4/11/26

El país que Cuauhtémoc Cárdenas ayudó a abrir

 El país que Cuauhtémoc Cárdenas ayudó a abrir


«El valor fundamental de la democracia es la igualdad». 

Cuauhtémoc Cárdenas


La historia de Cuauhtémoc Cárdenas obliga a pensar cuánto puede transformar un país alguien que nunca llegó a presidirlo. Su muerte, el 28 de octubre, invita a reconocer esa forma de trascendencia: la de quien abre una puerta que terminarán cruzando también sus adversarios. Hay una escena poco recordada que ilumina aquel esfuerzo. En Sobre mis pasos, contó que, durante la campaña de 1988, una mujer lo esperaba algunas noches afuera de su casa, procurando evitar la luz de la calle. Le entregaba encuestas que, según decía, enviaba su esposo, empleado de la Presidencia. Los documentos colocaban a Cárdenas por delante del candidato oficial. Al recordarlo, Cárdenas dijo que nunca llegó a conocer la identidad de aquella mujer ni la de su esposo. El episodio, conocido por su propio testimonio, retrata una anomalía: aquella información sobre una oposición competitiva circulaba casi clandestinamente.



Cárdenas conocía desde dentro el sistema que desafió. Pasó sus primeros años en Los Pinos, la sede del poder político de México, siempre bajo la sombra de su padre: un gigante. Cuauhtémoc gobernó Michoacán entre 1980 y 1986 bajo las siglas del PRI. Su ruptura con ese partido, en 1987, junto con otros integrantes de la Corriente Democrática, cuestionó la subordinación del partido a la voluntad presidencial. Exigir competencia interna tocaba el mecanismo mediante el cual se transmitía el poder. También obligaba a revisar una lealtad: defender los ideales sociales de la Revolución podía conducir a enfrentarse con quienes administraban su herencia.

Tras la elección de 1988, marcada por denuncias de fraude, contribuyó a convertir la inconformidad en organización política. La fundación del PRD en 1989 ofreció una casa compartida a tradiciones distintas de la izquierda. En 1997 se convirtió en el primer jefe de Gobierno del Distrito Federal electo por el voto popular. La capital aprendía a escoger a quien antes le designaban desde la Presidencia, mediante una figura cuyo nombre resultaba chocante desde el punto de vista democrático: «regente», es decir, quien ejerce temporalmente las funciones de un rey. Aquella conquista ayudó a ensanchar el camino hacia la alternancia federal de 2000. Ahí reside una aportación que merece pensarse: construir democracia también significa crear condiciones para que ganen quienes piensan diferente. Sería injusto atribuirle individualmente una transformación hecha por movimientos sociales, partidos, periodistas y ciudadanos. Su importancia consistió en articular muchas de esas energías y darles una posibilidad electoral.

Para la izquierda, además, Cárdenas planteó una exigencia que sigue abierta: vincular la libertad política con la justicia social. En un homenaje universitario de 2022 sostuvo que la igualdad era esencial para la democracia y que los derechos constitucionales debían hacerse efectivos en educación, salud y vivienda. Desde esa perspectiva, cambiar al partido gobernante era apenas una parte de la tarea. Una persona puede votar libremente y seguir viviendo bajo la dependencia que producen la pobreza, la inseguridad o la falta de oportunidades. Esa distancia entre ciudadanía formal y vida cotidiana atraviesa su pensamiento. Su trayectoria permite mirar también las insuficiencias de la transición.

Cuauhtémoc Cárdenas no llegó a la Presidencia de la República, pero contribuyó decisivamente a abrir el camino para que otros llegaran por la vía democrática. Su lugar en la historia no depende de las elecciones que ganó o perdió, sino de lo que ayudó a cambiar. Porque hay políticos que conquistan el poder y otros que transforman las reglas para conquistarlo. Cárdenas pertenece a estos últimos.


Publicado en La Crónica de Hoy, 3 de noviembre, 2026.

120 días para cambiar lo cotidiano

 120 días para cambiar lo cotidiano 


12 acciones en 120 días

En un hospital, el tiempo se siente distinto. Para quien espera una cirugía, unos meses pueden parecer interminables. Para una familia en urgencias, unas horas sin noticias se vuelven angustia. Por eso, hablar de plazos en salud es hablar de la vida cotidiana de las personas.

El programa de 12 acciones en 120 días, anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum y presentado por el director general del IMSS, Zoé Robledo, parte de algo necesario: escuchar a quienes trabajan en los hospitales. Médicos, enfermeras, camilleros y personal de otras áreas conocen los problemas porque los enfrentan todos los días. Saben qué elevador falla, dónde falta material y qué equipo necesita reparación. También conocen los trámites que les quitan tiempo para atender a los pacientes. Recoger esas experiencias permite tomar decisiones más cercanas a lo que ocurre en cada servicio.
Dicho programa contempla una inversión de casi 12 mil millones de pesos. Entre sus compromisos están contratar a 2 mil 500 especialistas, adquirir 100 equipos de alta tecnología y otros 2 mil 917 equipos médicos, además de dar mantenimiento a 4 mil 756 aparatos. Se comprarán más de 18 mil piezas de mobiliario hospitalario, entre camas, camillas, sillones, sillas de ruedas y para baño. También se renovarán sistemas de aire acondicionado, equipos de lavado y 63 elevadores. Son cambios que deben facilitar la atención y hacer más segura la estancia de los pacientes. Un tomógrafo funcionando ayuda a llegar antes a un diagnóstico. Una máquina de anestesia disponible permite aprovechar un quirófano. Un elevador en buenas condiciones evita dificultades al trasladar a una persona enferma.
Para reducir los tiempos de espera, se prevén alrededor de 31 mil 700 cirugías adicionales durante jornadas nocturnas y de fin de semana. Las agendas de especialidades permanecerán abiertas durante noviembre y diciembre para que el cierre del año no retrase las citas. En urgencias habrá 48 módulos de Trato Digno para orientar a pacientes y familiares. También se ofrecerá información sobre los pacientes mediante IMSS Digital. Saber qué está pasando ayuda a sobrellevar una espera difícil.
Las condiciones del personal también forman parte del programa: el aumento del 8 por ciento se compone de un 4 por ciento al sueldo base y otro 4 por ciento a la ayuda de renta. Este incremento beneficia a más de 500 mil trabajadores en activo. Además, 10 mil 939 personas con contratos temporales recibirán una plaza de base. Cuidar a quienes cuidan requiere salarios, estabilidad y herramientas para trabajar. Una mejor atención también depende de que el personal tenga lo necesario para cumplir su labor.
El uso de los recursos públicos será decisivo. Las compras directas a fabricantes y los cambios en la contratación de servicios buscan reducir costos y fortalecer la capacidad del Instituto. En medicamentos, la propuesta es mejorar los almacenes y el reparto para que las recetas se surtan completas. Dentro de los hospitales, las solicitudes de insumos se harán por computadora, lo que permitirá reducir los trámites que realiza el personal.

Los 120 días no resolverán todos los problemas del Seguro Social, pero sí permiten fijar metas y pedir cuentas. La evaluación deberá comprobar cuántos equipos funcionan, cuántos especialistas se incorporaron y si los medicamentos llegan completos. Importará conocer también qué cambios notan las familias y si quienes atienden encuentran menos obstáculos para hacer bien su trabajo.
El plazo concluye el 24 de febrero de 2027. Para entonces, los resultados tendrán que sentirse en los hospitales: en una cirugía que deja de posponerse, una consulta oportuna y mejores condiciones para trabajar. Porque, en salud, cumplir a tiempo también es una forma de cuidar la vida.

Publicado en El Universal, 29 de octubre, 2026.