12/11/12

OBAMA, PRESIDENTE POR LOS LATINOS

Jorge Gaviño Ambriz.

"Afirmamos que estas verdades son evidentes:
que todos los hombres son creados iguales".
Martin Luther King.

En las elecciones celebradas en Estados Unidos el 6 de noviembre de este año, la primera minoría del país se convirtió en un factor clave de triunfo. Los resultados mostraron un apoyo del 67% de los votantes hispanos a favor de la re-elección de Barack Obama, a diferencia de su contrincante republicano Mitt Romney, quien tuvo únicamente el 29% de aceptación latina, porcentaje inferior al que han recibido otros candidatos republicanos en las elecciones de los años 2000, 2004 y 2008. 

El triunfo de Obama, no sólo refleja una mayor participación de los latinos, sino también, diferentes cambios demográficos en este grupo, pues representa el 11% del electorado estadounidense.

De acuerdo a un estudio realizado por la BBC de Londres, se estima que 50 mil hispanos rebasan la barrera de los 18 años cada mes, lo que representa 70 nuevos votantes por hora.

Barack Obama, obtuvo el 39% de votos de “los blancos”, quienes representan el 72% del electorado, pero también consiguió el apoyo del 93% de los afroamericanos (13% del padrón), el 71% de los latinos (11% del padrón) y 73% de los asiáticos (3% del padrón).

Los jóvenes entre los 18 y 29 años, representaron el 19% del total del electorado durante estas elecciones y Obama se hizo presidente con el 60% del voto joven, frente al 37% que obtuvo su contrincante.

El tema migratorio, fue decisivo en el impulso de los latinos a votar por el Partido Demócrata y su candidato. Pues mientras en el mes de junio Barack Obama anunciaba la medida de “Acción Diferida”, la cual es una determinación discrecional para proteger la deportación de un individuo que ingresó como migrante a los Estados Unidos durante su niñez y busca beneficiar a estudiantes indocumentados. Mitt Romney abanderó la idea de la “autodeportación”, la cual se sustenta en cerrar las oportunidades a los indocumentados, hasta lograr que se retiren del país por decisión propia.

De acuerdo a Greg Sargent, escritor del diario “The Washington Post”, estas elecciones sentaron las bases del Partido Republicano: Personas de tez blanca y mayores de 65 años; y del Partido Demócrata, el cual integró a su electorado a los afroamericanos, hispanos, asiáticos, mujeres, homosexuales y activistas a favor de la legalización de la marihuana.  



El estado de Arizona, es un buen ejemplo para comprender qué es lo que ha consolidado al voto hispano como factor de triunfo en una elección presidencial. En este territorio, el padrón electoral superó el medio millón de latinos y los votantes reales se estimaron en 350 mil, que representan 90 mil votos más que en las elecciones pasadas.

Si bien es cierto, muchos de los inmigrantes no estaban del todo satisfechos con Obama, e incluso se sentían desilusionados porque la Reforma Migratoria no se ha realizado, eran más lo que temían el triunfo de Romney y la consolidación de su idea de la autodeportación.  

De acuerdo a la organización pro-migrante “America’s Voice” y de diferentes expertos, la ineficacia de Romney para conquistar al electorado hispano debe enfocarse en un replanteo estratégico de los ideales del partido que lo abanderó, pues las elecciones no hicieron más que confirmar que los votos de los inmigrantes son un "gigante dormido” que está despertando. Hasta la próxima.

Twitter: @jorgegavino



Publicado en el Sol de México el lunes 12 de Noviembre del 2012

5/11/12

DÍA DE MUERTOS

Jorge Gaviño Ambriz.

"El hombre teme a la  muerte
porque ama la vida”.
Dostoievski.

En muchas ocasiones hemos escuchado que “la materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma”, y llevando esta afirmación al terreno de la vida y muerte, podemos afirmar que la vida se sostiene con la muerte. Los elementos químicos del cuerpo se ligan con la vida y se disgregan con la muerte, situación que puede explicarse con el binomio asociación-putrefacción.

Pero… ¿Qué hay más allá de la muerte? ¿El infierno, la otra vida, la nada, la vida eterna? Desde que el hombre alcanzó su máximo grado de evolución, el tema de la muerte siempre le ha resultado un misterio por su espontaneidad, nadie sabe cómo, cuándo y dónde vamos a morir. La incertidumbre de hacia dónde nos dirigimos al fallecer es una interrogante que genera temor, razón por la cual rendimos culto a la muerte.

La conmemoración en nuestro país del “Día de Muertos”, es de origen prehispánico, data desde hace 3 mil años y busca celebrar a los difuntos los días 31 de octubre, 1 y 2 de noviembre.

Con la llegada de los españoles a tierras mexicanas, se dio un sincretismo que mezcló las tradiciones europeas y prehispánicas, haciendo coincidir las festividades católicas del “Día de todos los Santos” y “Todas las Almas”, con el festival similar mesoamericano, creando el actual Día de Muertos.

De acuerdo con las tradiciones precortesianas, los difuntos de expiración natural se encaminaban al Mictlán; quienes morían por motivos ligados al agua, iban al Tlalocan; en tanto que los guerreros extintos en batalla, los sacrificados y las mujeres que perdían la vida durante el parto, partían hacia el Tonacalli.

Más tarde, víctimas de la cruz de los conquistadores, nos desplazamos con solemnidad hacia los panteones, localizamos lugares de sosiego para nuestros seres queridos, en las tumbas colocamos los manjares que en vida fueron del agrado de nuestros difuntos, adornamos con flores naranjas de cempasúchil y numerosas velas, entre alabanzas, rezos y cantos, transcurrimos la noche recordando los momentos cálidos de aquellos que nos compartieron su experiencia, mientras los niños piden su “calaverita”.

Desafortunadamente, el Día de Muertos se ha visto desplazado por el “Halloween”, una festividad celta celebrada la noche del 31 de octubre, la cual tenía como objetivo encender grandes fogatas, sacrificar caballos, incluso humanos, para ahuyentar a las brujas y espíritus malignos, pues se creía que en la noche del “Samhain” (Caballero de la Muerte), los muertos regresaban del más allá y lanzaban hechizos sobre los seres humanos si no veían satisfechas sus peticiones.

En la Edad Media, algunos bandoleros utilizaron estas creencias para disfrazarse de diablos y espantos para así realizar fechorías culpando a los malos espíritus. De ahí, la tradición de “trick or treat” (“truco o trato”), que realizan en la actualidad los niños, al disfrazarse, salir a las calles a pedir dulces y hacer bromas en caso de no conseguirlos.

Gracias a la mercadotecnia y comercialización de productos que promueven la celebración del Halloween, los dulces y tradiciones mexicanas han sido relegados, sería una pena perder esta tradición de siglos, sobre todo porque la tradición es la piedra angular de toda cultura. Por lo tanto, necesitamos incentivar en todos los niveles educativos la conservación de nuestras tradiciones, para continuar preservando el Día de Muertos.


Twitter: @jorgegavino


Publicado en el Sol de México el lunes 5 de Noviembre