15/3/21

Y LLEGÓ A PALACIO

“No sé yo para qué viene el vergonzoso a palacio” 
Tirso de Molina

Casi sin asomo de dudas puede decirse que el presidente López Obrador construye su ideario político y piensa muchas de sus acciones a partir de momentos claves en la Historia del país, particularmente del siglo diecinueve.
Algunas decisiones suyas hacen parecer que hacer historia implica revivirla o reescenificarla, como cuando anunció que recobraría Palacio Nacional (que por casi un siglo fue sólo la oficina presidencial) como lugar de residencia. El primer mandatario ya hacía home office antes de que todos lo lleváramos a cabo por la pandemia. 
La historia nacional puede leerse en los usos que se le han dado a Palacio: desde el violento emplazamiento colonial sobre lo que fuera la sede del gobierno prehispánico, a ser solamente la oficina del titular del Poder Ejecutivo en tiempos recientes, pasando por los presidentes que vivieron ahí durante el siglo XIX, esa centuria tan antigua, como profunda y cercana. 
Hay tanto interés en el siglo antepasado, que es como si se hicieran realidad las descripciones del palacio de “El rey burgués”, el cuento de Rubén Darío: elementos refinados, soberbios, antiquísimos y maravillosos. Como anécdota curiosa, el poeta nicaragüense no pudo llegar a la Ciudad de México, embarcado vía Veracruz, para los festejos del Centenario de la Independencia, por haber escrito un poema antiestadounidense y provocar la ira de ese gobierno. Ni un “comes y te vas” tuvo.
El rey burgués del cuento hace callar a un poeta que veladamente lo critica por su forma de actuar, precisamente por ser burgués; el líder republicano de la autonombrada “Cuarta Transformación” califica de burgueses a quienes lo critican y, para no perder la costumbre decimonónica, los llama también “conservadores”.
En la recuperación-reescenificación de figuras del pasado, se ha anunciado que el hogar del presidente tendrá nuevamente (como en el XIX) a un encargado: el Gobernador del Palacio Nacional.
El pasado 19 de febrero, López Obrador aclaró que no se trataba de un cargo político, sino que más bien se trata de que alguien ayude a mantener el edificio: “…para que la zona histórica del palacio se conserve bien, los pisos, los techos. Todo se cuida. (…) Por ejemplo, en todo lo que es la fachada de Palacio, la cantera es especial y no se puede limpiar si no hay autorización de Antropología, porque es un monumento histórico y además porque se desgasta”. 
Tal vez por eso al inquilino le molesta tanto que le pinten las paredes. Pero, de cualquier forma, hay una certeza que resulta preocupante en términos prácticos: en un país donde abunda la pobreza, es vergonzoso y contradictorio declarar que hay austeridad y se viva en un palacio. 
Hago votos para que López Obrador sea el último presidente que viva en Palacio Nacional: transformémoslo en un museo.

 

 




Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PRD


Twitter: @jorgegavino
Facebook: Jorge Gaviño

 

EL PRECIO DEL SILENCIO

«Si el machismo ha perdurado a lo largo de los siglos

es porque los hombres hemos sido cómplices,

en muchos casos con nuestro silencio.»

Octavio Salazar, jurista y escritor


«Hace 20 años no podíamos imaginarnos que se cuestionara la idoneidad de un candidato a un escaño político por alguna conducta que pudiera sugerir violencia hacia las mujeres. Hoy… el respeto irrestricto al derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia es una condición necesaria para ser un representante popular.» Así se expresó la titular de la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, durante la presentación del Programa Nacional para la Igualdad entre Mujeres y Hombres 2020-2024, respecto a la cuestionada candidatura de Félix Salgado Macedonio, acusado por violación en el Estado de Guerrero.

Si bien el posicionamiento de la ministra en retiro no cambiará el curso de la historia, y mucho menos de las decisiones ya tomadas en otros espacios, lo cierto es que es impostergable no quedarse en silencio en un tema tan delicado sí, pero también tan tristemente presente en nuestra realidad. Sobre todo, si somos hombres.

La semana pasada empezó a circular una petición en redes sociales dirigida al presidente de la República con relación al tema de Salgado Macedonio: “Rompa el pacto patriarcal”. Hace un par de días, el jueves 25 de febrero, el primer mandatario se refirió con sorna al exhorto y dijo que esas son “expresiones importadas”.

En un país donde se tiene un promedio de 79 ataques sexuales diarios cometidos contra mujeres (inegi), y en el que el 2020 fue el año con más víctimas de feminicidio en México (Observatorio Nacional Ciudadano), el titular del Ejecutivo debería tomarse el asunto con más seriedad.

Es evidente, por un lado, la necesidad de que la sociedad en su conjunto camine de la mano, en unidad, contra un enemigo común: ese sistema que sostiene y mantiene una evidente desigualdad entre hombres y mujeres, caldo de cultivo para las múltiples violencias que viven las mujeres diariamente. Y, por otro lado, se hace obvia la urgente e inaplazable participación de los hombres en esa lucha.

Son muchos los espacios en los que se hace necesaria nuestra participación, necesitamos hacernos presentes en los temas que nos corresponden, y en los que nuestras opiniones y quehaceres pueden hacer la diferencia. Por citar tan solo un ejemplo: ¿entre tus conocidos o tú mismo estás en un grupo de mensajería instantánea donde acostumbran a compartir imágenes o videos de mujeres? ¿Te has preguntado por qué lo hacen? ¿Has cuestionado la finalidad, y, sobre todo, la ilegalidad de tal acto?

Porque sí, sin duda, el patriarcado no se va a desmantelar solo, se requieren de políticas públicas suficientes, de importantes intervenciones en las enseñanzas y de la pronta colaboración de los medios de comunicación, pero son las conductas diarias las que nos definen como aliados o como agresores en potencia. No hay de otra.

Apenas el pasado 18 de febrero, en la Cámara de Diputados se aprobó el dictamen que, al reformar y adicionar diversas disposiciones del Código Penal Federal, tipifica los delitos de hostigamiento y de acoso sexual en nuestro país. Abramos la conversación entre nosotros, identifiquemos lo que estamos haciendo de manera equivocada, plantemos la cara al futuro y ayudemos a construir una sociedad diferente: ese debe ser el pacto.

 

 




Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PRD


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