24/2/26

Combatamos juntos al sarampión

 Combatamos juntos al sarampión 



«La salud no es solo un bien individual, es un bien común.»

Organización Mundial de la Salud (OMS)


El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa, ha sido una constante amenaza para la salud pública durante siglos. Descrita por primera vez en el siglo X por el médico persa Rhazes, el sarampión ha causado miles de muertes, especialmente en niños pequeños, antes de que se desarrollara una vacuna eficaz. A pesar de los avances en la lucha contra el virus, el sarampión sigue siendo un desafío latente, especialmente en zonas donde la cobertura de vacunación no es suficiente.

Hoy en día, el sarampión sigue representando una amenaza, como lo demuestran los más de 9,000 casos confirmados en México durante el periodo 2025-2026. Esta enfermedad, que puede propagarse con una velocidad alarmante, puede ser detenida gracias a la vacunación. La capacidad de transmisión del sarampión es tan alta que una persona infectada puede contagiar hasta 18 personas, lo que hace que el control del brote dependa en gran medida de una cobertura de vacunación efectiva.

Los primeros síntomas del sarampión suelen ser tos, secreción nasal, fiebre y enrojecimiento ocular. Los niños también pueden tener manchas de Koplik ( manchitas rojas con el centro blanco azulado) dentro de la boca antes de que empiece la erupción en la piel. Una erupción pardo-rojiza suele aparecer entre 3 y 5 días después de que se manifiesten los primeros síntomas, y a veces va acompañada de fiebre alta de hasta 104 °F (40 °C). La erupción suele comenzar con manchas rojas planas en la frente. En pieles más oscuras, estas manchas pueden ser más difíciles de ver. La erupción se extiende más tarde al resto de la cara y, después, por el cuello y el torso hacia los brazos, las piernas y los pies.


Todo el Sector Salud ha sumado esfuerzos para contener el brote. Durante la conferencia matutina encabezada por la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, el Secretario de Salud, Dr. David Kershenobich, hizo un llamado a la vacunación masiva, subrayando que la vacuna sigue siendo nuestra herramienta principal para detener el sarampión. El gobierno ha dispuesto 28 millones de dosis de vacuna y ha habilitado 21,000 unidades médicas en todo el país para garantizar que todas las personas tengan acceso a la inmunización.


El Dr. Kershenobich también destacó la importancia de medidas adicionales como el uso de cubrebocas, sobre todo cuando se presentan síntomas gripales o se tiene contacto cercano con personas infectadas, ya que, si bien el cubrebocas no es una solución definitiva, ayuda a disminuir la transmisión del virus. Un caso ejemplar ha sido el de Chihuahua, donde las autoridades locales, en colaboración con el sector salud federal, lograron controlar el brote a través de una estrategia focalizada de vacunación. Este éxito demuestra que, con intervención rápida y efectiva, es posible contener el virus antes de que se expanda a otras regiones. A su vez, Zoé Robledo, director del IMSS, presentó los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en materia de protección inmunológica contra el sarampión, cuyos hallazgos permiten identificar el nivel de inmunidad por grupos de edad y evaluar los efectos de los esquemas de vacunación aplicados en distintos periodos.

El titular del IMSS explicó que la muestra considerada para este análisis incluye 12 mil visitas domiciliarias y más de 3 mil muestras de sangre, lo que permite determinar la presencia de anticuerpos y, por lo tanto, el nivel de protección alcanzado por la población. Zoé Robledo subrayó que la primera dosis de la vacuna contra el sarampión protege muy bien y ofrece niveles de inmunidad de 93 a 95 por ciento, mientras que la segunda dosis eleva la protección hasta 99 por ciento y la sostiene a largo plazo. Por ello, insistió en la importancia de contar con esquemas completos.

Lo que está claro es que el sarampión es prevenible y que la vacunación sigue siendo la medida más eficaz para erradicar esta enfermedad. Todos debemos asumir nuestra parte en esta lucha, ya sea asegurándonos de que los niños y niñas reciban la dosis correspondiente o acudiendo a los puntos de vacunación si son adultos jóvenes que no completaron su esquema completo. La plataforma “Dónde me vacuno”: https://dondemevacuno.salud.gob.mx/ facilita el acceso a los 21,000 centros de salud habilitados en el país.

El llamado es claro: vacúnate, vacuna a tus hijos y a tu comunidad. La vacuna es nuestra mejor defensa, y con responsabilidad colectiva podemos evitar que el sarampión siga propagándose. No dejemos que esta enfermedad, que ya ha sido controlada en otras épocas, vuelva a hacernos retroceder.


Publicado en El Universal, 12 de febrero 2026.

El circo global del Súper Bowl

 

El circo global del Súper Bowl



La cultura es lo que permanece cuando todo lo demás se olvida, escribió Edward T. Hall. Pocas frases describen mejor lo ocurrido en el Súper Bowl LX, un evento que hace tiempo dejó de ser solo un partido de fútbol americano para convertirse en el ritual mediático más influyente del mundo contemporáneo. Antes que competencia deportiva, el Súper Bowl es una vitrina donde convergen consumo, identidad, espectáculo y poder simbólico. El juego funciona como pretexto para una puesta en escena que revela correlaciones culturales mucho más profundas. No es exagerado decir que hoy el Súper Bowl opera como una suerte de termómetro civilizatorio.

La edición LX, celebrada el domingo, volvió a confirmarlo. Más de 135 millones de personas lo siguieron en todo el mundo, rompiendo récords de audiencia. El costo de un anuncio de treinta segundos alcanzó, en algunos casos, los diez millones de dólares, consolidando al evento como una plataforma de validación cultural, donde marcas, discursos y narrativas buscan legitimarse ante una audiencia global. El impacto económico acompaña esa dimensión simbólica. México exportó a Estados Unidos cerca de 110 mil toneladas de aguacate para la jornada, equivalentes a unos 250 millones de piezas, con una derrama estimada en más de 300 millones de dólares. El ritual también se come.

En ese contexto apareció Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, como protagonista del espectáculo de medio tiempo. La apuesta fue clara: un recorrido cargado de símbolos latinoamericanos y en español, una decisión que desplazó el centro cultural del evento sin aspavientos ni declaraciones explícitas. El gesto, por sí mismo, fue el mensaje. La presencia de invitados como Karol G, Cardi B y Pedro Pascal reforzó la idea de una latinidad globalizada, ya no periférica, sino central en la industria cultural. Lady Gaga funcionó como figura de enlace, un puente entre el pop estadounidense tradicional y la herencia caribeña, certificando la traducción de lo latino al lenguaje dominante del espectáculo global. El cierre, cuando Bad Bunny mencionó uno a uno a los países del continente, subrayó una afirmación elemental pero incómoda para algunos: América es un continente, no un país, y su mayoría es latina.

Desde la lógica del marketing, la jugada fue quirúrgica. La NFL proyectó una imagen de apertura y ruptura controlada con el establishment. En el plano sociopolítico, la elección de Bad Bunny anticipaba la polémica. Su historial de críticas al ICE y su oposición pública a Donald Trump lo convertían en una figura ideal para generar conversación sin desbordar los márgenes del sistema.

Esta figura del artista que incomoda bajo reglas conocidas no es nueva en la cultura estadounidense. Elvis Presley escandalizó a la moral conservadora desde la televisión abierta; Bob Dylan electrificó el folk y traicionó las expectativas políticas de su generación. Ambos fueron absorbidos por la industria mientras encarnaban una rebeldía simbólica. Bad Bunny ocupa hoy un lugar similar: una transgresión cuidadosamente administrada.

Su propio discurso artístico está atravesado por contradicciones. Canciones como “Yo perreo sola” colocan en primer plano la agencia femenina, mientras otras letras reproducen esquemas tradicionales del reguetón, en los que el deseo y las mujeres aparecen cosificados. Al mismo tiempo, temas como Andrea denuncian la violencia estructural contra las mujeres. En el plano estético, el artista ha desafiado los códigos de la masculinidad dominante, denunciando la transfobia y explorando una ambigüedad de género poco habitual.

Tras el espectáculo, Donald Trump reaccionó desde Truth Social calificando el show como uno de los peores de la historia y cuestionando el uso del español. La crítica, lejos de desactivar el mensaje, lo amplificó. El Súper Bowl LX cerró, así, como un éxito de marketing y conversación pública: un cruce cultural donde la rebeldía fue visible y perfectamente contenida.


Publicado en La Crónica de Hoy, 10 de febrero 2026.