6/12/20

VACUNA PFIZER-BIONTECH: HIJA DE MIGRANTES

Los casamientos están en el cielo escritos.”

Paremia de la isla de Cefalonia, en el mar Jónico


Özlem Türeci nació en Lastrup, Alemania, en 1967. Es hija de un médico turco que emigró de Estambul. Mientras crecía, Özlem había querido ser monja pero decidió estudiar medicina.

En su último año de estudios, Özlem conoció al Dr. Ugur Sahin. Él nació en 1965 en Alejandreta, Turquía. Llegó a Colonia a los 4 años de edad. Su padre, inmigrante turco, trabajaba en una fábrica de Ford como parte de un programa llamado Gastarbeiter (“trabajadores invitados”, en alemán).

La Dra. Türeci y el Dr. Sahin se casaron en el 2002. En el 2008, fundaron una compañía llamada BioNTech, donde empezaron a desarrollar una tecnología de ARN mensajero para tratar el cáncer.

En el 2018, el Dr. Ugur Sahin participó en una conferencia en Berlín. Como si se tratara de un ominoso vaticino, Ugur auguró que, en caso de una pandemia, BioNTech podría ser capaz de crear una vacuna rápidamente utilizando su tecnología.

En enero de este año, la revista médica The Lancet publicó un artículo acerca de un nuevo coronavirus que había surgido en Wuhan, China, que se estaba propagando rápidamente por toda la región. Cuando el Dr. Sahin lo leyó, quedó convencido de que el nuevo virus se convertiría en una pandemia.

Inmediatamente, la Dra. Özlem, su esposo y el equipo científico de su empresa, se pusieron a trabajar en lo que denominaron “Proyecto Velocidad de la Luz”, para desarrollar una vacuna contra el Covid-19 lo más rápido posible.

En marzo, BioNTech y la farmacéutica estadounidense Pfizer, llegaron a un acuerdo de colaboración. El 18 de noviembre, Pfizer y BioNTech anunciaron que su vacuna tenía una efectividad del 95% en la protección contra una enfermedad que ha matado a más de un millón y medio de personas en todo el mundo.

“Podría ser el principio del fin de la era Covid”, dijo Ugur en lo que esperamos sea otro augurio, esta vez venturoso.

Albert Bourla nació en Salónica, Grecia, en 1961. Esta ciudad es un importante puerto del norte del mar Egeo y recibe su nombre de Tesalónica, hermanastra de Alejandro Magno.

Albert nació en una familia judía, estudió veterinaria y, desde 2019, es el Director General de Pfizer. “Los judíos de Tesalónica” llegaron a Grecia, expulsados de España, en 1492. Unos 450 años después, casi fueron exterminados en la Segunda Guerra Mundial.

Albert Bourla (griego) y Ugur Sahin (turco) se hicieron amigos. Unidos por ese sentimiento de cofradía que suele unir a las personas errantes. “Ugur es un individuo muy, muy singular (...) es un científico y es un hombre de principios”, comentó Bourla de su amigo en una entrevista en el mes de octubre.

Alemania, igual que muchos otros países del primer mundo, tiene una relación complicada con los inmigrantes que vienen de países pobres. Por esta razón, es importante hablar de la historia de las personas que están trabajando para sacar a la humanidad de la crisis en la que se encuentra.

En una actualidad reinada por la división y la polarización, tenemos que entender que la colaboración, cooperación y el esfuerzo conjunto, son el único camino que tenemos para enfrentar los retos que vienen, para sobrevivir como especie en un mundo que está sufriendo cambios drásticos provocados por nuestra propia actividad y que tienen un impacto directo en el clima, en el medio ambiente.

En meses recientes, BioNTech aumentó su valor a más de 21 mil millones de dólares. La Dra. Özlem Türeci, su esposo Ugur Sahin y su hija, viven en un departamento cerca de su trabajo aunque se han convertido en una de las familias más ricas de Alemania. No tienen coche y se transportan en bicicleta.

El Dr. Sahin señaló: “No hay muchas empresas en el planeta que tengan la capacidad y la competencia” para desarrollar una vacuna tan rápido como su equipo. “Así que hacerlo no me pareció una oportunidad, sino un deber...”


Todos tenemos un deber.

 


 



Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PRD


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CADENA DE ERRORES, CADENA DE CONTAGIOS

 

“La tenía, era suya y la dejó ir.”

Enrique “El Perro” Bermúdez

 

Nancy Escobar tiene 40 años. Trabaja como personal de limpieza en las oficinas del INBA ubicadas en la Torre Prisma, sobre Paseo de la Reforma en la Ciudad de México.

 

La semana pasada uno de sus compañeros de trabajo se enfermó de coronavirus, así que Nancy fue a uno de los macroquioscos donde la Secretaría de Salud capitalina está realizando pruebas de antígeno para detectar COVID-19. Estas pruebas tardan entre 15 y 30 minutos: su resultado fue positivo.

 

Este caso fue documentado en un video que ha estado circulando en redes sociales. Mientras Nancy recibe la noticia, un reportero le hace varias preguntas: ¿Cómo se siente?, ¿por qué se vino a hacer la prueba?

 

Ella no sabe si contestar o escuchar las apresuradas indicaciones que le da el personal médico antes de dejarla sola: “Le voy a regalar esta hojita. Estas son las indicaciones que usted tiene que seguir porque tiene que estar aislada en casa. Si no se aísla va a seguir contagiando a toda la población.”

 

Los ojos de Nancy se nublan. Su voz, amortiguada por un cubrebocas KN95 con válvula, se escucha temblorosa, su respiración agitada. Vive en Valle de Chalco, Estado de México (a más de 30 kilómetros de la capital) con otras cinco personas: sus hijas, esposo, su suegra y su cuñada.

 

Se quiere ir a su casa pero antes tiene que regresar al trabajo por sus cosas. Para trasladarse a Chalco, su única opción es el transporte público. No sabe dónde aislarse, en su casa no hay cuartos suficientes y no tiene otro lugar a dónde ir.

 

El reportero se despide: “Ánimo, Nancy”, ella asiente y da las gracias, da media vuelta y se va.

 

¿Cómo es posible? Las autoridades identificaron a una persona con una enfermedad altamente contagiosa (para la que no hay tratamiento), que puede ser mortal y la dejan irse, de Reforma a Chalco, ¡en transporte público! La tuvieron, era suya y la dejaron ir...

 

Aunado a esto, el personal de salud tuvo que haberse tomado un minuto para explicarle a Nancy que la mascarilla que portaba puede ser muy buena para protegerla a ella, pero no sirve para proteger a los demás porque las válvulas sirven para dejar escapar partículas cuando la persona exhala. Eso hace que el virus se propague.

 

El Gobierno de la Ciudad está realizando un gran esfuerzo, eso hay que reconocerlo. La mitad de pruebas que se hacen en todo el país, se hacen en la capital.

 

Sin embargo, este esfuerzo desaparece en el momento en que ocurre un caso como el de Nancy. Para que esta medida esté completa, es necesario que los gobiernos del Estado de México y de la CDMX, se coordinen para trasladar a las personas que resultan positivas a sus domicilios en caso de requerirlo.

 

En el mismo sentido, es urgente que las autoridades implementen un programa para que la gente que no tenga donde aislarse, pueda hacerlo sin poner en peligro a las personas con las que cohabitan.

 

Mientras existan cadenas de errores, nunca romperemos la cadena de contagios.

 

 

Publicado en: Crónica impreso 30 de noviembre de 2020.


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