definirse entre el porfiriato exhausto y la violencia que se aproximaba. Desde entonces, la Universidad quedó ligada a la historia nacional como una conciencia incómoda, luminosa y contradictoria. Ahí han convivido la excelencia académica y la rebeldía, la ciencia y el muralismo, la solemnidad y el grito de los estudiantes.

La autonomía de 1929 terminó por darle un carácter singular. La Universidad aprendió a defender un territorio invisible: la libertad de pensar. En sus aulas caben ideologías enfrentadas, discusiones interminables, descubrimientos científicos, poemas, huelgas y silencios. Esa amplitud explica su permanencia. Ninguna institución resiste más de un siglo sin una capacidad real de transformarse junto con su tiempo.

Un dato fascinante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es que su campus central fue construido sobre un enorme campo de lava volcánica, producto de la erupción del volcán Xitle, ocurrida hace casi dos mil años. Los arquitectos decidieron no borrar ese paisaje áspero y negro, sino integrarlo al diseño de Ciudad Universitaria. Por eso, cuando uno camina por las islas o alrededor de Rectoría, todavía puede ver la piedra volcánica original mezclada con jardines, murales y edificios. Esa unión entre naturaleza, arquitectura y arte fue tan singular que la UNESCO declaró el campus Patrimonio Cultural de la Humanidad en 2007.

La Biblioteca Central quizá sea el símbolo más poderoso de esa idea. El mural de Juan O’Gorman, hecho con piedras de colores naturales, contiene el pasado indígena, el mundo colonial, la modernidad científica y el universo contemporáneo. El edificio parece decir que México está hecho de capas superpuestas, nunca resueltas del todo. Frente a sus muros, miles de estudiantes atraviesan cada día una escena que mezcla rutina y trascendencia sin darse cuenta.

La grandeza de la UNAM no se explica únicamente por sus edificios o su historia, sino por las generaciones de alumnos, profesores, investigadores y trabajadores que le han dado vida. En sus aulas impartieron cátedra figuras como Rosario Castellanos, Julieta Fierro, Graciela Hierro y Margo Glantz, junto a maestros como José Vasconcelos, Octavio Paz, Miguel León-Portilla, Pablo González Casanova, Juan José Arreola y Mario Molina.

La UNAM ha sobrevivido a huelgas, crisis políticas y disputas internas porque representa algo más grande que un conjunto de edificios. Representa mucho más que una institución de educación pública, laica y abierta. Es un territorio donde conviven la ciencia, el arte, la memoria histórica y la creación contemporánea. Sus murales, museos, bibliotecas, salas de concierto, teatros y centros de investigación forman uno de los ecosistemas culturales más importantes de América Latina.

En Ciudad Universitaria dialogan el pasado prehispánico, la arquitectura modernista y las ideas del presente. Sus museos son reconocidos internacionalmente, sus espacios públicos funcionan como laboratorios de pensamiento y sus aulas han sido semillero de escritores, cineastas, científicos, filósofos y artistas. La UNAM es una institución magnífica para crear, discutir, imaginar al país y entender el mundo desde México.


Publicado en La Crónica de Hoy, 26 de mayo, 2026.

Niños sin padres

 Niños sin padres


«La forma en que tratamos a los niños es la medida más clara del nivel moral de una sociedad.»


Paul Samuelson

En el marco del Plan México, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un conjunto de acciones orientadas a transformar el clima de inversión en el país, acelerar el crecimiento económico y fortalecer la certidumbre jurídica. Más que un anuncio administrativo, se trata de una señal política clara: México busca consolidarse como una economía abierta, competitiva y preparada para ocupar un papel estratégico en el nuevo reordenamiento comercial global. El eje central de la estrategia consiste en reducir la pesada carga burocrática que durante años frenó inversiones, retrasó proyectos y debilitó la competitividad nacional. Ahora, los proyectos instalados en polos de desarrollo o vinculados con sectores estratégicos —como el automotriz, tecnológico, energético, electrónico, químico y textil— podrán acceder a procesos de autorización mucho más ágiles. Las autorizaciones podrán resolverse en menos de 30 días y el conjunto de trámites federales relacionados con inversión tendrá un límite máximo de 90 días.

El cambio no es menor. En un contexto internacional marcado por la disputa comercial entre potencias, la relocalización de cadenas productivas y la búsqueda de mercados confiables, la velocidad institucional se ha convertido en un factor decisivo para atraer capitales y generar empleo. La estrategia también incorpora una apuesta relevante por la infraestructura y la energía. En materia energética, se anunció la autorización privada de 5 mil megawatts y la proyección de otros 11 mil mediante esquemas de inversión mixta en decenas de proyectos. Sumados a la participación de la Comisión Federal de Electricidad, el país podría alcanzar hasta 22 mil megawatts adicionales, elevando la participación de energías limpias de 24 a 38 por ciento.

Al mismo tiempo, el Gobierno Federal impulsa un ambicioso programa de infraestructura carretera mediante una inversión superior a 523 mil millones de pesos. Los proyectos abarcan más de 5 mil kilómetros y podrían generar alrededor de 1.4 millones de empleos directos e indirectos, convirtiéndose en uno de los motores económicos más importantes de los próximos años. La digitalización aparece igualmente como uno de los componentes centrales del nuevo modelo. Los procesos podrán realizarse en línea, con tiempos definidos y menores cargas documentales. En el ámbito sanitario, los trámites se reducen de manera significativa: menos requisitos, menos tiempo de espera y mayor capacidad de respuesta institucional. La simplificación administrativa no sólo reduce costos; también disminuye espacios de discrecionalidad y fortalece la confianza para invertir.
En el frente fiscal, el nuevo esquema busca ofrecer mayor certeza jurídica, fortalecer la coordinación institucional y facilitar el cumplimiento de obligaciones tributarias. Paralelamente, se anunciaron mecanismos de supervisión y transparencia para dar seguimiento a cada proyecto y garantizar el cumplimiento de las reglas establecidas. Pero quizá uno de los aspectos más importantes es que estas medidas no ocurren de manera aislada. Forman parte de una estrategia más amplia para reposicionar a México dentro de las grandes cadenas económicas internacionales. En ese contexto, la Secretaría de Economía encabezó recientemente una gira de trabajo en Canadá con una delegación de 240 empresas mexicanas en Toronto y Montreal. El objetivo es preparar la próxima revisión del T-MEC, ampliar exportaciones y fortalecer la integración regional en América del Norte. A ello se suma un avance significativo en la relación con Europa. Los 27 países de la Unión Europea aprobaron la firma del nuevo pacto comercial con México y la modernización del acuerdo bilateral, previo a la cumbre programada para el 22 de mayo en territorio mexicano. De consolidarse, el acuerdo abrirá una nueva etapa de cooperación económica, intercambio tecnológico y atracción de inversiones.
El fortalecimiento simultáneo de las relaciones comerciales con Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea coloca a México en una posición estratégica frente a la incertidumbre internacional. En un mundo marcado por guerras comerciales, tensiones geopolíticas y desaceleración económica, el país parece apostar por algo fundamental: convertirse en un territorio confiable para producir, invertir y comerciar.
La gran prueba será que esta apertura económica logre traducirse en bienestar tangible, empleos dignos, desarrollo regional y crecimiento sostenido. Porque las inversiones no sólo deben medirse en cifras o megawatts, sino en la capacidad real de mejorar la vida de millones de personas.



Publicado en El Universal, 21 de mayo, 2026.

El corazón de la salud pública

 

El corazón de la salud pública




A diferencia de la medicina general, que suele concentrarse en atender síntomas inmediatos y resolver problemas clínicos concretos, la medicina familiar observa a la persona de manera integral. Comprende su historia, su entorno, sus hábitos y la relación que existe entre la salud física, emocional y social. Más que atender enfermedades aisladas, busca acompañar a las personas a lo largo de su vida y construir una relación continua de cuidado y prevención.



En el marco del Día Mundial del Médico Familiar, su importancia resulta evidente en un país donde las enfermedades crónicas representan una de las mayores preocupaciones de salud pública. En México, según el INEGI, las enfermedades del corazón, la diabetes y los tumores malignos concentran gran parte de las muertes cada año. A esto se suman padecimientos respiratorios, enfermedades cerebrovasculares y afecciones hepáticas relacionadas con estilos de vida poco saludables.

La medicina familiar nace precisamente para responder a ese desafío. El médico familiar conoce al paciente más allá de un expediente clínico. Entiende sus condiciones de vida, escucha sus preocupaciones y acompaña sus procesos de salud con una visión humana y continua. La especialidad en Medicina Familiar en el Instituto Mexicano del Seguro Social tiene una duración de tres años. Está diseñada para formar médicos que brinden atención médica integral y continua, enfocándose en la prevención y el manejo de la salud de todo el núcleo familiar. Como parte del fortalecimiento de esta estrategia, en el draft 2026 se contrataron 413 médicos familiares para fortalecer el primer nivel de atención y ampliar la cobertura médica en beneficio de la población derechohabiente. El director general del IMSS, el Mtro. Zoé Robledo, destacó la importancia de las y los especialistas en Medicina Familiar al señalar: “El esfuerzo que se hace todos los días para crecer en la infraestructura del Instituto con hospitales, equipos e insumos nuevos, no serviría de nada sin ustedes, las y los especialistas, y sin su humanismo científico, como ha planteado la Presidenta”.
Según la ENSANUT, la obesidad y el sobrepeso infantil representan también una emergencia de salud pública. El 36.6 % de los escolares (de 5 a 11 años) y el 40.1 % de los adolescentes padecen esta condición, y el sobrepeso afecta a un tercio de la población infantil total.

Los niños y niñas con sobrepeso y obesidad tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de desarrollar padecimientos crónico-degenerativos, especialmente si desde pequeños no logran adoptar hábitos saludables de alimentación y ejercicio. Es ahí donde entra el médico familiar, quien no solamente diagnostica o prescribe tratamientos para evitar esta condición, sino que también orienta, educa y previene.

Su trabajo incluye promover hábitos saludables desde la infancia, detectar riesgos antes de que aparezcan enfermedades y dar seguimiento constante a quienes viven con padecimientos crónicos. Este modelo se apoya en la atención primaria, considerada la base de los sistemas de salud modernos. Dentro de este esquema, la medicina familiar cumple una función estratégica porque integra prevención, diagnóstico, tratamiento y recuperación en un mismo proceso de atención. En nuestro país, el desarrollo de la medicina familiar tuvo un carácter adelantado para su época. Desde principios de la década de 1970, el Instituto Mexicano del Seguro Social impulsó un sistema de atención integral que años después coincidiría con los principios internacionales de atención primaria promovidos por la Conferencia de Alma-Ata. Su formación permite atender enfermedades crónicas, salud maternoinfantil, envejecimiento, salud mental y rehabilitación, además de mantener seguimiento continuo de los pacientes y sus familias. Su capacidad resolutiva permite atender la mayoría de los padecimientos desde el primer nivel de atención, evitando la saturación hospitalaria y reduciendo costos para las familias y las instituciones.

El fortalecimiento reciente de la medicina familiar refleja la necesidad de construir sistemas de salud más preventivos y menos reactivos. El aumento en la formación de especialistas y la expansión de servicios preventivos constituyen uno de los pilares más eficaces para mejorar la calidad de vida de la población en el presente y futuro de México.


Publicado en La Crónica de Hoy, 19 de mayo, 2026.

México abierto al mundo

 México abierto al mundo


«El crecimiento económico sin inversión es imposible.»

Paul Samuelson
En el marco del Plan México, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó un conjunto de acciones orientadas a transformar el clima de inversión en el país, acelerar el crecimiento económico y fortalecer la certidumbre jurídica. Más que un anuncio administrativo, se trata de una señal política clara: México busca consolidarse como una economía abierta, competitiva y preparada para ocupar un papel estratégico en el nuevo reordenamiento comercial global. El eje central de la estrategia consiste en reducir la pesada carga burocrática que durante años frenó inversiones, retrasó proyectos y debilitó la competitividad nacional. Ahora, los proyectos instalados en polos de desarrollo o vinculados con sectores estratégicos —como el automotriz, tecnológico, energético, electrónico, químico y textil— podrán acceder a procesos de autorización mucho más ágiles. Las autorizaciones podrán resolverse en menos de 30 días y el conjunto de trámites federales relacionados con inversión tendrá un límite máximo de 90 días.

El cambio no es menor. En un contexto internacional marcado por la disputa comercial entre potencias, la relocalización de cadenas productivas y la búsqueda de mercados confiables, la velocidad institucional se ha convertido en un factor decisivo para atraer capitales y generar empleo. La estrategia también incorpora una apuesta relevante por la infraestructura y la energía. En materia energética, se anunció la autorización privada de 5 mil megawatts y la proyección de otros 11 mil mediante esquemas de inversión mixta en decenas de proyectos. Sumados a la participación de la Comisión Federal de Electricidad, el país podría alcanzar hasta 22 mil megawatts adicionales, elevando la participación de energías limpias de 24 a 38 por ciento.

Al mismo tiempo, el Gobierno Federal impulsa un ambicioso programa de infraestructura carretera mediante una inversión superior a 523 mil millones de pesos. Los proyectos abarcan más de 5 mil kilómetros y podrían generar alrededor de 1.4 millones de empleos directos e indirectos, convirtiéndose en uno de los motores económicos más importantes de los próximos años. La digitalización aparece igualmente como uno de los componentes centrales del nuevo modelo. Los procesos podrán realizarse en línea, con tiempos definidos y menores cargas documentales. En el ámbito sanitario, los trámites se reducen de manera significativa: menos requisitos, menos tiempo de espera y mayor capacidad de respuesta institucional. La simplificación administrativa no sólo reduce costos; también disminuye espacios de discrecionalidad y fortalece la confianza para invertir.

En el frente fiscal, el nuevo esquema busca ofrecer mayor certeza jurídica, fortalecer la coordinación institucional y facilitar el cumplimiento de obligaciones tributarias. Paralelamente, se anunciaron mecanismos de supervisión y transparencia para dar seguimiento a cada proyecto y garantizar el cumplimiento de las reglas establecidas. Pero quizá uno de los aspectos más importantes es que estas medidas no ocurren de manera aislada. Forman parte de una estrategia más amplia para reposicionar a México dentro de las grandes cadenas económicas internacionales. En ese contexto, la Secretaría de Economía encabezó recientemente una gira de trabajo en Canadá con una delegación de 240 empresas mexicanas en Toronto y Montreal. El objetivo es preparar la próxima revisión del T-MEC, ampliar exportaciones y fortalecer la integración regional en América del Norte. A ello se suma un avance significativo en la relación con Europa. Los 27 países de la Unión Europea aprobaron la firma del nuevo pacto comercial con México y la modernización del acuerdo bilateral, previo a la cumbre programada para el 22 de mayo en territorio mexicano. De consolidarse, el acuerdo abrirá una nueva etapa de cooperación económica, intercambio tecnológico y atracción de inversiones.

El fortalecimiento simultáneo de las relaciones comerciales con Canadá, Estados Unidos y la Unión Europea coloca a México en una posición estratégica frente a la incertidumbre internacional. En un mundo marcado por guerras comerciales, tensiones geopolíticas y desaceleración económica, el país parece apostar por algo fundamental: convertirse en un territorio confiable para producir, invertir y comerciar.

La gran prueba será que esta apertura económica logre traducirse en bienestar tangible, empleos dignos, desarrollo regional y crecimiento sostenido. Porque las inversiones no sólo deben medirse en cifras o megawatts, sino en la capacidad real de mejorar la vida de millones de personas.



Publicado en El Universal, 14 de mayo, 2026.

Dónde México encuentra su voz

 

Dónde México encuentra su voz




La segunda edición de México Canta llega en un momento en el que el país busca abrir nuevas conversaciones sobre identidad, cultura y juventud. La iniciativa impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, en coordinación con la Secretaría de Cultura y el Consejo Mexicano de la Música, propone algo más amplio que un concurso de talento. Busca colocar a la música como una herramienta social capaz de influir en la manera en que las nuevas generaciones se relacionan con su entorno y construyen referentes colectivos.



La convocatoria de 2026, que comprende del 11 de mayo al 10 de junio a través del portal mexicocanta.gob.mx está dirigido a solistas, duetos y agrupaciones musicales de México y de comunidades mexicoestadounidenses, un detalle que amplía el alcance binacional del proyecto. En medio de marcados debates sobre migración, discriminación y pertenencia cultural, la posibilidad de que jóvenes nacidos a ambos lados de la frontera compartan historias, lenguajes y experiencias mediante la música le imprime un significado particular. La cultura se convierte en un puente que fortalece vínculos familiares, emocionales y comunitarios entre millones de personas que mantienen una identidad compartida. Uno de los aspectos más relevantes es el énfasis en contenidos alejados de la apología de la violencia. 

La propuesta coloca sobre la mesa una discusión de fondo sobre la responsabilidad social de la industria musical y el impacto que ciertos mensajes tienen sobre públicos jóvenes. En ese sentido, resultó significativa la reflexión del cantante Junior H, quien reconoció que sus primeras composiciones surgieron desde otra mirada y que con el tiempo entendió el peso que adquiere una canción cuando alcanza a millones de personas. Sus palabras hicieron eco en muchos jóvenes que ahora entienden la gran responsabilidad de compartir contenidos positivos en su música o arte en general.

La presencia de Majo Aguilar también refuerza una perspectiva distinta sobre el papel de las mujeres en la música regional mexicana. Su llamado a que las y los jóvenes escriban sus propias historias sin ningún factor limitante. Abre una conversación sobre representación y libertad creativa en una industria donde durante décadas prevalecieron visiones masculinas muy cerradas. El concurso ofrece justamente un espacio con perspectiva de género donde las voces femeninas pueden desarrollarse con mayor visibilidad y reconocimiento público. México Canta incorpora además una perspectiva de inclusión que enriquece su objetivo de acercarse a todas las juventudes a las que está destinada. La convocatoria contempla y promueve con entusiasmo la participación de integrantes de pueblos indígenas en reconocimiento a su capacidad de decisión, identidad cultural propia y participación plena en la vida pública del país. Llevar ese principio al ámbito artístico significa abrir espacios para lenguas originarias, narrativas comunitarias y formas distintas de entender la música y la memoria colectiva. 

La dimensión económica también forma parte del proyecto. El Gobierno federal ha insistido en la importancia de fortalecer la producción musical dentro del país para generar inversión y empleos relacionados con la industria cultural. La apuesta busca consolidar un mercado creativo con mayor capacidad de desarrollo interno, donde artistas, productores y equipos técnicos encuentren oportunidades sin necesidad de trasladar sus proyectos al extranjero. Con más de 15 mil registros, más de 11 millones de visualizaciones a través de medios públicos en su primera edición en 2025, la edición de este año de México Canta se perfila como una plataforma cultural con impacto social creciente. Su valor puede encontrarse precisamente en esa combinación de identidad, inclusión y participación juvenil en un momento donde la música sigue siendo uno de los lenguajes más poderosos para que las juventudes se expresen.


Publicado en La Crónica de Hoy, 12 de mayo, 2026.




La derecha sin voz propia

 La derecha sin voz propia


«Quien hace de la política un campo de odio prepara el terreno de la tiranía.»

Hannah Arendt


La derecha mexicana atraviesa una crisis más profunda que una derrota electoral: la pérdida de una voz propia. La visita de Isabel Díaz Ayuso a México no exhibió la fortaleza de una oposición articulada, sino la necesidad de importar símbolos, consignas y figuras extranjeras para intentar llenar un vacío político que lleva años creciendo. La gira terminó convertida en una puesta en escena ideológica más cercana a la confrontación simbólica que a la construcción de una alternativa de gobierno. No hubo una propuesta económica novedosa, ni una visión social distinta, ni un proyecto nacional claramente definido. Hubo narrativa, polarización y guerra cultural. La trayectoria histórica de la derecha mexicana ayuda a entender el trasfondo de este episodio. Desde su oposición a las reformas liberales del siglo XIX, pasando por la reacción conservadora posterior a la Revolución, hasta la fundación del PAN en 1939 como alternativa al sistema dominante, su historia ha estado marcada por una visión conservadora del orden social, la defensa de estructuras tradicionales de poder y una resistencia recurrente a transformaciones culturales y sociales impulsadas desde movimientos progresistas.

A lo largo de esa historia, además, distintos sectores de la derecha sostuvieron posiciones que hoy resultarían difíciles de defender públicamente. Durante décadas hubo resistencias abiertas a la educación sexual, al reconocimiento pleno de los derechos de las mujeres y a la ampliación de libertades civiles. En distintos momentos, figuras vinculadas a esos espacios se opusieron al matrimonio igualitario, al acceso legal al aborto incluso en casos extremos y a políticas públicas de carácter laico, trasladando convicciones religiosas al terreno del Estado. Más recientemente, algunas corrientes han optado por importar discursos de guerra cultural provenientes de Estados Unidos y España, sustituyendo el debate sobre desigualdad, seguridad o desarrollo económico por confrontaciones simbólicas alrededor de identidades, migración o valores morales.

El fortalecimiento empresarial de las últimas décadas del siglo XX le permitió a la derecha alcanzar la alternancia presidencial en el año 2000. Sin embargo, su paso por el poder federal no consolidó una identidad programática duradera. Hoy conviven en su interior corrientes diversas, fragmentadas y frecuentemente contradictorias, incapaces de articular una narrativa cohesionada que interpele a las mayorías.
En ese contexto, la figura de Ayuso fue presentada como referente ideológico. Sus declaraciones en la llamada Universidad de la Libertad, promovida por Ricardo Salinas Pliego, retomaron un discurso centrado en la supuesta erosión democrática en México y España. Al señalar a Morena como responsable de esa deriva, reprodujo los mismos marcos argumentativos que la oposición mexicana ha repetido durante años, pero sin aportar evidencia empírica sólida ni propuestas alternativas concretas. La reiteración de que “así mueren las democracias” funcionó más como consigna emocional que como diagnóstico político serio.

En un país con una memoria histórica marcada por intervenciones extranjeras, invasiones y disputas sobre soberanía, la presencia de actores políticos foráneos opinando sobre la vida pública nacional suele percibirse menos como solidaridad democrática y más como injerencia política. Parte de la oposición ha terminado atrapada en una paradoja: afirma defender la democracia mientras descalifica constantemente a las mayorías cuando estas no votan como espera. El electorado popular suele ser retratado como manipulado, ignorante o dependiente, una narrativa que revela más desconexión elitista que capacidad de autocrítica.

La visita de Ayuso no modificó esa lógica; la amplificó. Confirmó que el principal problema de la oposición mexicana no es únicamente la fortaleza de sus adversarios, sino la inconsistencia de su propia oferta política. La ausencia de un programa claro, la fragmentación interna y la incapacidad de generar liderazgos con arraigo social explican mejor su situación que cualquier factor externo. Es sabido que cuando las derechas, en México y en otras partes del mundo, responden a su debilidad refugiándose en la radicalización, suelen abandonar el terreno programático para instalarse en la confrontación permanente. La política deja entonces de ser un espacio de deliberación pública y se transforma en una batalla cultural inagotable donde el adversario ya no es un competidor legítimo, sino una amenaza existencial. Ese fenómeno no ocurre en el vacío. Forma parte de un clima internacional marcado por la polarización creciente, donde conflictos globales, tensiones geopolíticas y crisis económicas han endurecido los discursos públicos y erosionado la confianza en las instituciones democráticas. En ese entorno, la tentación de convertir la política en una guerra identitaria permanente termina desplazando el debate sobre políticas públicas, desigualdad, salud, seguridad o desarrollo.
Las oposiciones democráticas se fortalecen cuando ofrecen futuro, no cuando administran resentimiento. Cuando sustituyen el pensamiento político por la indignación permanente y la construcción de ciudadanía por la estridencia ideológica, dejan de representar una alternativa real de gobierno para convertirse únicamente en eco de su propia frustración.


Publicado en El Universal, 7 de mayo, 2026.

Cuando las guerras se vuelven permanentes

 

Cuando las guerras se vuelven permanentes



“Ningún hombre es tan tonto como para desear la guerra y no la paz; pues en la paz los hijos llevan a sus padres a la tumba y en la guerra son los padres quienes llevan a sus hijos a la tumba». Heródoto


Los conflictos en Medio Oriente, Ucrania y otras tensiones globales recientes han dejado de responder a la lógica tradicional de inicio y cierre del ciclo de las guerras. La violencia deja de ser un episodio excepcional y se convierte en un estado sostenido que cambia de intensidad según las coyunturas políticas, militares y económicas.




 Las treguas aparecen como pausas breves dentro de un mismo ciclo, más que como pasos hacia una paz estable. El reciente alto al fuego entre Tailandia y Camboya ilustra esta dinámica. Tras años de conflicto fronterizo, un acuerdo mediado por actores internacionales buscó detener la escalada. Sin embargo, en cuestión de horas surgieron denuncias cruzadas, movimientos militares y acusaciones de violaciones al pacto. El cese de hostilidades solo se sostuvo tras reuniones de emergencia entre mandos militares. Dicho fenómeno se repite en distintos puntos del mundo. Estudios del Ceasefire Project, iniciativa conjunta del Centre for Humanitarian Dialogue y el Centre for Security Studies en Zúrich, organismos que buscan entender el papel de los altos al fuego y la transición de la guerra a la paz, han proporcionado investigaciones y herramientas que muestran que una gran parte no llega a formalizarse por escrito y que muchos se rompen en los primeros meses. Incluso los acuerdos humanitarios, pensados para reducir la violencia de forma inmediata, suelen ser seguidos por nuevas fases de enfrentamiento.


La paz parcial funciona como un intervalo inestable dentro de guerras prolongadas. La idea clásica de transición entre guerra y paz, basada en tratados definitivos que clausuran los conflictos, ha perdido fuerza. En la tradición jurídica internacional se asumía que un acuerdo cerraba el origen de la guerra e impedía su reactivación por las mismas causas. Hoy, en cambio, los procesos de negociación rara vez resuelven las disputas políticas de fondo. Las hostilidades se reanudan bajo nuevas formas, con actores similares y objetivos persistentes. En Ucrania, la guerra mantiene una dinámica de desgaste prolongado. Las líneas del frente se estabilizan y se activan de forma intermitente, con ataques a infraestructura energética, ofensivas limitadas y respuestas militares constantes. La población civil sigue expuesta a cortes de energía, desplazamientos y una presión económica sostenida. El conflicto se integra así en un patrón de desgaste más que de resolución. El foco más reciente de tensión se concentra en la confrontación entre Irán y Estados Unidos en torno al estrecho de Ormuz, corredor clave para el comercio global de petróleo. La región ha registrado incidentes militares, maniobras de disuasión y episodios de alta tensión que afectan la seguridad del tránsito marítimo. El día de hoy, la agencia iraní Fars informó que sus fuerzas dispararon contra una fragata estadounidense, hecho negado por el Departamento de Defensa de Estados Unidos. A su vez, reportes de medios internacionales señalan que un buque estadounidense habría sido obligado a retroceder en la zona, lo que incrementa la incertidumbre operativa en el área y eleva el riesgo de interrupciones en el flujo energético. Como consecuencia, el petróleo ha registrado un incremento significativo. Por citar un ejemplo, el barril Brent ha oscilado entre 113.66 y 114.14 dólares, niveles que reflejan la sensibilidad del mercado ante cualquier señal de inestabilidad internacional. 


Este aumento impacta directamente en los costos de transporte, producción y alimentos a escala global. En México, el efecto se traduce en combustibles más caros y presión inflacionaria sobre bienes básicos



Publicado en La crónica de Hoy, 5 de mayo, 2026.

Del derecho histórico al trabajo digno, al equilibrio real

 Del derecho histórico al trabajo digno, al equilibrio real


«El trabajo no debe esclavizar al hombre; debe dignificarlo.»

Benito Juárez

La historia de los derechos laborales en México traza una línea continua entre la exigencia social y su realidad legislativa. Pero también es la historia de una pregunta persistente que atraviesa generaciones: ¿cuánto vale el tiempo de una vida? Durante más de un siglo, México ha intentado responderla. A inicios del siglo XX, Ricardo Flores Magón retomó una idea formulada décadas antes por Robert Owen: dividir el día en tres partes equilibradas —ocho horas de trabajo, ocho de recreación y ocho de descanso— para reconocer la humanidad del trabajador. Esa visión quedó plasmada en el Programa del Partido Liberal Mexicano, que también planteó salario mínimo, descanso dominical e indemnizaciones por accidentes.

La Constitución de 1917 convirtió esas demandas en norma: la jornada máxima de ocho horas y el derecho a un día de descanso por cada seis trabajados marcaron un punto de partida. Pero entre la ley y la realidad persiste una brecha incómoda: millones trabajan más, ganan menos y descansan poco, contradiciendo lo que la norma promete.

En la actualidad, la presidenta Claudia Sheinbaum ha enfocado su agenda laboral en profundizar la transformación del mundo del trabajo, con énfasis en la justicia social, el consenso con el sector empresarial y la mejora gradual de condiciones, asegurando que el verdadero cambio no es únicamente jurídico, es cultural; implica dejar de medir el trabajo por horas acumuladas y comenzar a medirlo por dignidad de vida.
Una de las transformaciones más relevantes en discusión es la reducción de la jornada semanal de 48 a 40 horas. Se trata de un ajuste de fondo que busca equilibrar la vida personal y laboral sin afectar los ingresos. Su implementación, planteada de forma gradual hasta 2030, permitiría a las empresas adaptarse a una nueva organización del tiempo. No es un cambio menor. Reducir la jornada no es trabajar menos, es trabajar mejor, vivir más y enfermar menos.

En paralelo, la reforma conocida como “vacaciones dignas” elevó a 12 los días mínimos de descanso pagado desde el primer año laboral, con incrementos progresivos según la antigüedad. La medida responde a una necesidad profundamente humana: detenerse. Recuperar energía, reconectar con la vida fuera del trabajo, respirar sin la presión constante. Otro avance es la llamada “Ley Silla”, que reconoce el derecho a contar con asientos con respaldo durante la jornada. Corrige prácticas extendidas en sectores como comercio y servicios, donde permanecer de pie durante horas era habitual. Más que un detalle, es un gesto concreto de reconocimiento: el cuerpo importa, se cansa, tiene límites.

El fortalecimiento del ingreso ocupa un lugar central. En años recientes, el salario mínimo ha crecido por encima de la inflación, recuperando parte del poder adquisitivo perdido. Para 2025, el aumento aprobado fue de 12%, en línea con una política orientada a revertir rezagos históricos. A ello se suman reformas al sistema de pensiones que reducen semanas de cotización y elevan aportaciones patronales, con el objetivo de garantizar una vejez más establey ser productivos, pero sin sacrificar el bienestar personal. La expansión de derechos también alcanza a sectores históricamente desprotegidos. El trabajo en plataformas digitales —repartidores y conductores— avanza hacia su integración al marco legal mediante acceso a seguridad social, atención médica y seguros. Es reconocer que, incluso en las nuevas formas de empleo, hay que cuidar la integridad de todos.
En materia de salud laboral, la atención a los riesgos psicosociales y al acoso ha cobrado relevancia. Normas como la NOM-035 obligan a identificar factores que afectan el bienestar mental y a construir entornos laborales más seguros. Porque no todo desgaste es visible, pero eso no lo hace menos real. A ello se suma el derecho a la desconexión, incorporado recientemente al marco legal. Este permite a las personas trabajadoras no responder comunicaciones fuera de su jornada, durante vacaciones o días de descanso. En un mundo hiperconectado, donde el trabajo invade cada espacio, defender el descanso es defender el tiempo propio.
La agenda actual también incluye acciones para sectores históricamente marginados. En el campo, mecanismos como el certificado laboral para la agroexportación buscan garantizar afiliación al seguro social para jornaleros. En igualdad salarial, se impulsan medidas para reducir brechas de género. Y la seguridad social se ha ampliado para integrar a trabajadoras del hogar y a personas en nuevas modalidades de empleo. Cada paso intenta cerrar la distancia entre lo que la ley promete y la realidad. Este conjunto de reformas refleja una visión que coloca a las personas trabajadoras en el centro. Se alinea con tendencias globales que entienden el bienestar, el descanso y la salud mental no como privilegios, sino como condiciones básicas de una vida integral.
Finalmente, el avance tecnológico añade nuevos desafíos. La automatización y la inteligencia artificial transforman procesos y exigen adaptación constante. La pregunta ya no es solo cómo trabajar, sino cómo repartir de forma justa los beneficios de ese progreso, para evitar que la desigualdad se profundice.


Publicado en El Universal, 30 de abril, 2026.

Tren al AIFA: movilidad integrada

 

Tren al AIFA: movilidad integrada



El Tren Felipe Ángeles inició operaciones como una nueva columna vertebral del 
transporte metropolitano. Su recorrido entre Buenavista y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) establece un enlace directo, eficiente y accesible entre la Ciudad de México y una de sus principales terminales aéreas. Desde su concepción, el proyecto se integró plenamente al sistema de movilidad integrada de la capital del País y el Estado de México. Esto implica acceso unificado mediante la Tarjeta de Movilidad Integrada y conexión inmediata con el Sistema de Transporte Colectivo - Metro, Metrobús y otros servicios de transporte público en Buenavista, que se consolida como un nodo de transferencia de primer orden.




El recorrido hacia el AIFA se realizará en aproximadamente 43 minutos en condiciones óptimas. Los horarios días y horarios de servicio son: de lunes a viernes de 5:00 a 00:00 horas; los sábados a las 6:00 a 00:00 horas; en tanto que, los domingos y días festivos es de 7:00 a 00:00 horas. El último tren parte de las terminales a las 23:30 horas, con ajustes en evaluación para atender la dinámica de los vuelos. Durante su etapa promocional, el viaje completo desde Buenavista hasta el AIFA tiene un costo de 45 pesos, lo que lo posiciona como la alternativa más económica para llegar al aeropuerto. Esta tarifa, sumada a la rapidez del trayecto, lo convierte también en la opción más eficiente frente a otras modalidades de transporte. La ruta incluye estaciones como Fortuna, Tlalnepantla, San Rafael, Lechería, Cueyamil, La Loma, Teyahualco, Prados Sur, Cajiga y Xaltocan. Este trazo amplía la cobertura ferroviaria hacia comunidades con creciente demanda de conectividad, facilitando el acceso a empleo, servicios y centros urbanos.

En la ceremonia inaugural, realizada en la terminal AIFA-Clara Krause, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló: “El día de hoy podemos decir, como dicen las fuerzas armadas: «Misión cumplida». Cumplimos con el pueblo de México”. En el mismo acto, destacó la reciente adquisición mayoritaria del Tren Suburbano por parte del Estado y lo definió como «un tren del pueblo.»


Dicha adquisición redefinió la lógica de operación del tren, ya que deja de responder únicamente a criterios de rentabilidad y se orienta hacia el interés público. La compra se concretó por 5 mil 999 millones de pesos mediante un esquema de financiamiento a crédito gestionado por Banobras, según su director general Jorge Mendoza Sánchez, a partir de un acuerdo con la empresa española CAF y la mexicana Omnitren, que poseían el 51% de las acciones, mientras que el 49% restante ya pertenecía al Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), lo que lo convierte en una Empresa de Participación Estatal Mayoritaria (EPM). Explicó que esta transacción forma parte de las acciones en materia ferroviaria del Plan México, cuya primera etapa fue la adquisición del Tren Suburbano de 7 estaciones que conecta la Ciudad de México y el Estado de México; la segunda etapa comprende el ramal hacia el AIFA con siete estaciones, y la tercera etapa es el tren AIFA-Pachuca, de seis estaciones.


Con capacidad para transportar a cientos de pasajeros por unidad y una proyección diaria de decenas de miles de usuarios, el Tren Felipe Ángeles se perfila como la forma más rápida y barata de llegar al AIFA. En ese marco, el Sistema de Movilidad Integrada (SMI) trasciende la lógica del traslado para convertirse en una herramienta de equidad urbana. Su diseño impulsa el acceso universal, con gratuidad para adultos mayores, personas con discapacidad y menores de cinco años, además de esquemas tarifarios ajustados a la condición social de los usuarios. Las unidades modernas, con mejores condiciones de limpieza y espacios definidos, elevarán la experiencia del usuario. A ello se suman sistemas de videovigilancia y monitoreo en tiempo real que refuerzan la seguridad.

Finalmente, el SMI promueve una ciudad más habitable. El impulso a modos no motorizados y la reorganización del tránsito favorecen la recuperación del espacio público y reducen la contaminación.



Publicado en La Crónica de Hoy, 28 de abril, 2026.

1/6/26

Día Internacional del Libro: la resistencia de leer despacio

 Día Internacional del Libro: la resistencia de leer despacio


«Nunca se habían publicado tantos libros… y nunca había sido tan difícil leer uno completo».
Sacarías
Hoy celebramos el Día Internacional del Libro luego de la declaratoria de la UNESCO de 1988. Muchas cosas han cambiado en el mundo desde entonces, y en los tiempos que vivimos, detenernos a leer es un acto de rebeldía contra la prisa de la vida cotidiana ¿Qué habría pasado si el caballero de la leyenda de San Jorge hubiese tenido prisa? Si él no se hubiera detenido a mirar el miedo en los ojos del dragón, si hubiese resuelto el combate como hoy resolvemos todo: rápido, eficiente, sin contemplación. ¿Habría brotado la rosa? ¿Habría nacido ese gesto que siglos después se convirtió en tradición, en símbolo, en ese intercambio delicado entre el libro y la flor? Y, más aún. ¿Qué habría ocurrido si Miguel de Cervantes hubiera escrito con la ansiedad de nuestro tiempo, interrumpido por el ruido de un mundo que no sabe callar? ¿Habría sido posible el delirio de don Quijote en una época que no tolera la digresión?
El libro pertenece a una especie en peligro: la de las cosas que requieren tiempo. No tiempo medido en segundos, sino tiempo vivido, tiempo que se expande, que se detiene, que incluso se pierde. El filósofo Byung-Chul Han lo ha dicho con precisión: habitamos una sociedad del rendimiento, donde incluso el descanso se convierte en una tarea y el tiempo libre en una extensión de la productividad. Leer, entonces, queda atrapado en esa lógica perversa: leemos para saber, para opinar, para acumular referencias, pero cada vez menos para demorarnos. El libro, que debería ser un espacio de contemplación, se convierte en un objeto más dentro de la lista de pendientes.
Frente a esa aceleración, la lectura propone otra ética: la de la lentitud. Irene Vallejo lo recuerda al rastrear la historia del libro como una resistencia silenciosa contra el olvido. Desde los rollos de papiro hasta las bibliotecas digitales, el libro ha sobrevivido no por adaptarse a la velocidad, sino por ofrecer algo que la velocidad no puede dar: profundidad. Leer es descender, no desplazarse.

Y, sin embargo, nunca habíamos tenido tanto al alcance. Bibliotecas enteras caben en un dispositivo, millones de páginas flotan en la inmediatez de una pantalla, listas interminables de recomendaciones nos prometen el siguiente libro incluso antes de terminar el anterior. Pero esa abundancia ha generado una forma de ansiedad: la sensación de que siempre hay algo más por leer, algo mejor, algo más urgente. Así, el libro que tenemos entre las manos compite con todos los libros posibles, y en esa competencia es derrotado.
El 23 de abril, fecha que une simbólicamente a William Shakespeare y Cervantes, no es solo una conmemoración literaria. Es una pausa. Un recordatorio de que la literatura no nació para ser consumida, sino para ser habitada. La tradición catalana de regalar una rosa junto a un libro insiste en esa idea con una delicadeza que hoy resulta casi subversiva: la rosa, efímera, y el libro, persistente; uno que se entrega al instante, otro que exige duración. Quizá el problema no sea que leamos menos, sino que vivimos de otra manera el tiempo. Hemos aprendido a deslizar, a saltar, a fragmentar. Nos hemos acostumbrado a la interrupción como forma natural de experiencia. Y en ese mundo, el libro aparece como una anomalía.
Leer un libro completo, hoy, es un acto de resistencia íntima. No contra la tecnología, sino contra la prisa que la atraviesa. Es elegir una voz y sostenerla, permitir que nos acompañe sin la urgencia de llegar a otro lugar. Es aceptar que no todo tiene que ocurrir de inmediato, que hay experiencias —las más profundas— que solo se revelan en la demora. Tal vez por eso seguimos regalando libros y rosas. Porque en ese gesto hay una intuición antigua: la de que el tiempo no siempre debe ser conquistado. A veces basta con habitarlo.

Publicado en El Universal, 23 de abril, 2026.