31/3/26

Votación que Trasciende

 Vocación que Trasciende


«Donde hay amor por la medicina, hay amor por la humanidad.»

Hipócrates


Hace un par de días, médicas y médicos jóvenes participaron en la Ceremonia de Clausura del Ciclo Académico 2025–2026 e Inauguración del Ciclo Académico 2026–2027 de los Cursos de Especialización Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social. El encuentro no sólo marcó el cierre y el inicio de ciclos formativos; fue también un espacio para dimensionar, con datos y perspectiva institucional, el alcance académico y la responsabilidad social que implica formarse y ejercer en el IMSS.


Cada generación de residentes carga su propia mochila. Quienes hoy inician la residencia llegan con ilusiones intactas y la determinación de abrirse paso en una de las etapas más exigentes de su vida profesional; quienes la concluyen la llevan colmada de experiencia, criterio clínico y un compromiso profundo con la vida de sus pacientes. En ese trayecto se forjan el carácter y la vocación, y se comprende que la medicina es, ante todo, un servicio público que incide en historias reales, familias concretas y futuros posibles.


El IMSS, nació del anhelo social surgido tras la Revolución Mexicana: proteger a la población a lo largo de todo el ciclo de vida, garantizando seguridad social, atención médica y bienestar integral. Su creación tomó forma en un contexto internacional marcado por la Segunda Guerra Mundial, mientras el país consolidaba su proyecto social. Aquella decisión reflejó visión de Estado y determinación para edificar una institución de largo alcance en medio de la incertidumbre global.


Desde entonces, el Instituto ha sido pilar de la salud pública nacional. En 2009, ante la pandemia de influenza A(H1N1), amplió su capacidad hospitalaria, reorganizó servicios y fortaleció la vigilancia epidemiológica. Años más tarde, frente a la pandemia de COVID-19, encabezó la mayor reconversión hospitalaria del país, capacitó a miles de profesionales, implementó protocolos emergentes, sostuvo servicios esenciales y participó activamente en la estrategia nacional de vacunación. En cada desafío reafirmó su papel como columna vertebral del sistema sanitario. Su carácter de hospital escuela fortalece cada uno de sus servicios. La presencia permanente de residentes, docentes e investigadores crea un entorno clínico dinámico donde el conocimiento se actualiza de forma continua y las decisiones médicas se enriquecen con discusión académica y análisis crítico. La formación ocurre junto a la cama del paciente, en quirófano y en las sesiones clínicas, lo que favorece una práctica reflexiva y rigurosa que eleva la calidad de la atención.


Además, este modelo impulsa la investigación, la innovación terapéutica y la incorporación responsable de nuevas tecnologías. La interacción entre generaciones médicas fomenta mentoría, trabajo en equipo y sentido de comunidad profesional. Esta estructura académica fortalece la seguridad del paciente, promueve estándares más altos de calidad y contribuye a que los avances científicos se traduzcan con mayor rapidez en beneficios concretos para la población derechohabiente. Egresan 7,423 médicas y médicos especialistas, formados en diversas áreas del conocimiento clínico tras años de disciplina y entrega. Cada guardia, consulta y procedimiento representó una lección científica y humana. Enfrentaron escenarios complejos y decisiones trascendentes que fortalecieron su juicio profesional y consolidaron sus competencias. Portar el nombre del IMSS implica pertenecer a una de las instituciones de salud más importantes del país; ese orgullo exige calidad, trato digno y liderazgo en cualquier espacio donde ejerzan.


México necesita especialistas con humanismo auténtico, capaces de escuchar y acompañar en la vulnerabilidad; profesionales conscientes de que cada decisión impacta en trabajadores y sus familias; médicas y médicos que integren innovación tecnológica y rigor científico sin perder cercanía ni sensibilidad; líderes éticos que coordinen equipos multidisciplinarios y promuevan la prevención ante la creciente carga de enfermedades crónicas. La excelencia médica no es un atributo abstracto: es una práctica cotidiana que se construye en cada consulta y en cada acto clínico.


Al mismo tiempo, el Instituto da la bienvenida a la generación que inicia su residencia en el ciclo 2026–2027. Se ofertan 11,360 plazas —10,000 de entrada directa y 1,360 de entrada indirecta— en proceso de asignación y en múltiples campos de especialización. Se integran a una institución con profunda responsabilidad social y sólida vocación académica. Les espera una etapa de estudio riguroso, fortaleza emocional y aprendizaje constante. Cada experiencia clínica ampliará su mirada profesional y su sensibilidad humana; su llegada renueva la comunidad académica y fortalece el compromiso con la salud del país.


Durante el ciclo 2025–2026, el IMSS formó a 25,726 residentes activos en distintas especialidades médicas y una estomatológica, distribuidos en 384 unidades del territorio nacional, con 1,084 cursos de posgrado impartidos. Estas cifras reflejan una estructura académica robusta, con capacidad docente instalada, supervisión clínica permanente y procesos académicos estandarizados que garantizan calidad formativa en todo el país. Su acompañamiento cercano, la evaluación continua y la mejora de los planes académicos aseguran generaciones mejor preparadas para enfrentar los desafíos sanitarios del presente y del futuro.

 


Publicado en El Universal, 19 de febrero 2026. 


La riqueza del cine mexicano

 

La riqueza del cine mexicano



El 6 de agosto de 1896, Porfirio Díaz se convirtió en el primer espectador del cinematógrafo de los hermanos Lumière en México, durante una función privada en el Castillo de Chapultepec organizada por los enviados Claude Ferdinand Von Bernard y Gabriel Veyre. Fascinado por el invento, el propio Díaz apareció en las primeras filmaciones realizadas en el país, entre ellas: El presidente de la República paseando a caballo. Aquella exhibición marcó el inicio formal del cine mexicano y abrió una etapa de asombro tecnológico y vocación documental. En esos años iniciales, Salvador Toscano consolidó esa mirada al registrar escenas de la vida política y social, construyendo una memoria visual de un país en transformación.

Durante la Revolución Mexicana, la cámara se volvió testigo directo de la historia. En 1914, la figura de Pancho Villa amplió la dimensión internacional del cine al firmar un contrato con la Mutual Film Corporation de Estados Unidos para filmar batallas reales a cambio de recursos y armamento. De ese episodio surgió la leyenda del “oro de Villa”, asociada a las ganancias obtenidas por aquellas filmaciones.

La Época de Oro proyectó a México al liderazgo del mercado hispanohablante. Allá en el Rancho Grande inauguró un ciclo de esplendor respaldado por un sólido sistema de estrellas como Pedro Infante, María Félix y Cantinflas. La construcción de los Estudios Churubusco en 1945 consolidó infraestructura, profesionalizó oficios y dio forma industrial a la producción cinematográfica.

El declive comercial de los años sesenta abrió paso a búsquedas diversas: cine de luchadores, comedias populares y nuevas miradas sociales. En ese contexto surgieron instituciones clave como la Cineteca Nacional y el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), orientadas a preservar el patrimonio y formar nuevas generaciones. A partir del año 2000, el nuevo cine mexicano alcanzó reconocimiento internacional con Amores perros y con la proyección global de directores como Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro G. Iñárritu. Cada etapa dejó aprendizajes sobre la relación entre política pública, industria y talento creativo.

Sobre esa tradición se inscribe el anuncio de la Presidenta Claudia Sheinbaum: un incentivo fiscal del 30 por ciento del ISR para producciones realizadas en territorio nacional. La medida establece un tope de hasta 40 millones de pesos por proyecto y exige el 70 por ciento de proveeduría nacional. El objetivo es atraer producciones de alto nivel, fortalecer la cadena completa —formación, producción, exhibición y preservación— y proteger a la industria frente a los desafíos que plantea la inteligencia artificial, resguardando el trabajo creativo y técnico.


Cada rodaje activa empleo especializado, servicios técnicos, infraestructura y circulación cultural. El respaldo de figuras como Salma Hayek y de productoras como Inna Payán subraya la relevancia del momento. El cine proyecta identidad, estimula el turismo y dinamiza economías locales. La ampliación de EFICINE, el fortalecimiento del CCC con su nueva sede en Chapultepec, el crecimiento presupuestal de IMCINE y la propuesta de una nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual delinean una política integral con una visión a largo plazo.

En este escenario conviene ampliar la mirada hacia los eslabones que sostienen nuestras instituciones culturales. La Cineteca Nacional, con sus tres sedes, opera gracias al trabajo comprometido de su personal: trabajadores de salas, taquillas, dulcería, acervos y servicios operativos que rotan entre sedes, quienes recientemente se manifestaron ante la falta de pago y han expresado inquietudes relacionadas con la estabilidad contractual, las condiciones laborales y la certidumbre en sus ingresos. Profundizar en esquemas que brinden mayor estabilidad fortalecerá la institución y dará coherencia al impulso que vive el sector.


Publicado en La Crónica de Hoy, 17 de febrero 2026.