12/5/25

Jaime Sabines: El poeta que nos enseñó a sentir

 Jaime Sabines: El poeta que nos enseñó a sentir


El 25 de marzo de 1926 nació Jaime Sabines, un poeta que nunca pretendió serlo en el sentido solemne del término. No buscaba metáforas rebuscadas ni versos complicados. Escribía con la urgencia de quien siente demasiado, con el lenguaje cotidiano de quien habla con el corazón en la mano. Su poesía no es un artefacto de museo ni una pieza académica; es un refugio para quienes aman, sufren, dudan y se preguntan qué significa estar vivos. Nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en una familia de raíces libanesas y mexicanas, Sabines fue, antes que escritor, un hombre de su tiempo. Vivió la guerra, la política, la muerte, el amor sin adornos. Su vida no estuvo separada de su poesía, sino que ambas se entrelazaron en un vaivén de emociones reales, de palabras directas que siguen resonando hoy, décadas después de su muerte. Su obra es un recordatorio de que la poesía no es solo para los libros de texto ni para los expertos en literatura. Es para la gente común, para quien ha llorado en una madrugada silenciosa, para quien ha amado sin certezas, para quien ha sentido el vacío de la pérdida. Sabines escribió para nosotros.

Uno de los grandes temas de Sabines fue el amor, pero no el amor de los cuentos de hadas, sino el amor humano, con todas sus contradicciones. El amor que quema, que obsesiona, que se escapa de las manos. En “Los amorosos”, uno de sus poemas más famosos, nos presenta a los enamorados como seres que viven en la incertidumbre, atrapados entre la pasión y la angustia:

«Los amorosos callan. El amor es el silencio más fino, el más tembloroso, el más insoportable.

Los amorosos buscan, los amorosos son los que abandonan, son los que cambian, los que olvidan.

Su corazón les dice que nunca han de encontrar, no encuentran, buscan. Los amorosos andan como locos porque están solos, solos, solos, entregándose, dándose a cada rato, llorando porque no salvan al amor.»

Aquí, el amor no es solo felicidad; es también deseo insatisfecho, un juego en el que nadie tiene el control. Y es precisamente esa visión cruda del amor la que hace que Sabines siga siendo actual. En un mundo donde nos enseñan a idealizar las relaciones, él nos recuerda que amar es arriesgarse a perder, a equivocarse, a sufrir. Pero aún así, vale la pena.

Si el amor fue su gran tema, la muerte fue su otra gran obsesión. Pero Sabines no la abordó con solemnidad ni con miedo, sino con una especie de aceptación profunda. En Morir es retirarse del mayor Sabines, nos habla de la muerte con un dolor contenido, sin dramatismos innecesarios, pero con una intensidad que atraviesa a cualquiera que haya perdido a alguien importante. Sabines no endulza la muerte ni la convierte en un símbolo lejano. Nos la muestra como es: inevitable, cotidiana, presente en los gestos más simples. Incluso en su dolor, nos deja un mensaje de amor: la muerte no borra a los que hemos querido. Siguen con nosotros en la memoria, en la voz, en los recuerdos más insignificantes.

Hoy 25 de marzo, su onomástico, es un buen pretexto para abrir uno de sus libros, para leer en voz alta esos versos que siguen sonando como si hubieran sido escritos ayer. Porque si algo nos enseñó Sabines es que la poesía no es para adornar la vida, sino para vivirla con más intensidad. Y como él mismo dijo: «Poesía es caminar por la calle y que de repente alguien te mate de amor.»

Publicado en La crónica de Hoy, 25 de marzo 2025.

El fin de las corridas de toros con violencia en la Ciudad de México

 El fin de las corridas de toros con violencia en la Ciudad de México 


«No es arte si hay sufrimiento, no es tradición si se hace con crueldad.»

Sacarías


El pasado martes, el Congreso de la Ciudad de México aprobó una reforma histórica que prohíbe las corridas de toros con violencia, transformando la tauromaquia tradicional en espectáculos sin sangre. Esta decisión, respaldada por 61 votos a favor, marca un hito en la protección de los derechos de los animales en la capital mexicana. Durante años, diversas iniciativas buscaron abolir las corridas de toros, 20 en total, desde 2009 a la fecha, por parte de diputadas y diputados de distintas corrientes políticas, además de ciudadanas y ciudadanos. En el 2013 y 2016 las presenté ante el Pleno de la Asamblea Legislativa del D. F. Posteriormente en el primer y segundo Congreso de la CDMX propuse que se realizaran diversas reformas a la Constitución de la Ciudad, a la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos y a la Ley de Protección y Bienestar de los Animales. En varias legislaturas se creó la Bancada Animalista con el objetivo de impulsar leyes que ayudaran a mejorar las condiciones de vida de los animales, en colaboración con integrantes de la sociedad civil. Aunque estas propuestas no prosperaron en su momento, sirvieron para sentar las bases del debate actual respecto a la importancia de proteger a los seres sintientes de prácticas crueles.

La presidenta Claudia Sheinbaum también ha jugado un papel fundamental en este avance. En diciembre de 2024, presentó reformas constitucionales para que fuera prohibido el maltrato animal a nivel federal, estableciendo que el Estado mexicano debe garantizar la protección, el trato adecuado y la conservación de los animales. Además, se incluyó la protección animal en los planes educativos, buscando fomentar una cultura de respeto desde temprana edad.

En una corrida tradicional, el toro es sometido a una serie de agresiones que culminan con su muerte. Desde su entrada al ruedo es picado con lanzas, banderillas y finalmente una espada que busca atravesar sus órganos vitales. Este proceso no solo causa un dolor extremo al animal, sino que también lo somete a un estrés y sufrimiento prolongado. La reciente reforma elimina el uso de estos instrumentos, permitiendo únicamente el uso del capote y la muleta, limitando la duración del espectáculo a 10 minutos. Resulta paradójico que, a pesar del evidente maltrato animal, la tauromaquia haya sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial en ocho estados de la República mexicana: Aguascalientes, Querétaro, Guanajuato, Zacatecas, Tlaxcala, Hidalgo, Colima y Nayarit. Esta designación plantea una reflexión profunda sobre los valores que como sociedad decidimos preservar y promover. ¿Es justificable mantener una tradición que se basa en el sufrimiento de un ser sintiente?, ¿bajo qué criterio se puede llegar a considerar a la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial?

El respeto y la empatía hacia los animales han ganado terreno en las últimas décadas y muchas sociedades han optado por abolir espectáculos que implican crueldad. La prohibición de las corridas de toros con violencia en la Ciudad de México es un reflejo de este avance. Es cierto que la tauromaquia genera empleos y tiene un impacto económico en ciertas regiones. No obstante, la economía y la ética no deben estar en conflicto. La transición hacia espectáculos sin violencia puede abrir nuevas oportunidades laborales en áreas como el turismo cultural, las artes escénicas y la educación. Además, la reconversión de plazas de toros en espacios para conciertos, exposiciones y otros eventos puede revitalizar la economía local sin recurrir al maltrato animal.

La decisión del Congreso de la Ciudad de México es mucho más que una simple prohibición: es un acto de justicia y evolución. Reconocer que los animales son seres sintientes y que merecen vivir sin ser explotados ni lastimados en nombre de la tradición, es un avance significativo que nos recuerda que la cultura, al igual que la sociedad, debe adaptarse y mejorar. Este logro, producto de años de iniciativas legislativas, reformas constitucionales y esfuerzos de la sociedad civil, es un ejemplo de que podemos construir un futuro en el que la compasión y el respeto prevalezcan sobre la violencia y la indiferencia.


Publicado en El Universal, 20 de marzo 2025.