5/10/26

Dos años de crecimiento y resultados en salud

 Dos años de crecimiento y resultados en salud

«No se trata solamente de construir, sino de coordinar la construcción con las necesidades de las distintas regiones del país.»
Franklin D. Roosevelt

Hay cifras que sirven para presumir y otras que sirven para medir. En una institución pública deberían importar, sobre todo, las segundas. En el marco del Segundo Informe de Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) permiten observar una transformación importante en su capacidad de atención. Detrás de cada cama, cada consulta y cada cirugía existe algo que las estadísticas suelen ocultar: una persona esperando. Esa es, finalmente, la razón de ser de la seguridad social.

Desde 2018, el IMSS emprendió el proceso más amplio de crecimiento hospitalario de su historia. Hacia 2030 se proyecta incorporar más de 10 mil camas y duplicar, en apenas 12 años, la capacidad construida durante los 36 anteriores. La dimensión puede apreciarse en hospitales de Sonora, Baja California, Yucatán, Guanajuato, Michoacán, Coahuila, Nuevo León, Morelos, Zacatecas, Sinaloa, Baja California Sur y Oaxaca; en la conclusión del Hospital Regional número 25 de Iztapalapa; en el rescate de Chicoloapan y en las ampliaciones de Tula y San Buenaventura. Pero un sistema de salud no puede construirse solamente desde los hospitales. También se han puesto en operación seis nuevas Unidades de Medicina Familiar, que representan 134 consultorios adicionales. Ahí está quizá una de las transformaciones menos espectaculares, pero más importantes: atender antes para evitar llegar después al hospital. A ello se suma la renovación tecnológica: 67 mastógrafos, nuevos tomógrafos, 17 equipos de resonancia magnética y tres aceleradores lineales para la atención del cáncer. Una mastografía y una biopsia realizadas en una misma visita pueden parecer un dato administrativo. Para una mujer que espera saber si tiene cáncer, significan otra cosa: menos días de incertidumbre. Esa es la diferencia entre contabilizar servicios y comprender su dimensión humana.
Los resultados empiezan también a expresarse en la atención. Entre enero y julio de 2026, el IMSS reportó 12.6 millones de consultas y cirugías adicionales respecto del mismo periodo de 2024. Las cirugías crecieron 36 por ciento; la consulta de especialidad, 37 por ciento, y Medicina Familiar, 12 por ciento. Nada de esto ocurre por generación espontánea. En los últimos dos años se incorporaron más de 32 mil trabajadoras y trabajadores, entre ellos casi 9 mil médicas y médicos y más de 6 mil integrantes del personal de enfermería.

Durante los primeros dos años de la administración de Claudia Sheinbaum, esta expansión ha continuado. Al IMSS, bajo la dirección del Mtro. Zoé Robledo, le corresponde convertirla en algo bastante más difícil que construir hospitales: hacer que funcionen todos los días. Porque sería un error confundir infraestructura con salud. Un hospital vacío es solamente un edificio. Una resonancia que no funciona es una máquina costosa. Una cama sin enfermera es un mueble. Y un derecho escrito en una ley, si una persona no puede ejercerlo, corre el riesgo de convertirse en una declaración de buenas intenciones. Ahí permanece el desafío.
Persisten tiempos de espera, necesidades de abasto, déficit de especialistas en algunas regiones y una demanda que seguirá creciendo. Reconocerlo no disminuye lo realizado. Al contrario: la obligación de una institución pública no es defender sus cifras, sino confrontarlas permanentemente con la realidad. La seguridad social nació de una idea profundamente humanista: que la enfermedad, la vejez, un accidente o la pérdida de la capacidad para trabajar no deben condenar a una persona a enfrentar sola su vulnerabilidad. Por eso el IMSS no es únicamente una institución médica. Es uno de los grandes pactos de solidaridad que los mexicanos hemos construido entre generaciones.

Podemos hablar de 10 mil camas, millones de consultas o miles de trabajadores adicionales. Son datos importantes. Pero existe una medida todavía más exigente. La del paciente que espera. Si conseguimos que espere menos, que sea diagnosticado antes, que encuentre sus medicamentos y que reciba atención digna cuando más vulnerable se encuentra, entonces las cifras habrán dejado de ser estadísticas. Se habrán convertido en derechos.

Publicado en El Universal, 1 de octubre, 2026.

Europa y el peligro de vivir al borde de la guerra

 Europa y el peligro de vivir al borde de la guerra


«Los Estados pueden tomar acciones que consideran defensivas y, sin embargo, ser percibidas por otros como amenazas.»

Robert Jervis

El riesgo más grave del conflicto en Ucrania está en su posible expansión hacia un enfrentamiento directo entre Rusia y la OTAN. Mientras aumenta la presencia militar occidental en el flanco oriental, crecen también las acciones rusas que operan en los límites de la confrontación abierta. En ese espacio, un incidente aislado puede convertirse en una guerra continental. Las maniobras militares de Belarús cerca del corredor de Suwałki, la franja de territorio que conecta Polonia con los países bálticos, han vuelto a colocar sobre el mapa uno de los puntos más delicados de la arquitectura defensiva europea. La preocupación coincide con una intensificación de las advertencias de Polonia, Francia, Reino Unido y otros gobiernos europeos sobre sabotajes, ciberataques, drones y posibles operaciones rusas contra infraestructura crítica. La propia OTAN reconoce un incremento de las acciones híbridas atribuidas a Moscú.



El problema reside en la naturaleza de estas acciones. Un misil sobre una capital constituye un acto identificable. Un incendio provocado, un ataque cibernético, un dron que invade brevemente un espacio aéreo o un sabotaje contra una instalación estratégica pueden abrir una disputa sobre su autoría y su intención. Esa zona gris reduce el tiempo disponible para decidir y amplía el margen para el error.

Polonia ocupa una posición particularmente expuesta. Comparte frontera con Rusia a través de Kaliningrado y con Belarús, mientras el corredor de Suwałki representa una conexión terrestre esencial entre los países bálticos y el resto de la Alianza. El primer ministro Donald Tusk ha advertido incluso sobre la posibilidad de ataques con drones o misiles que Moscú pudiera presentar como accidentes.

Francia observa el problema desde otra posición. Es una potencia nuclear, miembro de la OTAN y uno de los Estados europeos con capacidad militar autónoma. Emmanuel Macron ha impulsado una mayor discusión europea sobre la disuasión y, junto con Alemania, una articulación más estrecha entre capacidades convencionales, defensa antimisiles y disuasión nuclear. París y Berlín han señalado la necesidad de aumentar la capacidad europea para administrar una escalada por debajo del umbral nuclear.

La participación británica resulta especialmente delicada por su papel militar, diplomático y nuclear. Londres apoya a Ucrania, coordina operaciones con aliados europeos y mantiene fuerzas capaces de actuar rápidamente en el continente. Para los gobiernos occidentales, esa presencia fortalece la credibilidad de la defensa colectiva. Para Moscú, puede representar una implicación cada vez más directa de una potencia nuclear en una guerra que Rusia considera vinculada a su seguridad nacional.

Alemania enfrenta otro tipo de vulnerabilidad. Su importancia industrial, económica y logística la convierte en pieza fundamental de cualquier defensa europea, pero también en un objetivo estratégico evidente. Berlín ha asumido un papel militar creciente dentro de la OTAN, incluido el despliegue permanente de una brigada alemana en Lituania. Cuanto mayor sea su importancia para el sostenimiento de la defensa europea, mayor será también el valor estratégico de sus puertos, ferrocarriles, redes energéticas, centros logísticos y comunicaciones.

El peligro mayor aparece cuando una crisis convencional comienza a tocar intereses vitales de una potencia nuclear. Un ataque contra territorio de la OTAN podría activar una respuesta colectiva. Una respuesta occidental sobre territorio ruso podría ser interpretada por Moscú como una amenaza existencial. Un ataque ruso contra instalaciones utilizadas para apoyar a Ucrania podría alcanzar a personal o activos de países de la Alianza. Una crisis localizada podría adquirir así una dimensión mucho mayor que la prevista por quienes hubieran dado el primer paso.

Una guerra continental podría comenzar con un incidente fronterizo, una respuesta considerada limitada, una represalia calculada y otra respuesta concebida como defensiva. Entre una acción y la siguiente desaparecería progresivamente la distancia entre contener una guerra y participar en ella.


Publicado en La Crónica de Hoy, 29 de septiembre, 2026.