30/12/19

LA CAJA DE MORENA

El pasado 16 de diciembre, se publicó un comunicado titulado “Pronunciamiento de Diputadas y Diputados del Grupo Parlamentario de Morena”.
No pude menos que sonreír con decepción y obvia tristeza, cuando observé que este documento también viene firmado por mis compañeros legisladores del PT José de Jesús Martín del Campo y Leonor Gómez Otegui, así como por el diputado Fernando José Aboitiz Saro del PES, quienes llegaron a su curul como militantes de Morena, pero renunciaron a la fracción para pasar a fortalecer las filas de sus aliados.
¿Por qué firman como diputados de Morena? ¿Qué no son del PT y del PES? ¿No se dan cuenta —o no les importa— que mucha gente vota por un partido político por su base ideológica y que ellos, como diputados de un partido, deben defender esos principios?
Esta simulación rastrera, raya en la hipocresía y la falacia. Es así de simple: en el caso del Partido del Trabajo, les dieron diputados para dejarlo como tercera fuerza política, desplazar a la oposición y quedarse con la presidencia de la Mesa Directiva (cargo que ocupó el propio Martín del Campo como diputado del PT). Por lo que hace al PES (que llegó al Congreso con un solo representante), le pasaron un diputado para que se pudiera conformar como fracción y así acceder al presupuesto y las prerrogativas que eso implica.
En su pronunciamiento (que más bien parece un panfleto desgastado de la 4T y donde señalan con descaro que “privilegiar el debate” es una de sus premisas legislativas, cuando en realidad son sordos a las críticas, calvos de ideas y esperan obedientes a que sus pastores les indiquen cuándo levantar la mano y cuándo no) pregonan ser “promotores de la austeridad y de la eliminación del dispendio y los gastos innecesarios”... ¿Para qué ayudar entonces a crear otro Grupo Parlamentario, con los gastos que eso conlleva? ¿Dónde está la congruencia?
Las fracciones parlamentarias existen precisamente para que haya un equilibrio entre las fuerzas políticas y que todas las voces tengan representación. Por eso cada fracción tiene su propio presupuesto y por eso los procesos internos de cada partido político deben llevarse sin injerencias externas.
Si los compañeros firmantes todavía se consideran miembros del grupo de Morena, está bien. Pero que detengan la simulación, que dejen las falsas banderas y que cada quien se dedique a representar y defender las ideas por las que los votó la ciudadanía.
El partido mayoritario se ha convertido en una caja de Pandora que, una vez abierta, ha comenzado a esparcir todas las malas prácticas que por años habían sido denunciadas, quedando en su interior únicamente la esperanza no realizada de los que creían que estaban ante un cambio verdadero.
 

Publicado en: https://www.cronica.com.mx/notas-la_caja_de_morena-1141734-2019 


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28/12/19

PERÚ: RESCOLDOS DE LA CORRUPCIÓN

“El Perú, como el Aleph de Borges,
es en pequeño formato el mundo entero”
Mario Vargas Llosa

El 16 de abril de este año, el Poder Judicial ordenó la detención del expresidente del Perú, Alan García, como parte de los procesos de investigación del caso Odebrecht en aquel país. A la mañana siguiente, un representante del ministerio público, acompañado de la Policía Nacional, llegó a la casa del expresidente en Lima para arrestarlo. Sonó un disparo. Alan García había decidido quitarse la vida.
Perú sirve como ejemplo perfecto del enorme reto que implica limpiar un sistema político plagado de corrupción. No basta con declarar: Ya se terminó. Es necesario deslindar responsabilidades, desenmascarar a los culpables, castigar legalmente a los orquestadores y estar listos para la crisis política que eso pueda generar.
En el caso del Perú, la crisis no fue menor.
Martín Vizcarra, un político desconocido para la mayoría de los peruanos mientras era vicepresidente, llegó a ocupar el mandato de su país en marzo del año pasado luego de que su antecesor, Pedro Pablo Kuczynski, renunciara tras ser acusado por compra de votos y actos de corrupción. Hoy se encuentra cumpliendo un arresto domiciliario en temeroso silencio para no ser enviado a prisión.
Desde entonces, el nuevo presidente entró con una fuerte plataforma anticorrupción, algo que señaló como una necesidad urgente para contrarrestar la creciente desconfianza en el gobierno a causa del escándalo Odebrecht.
Pidió la renuncia del fiscal general de Perú y empezó a proponer una serie de reformas al Poder Judicial que fueron frenadas en el Congreso de la República, motivo por el cual decidió hacer uso de sus facultades constitucionales para disolverlo y convocar a elecciones el próximo 26 de enero con el fin de renovarlo.
Para muchos peruanos, particularmente los jóvenes y los simpatizantes con los ideales de la izquierda, esta determinación de Vizcarra representa una oportunidad para reformar un sistema podrido, que por décadas ha estado al servicio de unos cuantos, a costa del desarrollo de todo un país. Aunque la dictadura Fujimori parece derrotada (con su hijo Kenji dedicado a construirse una imagen populista vendiendo frutas en el mercado y maquillaje por internet), el camino para que la consolidación de la democracia en Perú sea una realidad, todavía pinta bastante complicado.
Desde México, tal vez deberíamos aprovechar para estudiar con más atención lo que está sucediendo en el país andino. Y es que, después de todo, la corrupción no se erradica por decreto. Se combate desde la legalidad y difícilmente el saldo de esta lucha puede mantenerse en blanco.
Siempre hay un rescoldo: brasa menuda que queda de una hoguera.


Publicado en: https://www.cronica.com.mx/notas-peru_rescoldos__de_la_corrupcion-1141224-2019

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