26/11/12

RECLUSORIOS ¿REHABILITACIÓN, ESCUELA O NEGOCIO?

Jorge Gaviño Ambriz

 "¡Oh, libertad gran tesoro!
porque no hay buena prisión,
aunque fuese en grillos de oro."
Félix Lope de Vega y Carpio.

El Sistema Penitenciario, este año costó al país cerca de 6 mil 715 millones de pesos, en donde están recluidos cuatro de cada 10 internos de alta peligrosidad.

El Distrito Federal, Baja California y el Estado de México, son las entidades federativas que tienen bajo su resguardo la mayor cantidad de reos del país, en sus reclusorios concentran el 35% de las personas presas en penales estatales y municipales.

En el caso del Distrito Federal, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF) dio a conocer en febrero de este año, que en las cárceles de la ciudad quienes imponen las reglas son los internos, se trata de un autogobierno basado en relaciones de poder y subordinación en las que lo único que importa es el dinero.

Si bien es cierto, la información anterior era más que conocida y comentada, no así las acciones que han realizado el Gobierno Federal y local para terminar con esta serie de abusos, los cuales fueron visibles para la opinión pública a través de un video titulado “Presos de México claman al mundo justicia”, difundido en redes sociales por un grupo de reos que denuncian el gran negocio que el Reclusorio Varonil Oriente representa para los custodios y para el ex director del mismo.

La corrupción inicia desde el registro para ingresar a los centros de reclusión, desde que se retiraron los kardex físicos para visitar a los internos y se implementó un sistema electrónico, donde en caso de no de cumplir con los requisitos establecidos, se tiene que pagar por el ingreso.

Los reclusorios grandes como el Norte, Sur y Oriente, reciben entre 5 y 7 mil visitas diarias los días destinados para ello, si se contabiliza el pago que cada persona realiza para visitar a su familiar, de una población de aproximadamente 13 mil internos, estamos hablando de cuotas millonarias.

Los pases de lista, que llegan a realizarse de 2 a 4 veces de manera diaria, o en caso de aplicarse la Clave 10 cuando el pase es cada hora, son fácilmente subsanados con un pago que oscila entre los $10 y $100; para tener un teléfono celular, entre $700 y mil pesos; la llamada “pasadita” para salir al patio, entre $5 y $10. A esto hay que sumarle las pésimas condiciones de alimentación que reciben, el llamado “rancho” donde se revuelve la comida, cuya calidad es cuestionable.


De acuerdo a la Asociación Nacional de Familiares y Amigos de Detenidos, las reglas que establecen los internos y/o custodios, son fomentadas por las autoridades, pues desde que alguien nuevo ingresa, sus compañeros ya saben quién es, quién es su familia y por qué delito fue detenido, información que es utilizada para extorsionarlos.

En caso de que los presos no cuenten con el dinero necesario para pagar por su sobrevivencia, su único medio para lograrlo va desde la “fajina”, que consiste en realizar la limpieza de la estancia a donde fueron asignados, hasta hacer favores sexuales.

La verdadera solución a esta situación es agarrar “al toro por los cuernos”, emplazar a las autoridades para que solucionen este problema pero de fondo. En todos los reclusorios deben colocarse un número suficiente de cámaras  de vigilancia que estén enlazadas con la Contraloría Interna de la Secretaría de Gobierno, para que se combata la corrupción entre internos, de internos a custodios, de custodios a internos y entre los mismos directivos.

Los reclusorios deben ser verdaderos centros de readaptación social en el que los reclusos tengan un trabajo asalariado, cuyos ingresos sirvan para apoyar a sus familias y cubrir las reparaciones de los daños que el juez les haya impuesto. Sólo así las cárceles en México dejarán de ser “el hotel más caro” del país.


Twitter: @jorgegavino



 Publicado el lunes 26 de Noviembre en el Sol de México

20/11/12

EL CONFLICTO EN LA UACM

Jorge Gaviño Ambriz.

"Tan solo por la educación puede
el hombre llegar a ser hombre.
El hombre no es más que
lo que la educación hace de él."
Immanuel Kant.


El 22 de agosto de este año, la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), renovó su Tercer Consejo Universitario, proceso que, estudiantes y aspirantes a consejeros, acusaron estar lleno de irregularidades.

Seis días después, los alumnos comenzaron a tomar diferentes instalaciones de este centro educativo, solicitando la renovación del Consejo Universitario y la expulsión de a quien consideraban culpable, la rectora Esther Orozco.

Después de más 84 días de paro, 15 mil jóvenes que no han recibido la educación a la cual aspiran, se encuentran en el limbo y ante en peligro de perder el semestre. La falta de preparación adecuada, los pone en desventaja ante otros universitarios de instituciones públicas y privadas, principalmente en un mundo globalizado en el que todos compiten por tener oportunidades de aprendizaje para su desarrollo profesional.

Cada día que transcurre y en el que no se resuelve esta situación, se adicionan temas que lo complican; así por ejemplo, la problemática de la falta de cobro de los trabajadores, situación que se resolvió más de dos meses después. A esto hay que sumarle que el paro en la Universidad, ha dejado pérdidas económicas por casi 196 millones de pesos y se han afectado varios experimentos financiados con recursos públicos.

Nuestro país, ocupa la segunda posición de los países integrantes de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) con el mayor número de jóvenes que no estudian ni trabajan,  7 millones 820 mil, de los cuales, alrededor de 400 mil se encuentran en el Distrito Federal y ante esta situación, se les está quitando la oportunidad de estudiar a quienes podrían hacerlo.

Los principales líderes paristas son: Rodrigo Flores, Naarubí Palacios, Roberto López y Salomón Ochoa, quienes tienen 10, 8, 6 y 4 años en la Universidad y un avance del 80%, 19%, 13% y 6% en sus estudios respectivamente, lo que nos demuestra que el conflicto es ajeno al aspecto educativo, al margen de los intereses reales que subyacen en esa actitud, quienes frente a un inminente cambio de Gobierno, buscan politizar los temas universitarios.

Una de las formas de despolitizar el conflicto, es verlo de manera independiente del cambio de Gobierno de la Ciudad. La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), tuvo que intervenir en esta situación y aunque su respuesta fue tardía, más vale tarde que nunca. El día martes 13 de octubre, a las 5 de la tarde, después de una negociación que duró 12 horas y que finalizó a las 5 de la mañana, no se logró un acuerdo debido a la cerrazón de los paristas.

Aunque la rectora solicitó el uso de la fuerza para poner fin al conflicto y pese a las declaraciones del Jefe de Gobierno electo, Miguel Ángel Mancera, quien aseguró que ésta “sólo será utilizada si la gravedad del conflicto en la UACM lo requiere”, considero que el uso de la fuerza en un Sistema de Derecho, es potestad y monopolio del Estado; y debe ser el último recurso para solucionar esta situación, el diálogo y la negociación deben imperar en todo buen Gobierno.

Sin embargo, paristas, estudiantes, maestros, consejeros y aún la misma rectora, deben tomar una postura flexible cuyo  único objetivo sea que todos los involucrados ganen. El tiempo sigue corriendo, los verdaderos alumnos están perdiendo oportunidades de aprendizaje y de vida, los líderes paristas están en la cuerda floja, pueden ganar mucho o perderlo todo, la rectora y su grupo están jugándose su prestigio, por lo demás, toda la ciudad ha perdido.



Twitter: @jorgegavino


Publicado en el Sol de México el lunes 19 de noviembre