6/2/26

UNICEF: 80 años defendiendo a la infancia

 

UNICEF: 80 años defendiendo a la infancia

 

«Los niños son la esperanza de que la humanidad se regenere.»

José Martí

 

A casi ocho décadas de su nacimiento, UNICEF sigue cargando con la misma pregunta que lo vio surgir entre los escombros de 1946: ¿cómo proteger a los niños cuando el mundo se desmorona? Nació como un fondo de emergencia —el Fondo Internacional de Emergencia para la Infancia— para alimentar, vacunar y resguardar a millones de niños europeos, de Oriente Medio y China que habían sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial, pero a un costo insoportable. Su mandato era simple y urgente: salvar vidas sin preguntar nombres, nacionalidades ni banderas. En 1953, cuando se convirtió en organismo permanente de la ONU, dejó de ser solo una respuesta inmediata y pasó a ser una promesa duradera: la defensa de cada niño, en todo tiempo y lugar. Ese giro marcó su razón de ser. Salud, nutrición, educación, agua potable, saneamiento, protección contra la violencia, la explotación y el VIH/SIDA: no como aspiraciones, sino como derechos. Su labor se extendió en más de 190 países y territorios, siempre con la misma brújula moral: llegar primero a quienes tienen menos. En emergencias y desastres, en conflictos prolongados, en comunidades olvidadas, UNICEF se volvió símbolo de seguridad, puente hacia la esperanza y testigo activo de la fuerza de la infancia para resistir incluso lo que parece irreparable.

Su impacto humanitario ha atravesado generaciones: acceso masivo a vacunas esenciales, campañas para erradicar enfermedades como la frambesia, escolarización de millones de niños desescolarizados aun en plena crisis, sistemas de agua y saneamiento capaces de resistir climas extremos, programas de registro de nacimiento que devuelven identidad y derechos, protección contra la violencia y la trata, impulso global a la lactancia materna y mejores prácticas de nutrición. Por esa coherencia, por esa persistencia, recibió el Premio Nobel de la Paz en 1965, reconociendo que proteger a un niño es proteger el futuro entero.

En México, ese compromiso ha tomado forma en la promoción de una educación inclusiva —incluyendo a niñas y niños migrantes—, en la digitalización del aprendizaje, en iniciativas para mejorar el etiquetado frontal de alimentos y los hábitos saludables, en apoyo a la lactancia materna, en el seguimiento del cumplimiento de derechos y la atención en desastres naturales. También en programas de crianza positiva, acceso a servicios básicos y fortalecimiento del sistema de salud. Son avances que, aunque a veces silenciosos, transforman vidas.

Pero esta historia luminosa enfrenta hoy su propio eclipse. La pandemia de COVID-19 desencadenó la peor crisis global para la infancia en generaciones. Henrietta Fore lo resume con precisión: “Fueron años en los que deberíamos mirar hacia delante; estamos retrocediendo”. Las cifras que acompañan esa advertencia son un llamado de urgencia. Más de 1 600 millones de estudiantes quedaron fuera de las aulas durante los confinamientos, y en el primer año de crisis las escuelas estuvieron cerradas casi el 80% del tiempo destinado a clases presenciales. Los problemas de salud mental afectan ya al 13% de los adolescentes entre 10 y 19 años, mientras que en 2020 el 93% de los países vio interrumpidos o suspendidos sus servicios esenciales en esta materia. Antes de que termine esta década, podrían ocurrir diez millones más de matrimonios infantiles. El trabajo infantil alcanzó los 160 millones de niños, un incremento de 8,4 millones en cuatro años, y otros nueve millones siguen en riesgo debido al aumento de la pobreza. En 104 países, 1 800 millones de niños vivieron bajo interrupciones graves de los servicios de prevención y respuesta a la violencia. Y hoy, 50 millones de niños sufren desnutrición aguda —la forma más letal de malnutrición—, con la amenaza de que otros nueve millones se sumen a esa cifra.

La magnitud del retroceso duele, pero también reafirma el sentido de existir de UNICEF. No fue creado para tiempos fáciles. Su historia demuestra que la humanidad puede levantarse si pone a la infancia en el centro de sus decisiones. Ese es el desafío de nuestro presente: no permitir que una generación pague con su futuro lo que el mundo no supo prevenir. UNICEF nació para proteger a los niños que no tenían nada; hoy, su misión es impedir que tantos pierdan lo que habían logrado. Y en ese esfuerzo —igual que en 1946— no hay espacio para la resignación.

 




Publicado en El Universal, 11 de diciembre 2025.

5/1/26

Ernestina Godoy: continuidad, retos y una oportunidad para transformar la Fiscalía

 Ernestina Godoy: continuidad, retos y una oportunidad para transformar la Fiscalía


«La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a

cada uno lo suyo.»

Ulpiano


La llegada de Ernestina Godoy a la Fiscalía General de la República marca un punto de inflexión dentro de la propia institución. No solo se trata de que, por primera vez, una mujer asuma la titularidad de la FGR; el verdadero desafío radica en demostrar que la Fiscalía puede evolucionar hacia un modelo más transparente, más eficaz y más cercano a las víctimas, después de años de rezagos estructurales. El simbolismo de que una mujer sea designada fiscal general es innegable en un país donde las instituciones de justicia han sido históricamente dominadas por hombres.

 Pero el valor del nombramiento no puede agotarse en lo simbólico. La expectativa social es que Godoy logre profesionalizar aún más la investigación penal, reforzar la perspectiva de género en todas las áreas y enfrentar inercias que la propia Fiscalía arrastra desde su creación: burocracia, lentitud procesal insuficiencia pericial y una relación complicada con las fiscalías estatales.

Godoy llega con una trayectoria amplia y reconocida: legisladora, promotora de reformas clave, servidora pública en áreas jurídicas y, sobre todo, responsable de conducir la Procuraduría y luego la Fiscalía de la Ciudad de México. Ahí consolidó un modelo basado en la investigación científica y en el diálogo con víctimas. Sin embargo, también deja retos pendientes que hoy se reproducen a nivel federal: mejorar la coordinación con jueces y ministerios públicos, agilizar la judicialización de casos y garantizar que las decisiones institucionales sean plenamente sustentadas en evidencia y no en presiones políticas o mediáticas.


Su visión colaborativa será puesta a prueba. La FGR requiere una coordinación real —no solo declarativa—con las fiscalías estatales, con el Gabinete de Seguridad y con el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch. Esta articulación puede fortalecer investigaciones y detenciones estratégicas, pero también obligará a delimitar con claridad competencias y responsabilidades, evitando duplicidades o zonas grises que históricamente han favorecido la impunidad.

La atención a víctimas, uno de los ejes que más ha subrayado Godoy, implica transformar estructuras internas que en ocasiones siguen siendo impersonales y poco accesibles. La confianza pública no se recupera solo con cambios discursivos, sino con resultados: explicaciones claras, procesos ágiles, peritajes confiables y una institucionalidad que acompañe, repare y prevenga.

Los desafíos son profundos: reducir la impunidad estructural, fortalecer las capacidades científicas, proteger la autonomía de la Fiscalía frente al poder político y, al mismo tiempo, rendir cuentas con transparencia. Su reciente paso como titular de la Consejería Jurídica del Ejecutivo, de la cual se separó para asumir la Fiscalía, añade un elemento que exigirá especial claridad y rigor en la toma de decisiones, para evitar cualquier sombra de conflicto de interés.

La siguiente frase que dijo al rendir protesta en el pleno del Senado de la República marca el tono ético que ella misma ha elegido: «Donde la justicia no se negocie, porque al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie… La lucha sigue». La llegada de Godoy abre una etapa más exigente, escrutada y compleja para la Fiscalía. Una oportunidad real de avanzar… siempre y cuando se asuman los retos con firmeza, con autocrítica y con un compromiso absoluto con la ley y con las víctimas.


Publicado en La Crónica de Hoy, 9 de diciembre 2025.