3/4/20

CORONAVIRUS: ATENCIÓN UNIVERSAL

“De todas las formas de desigualdad, la injusticia
en salud es la más estremecedora e inhumana.”
Dr. Martin Luther King, Jr.
La pandemia del coronavirus ha puesto a prueba a todos los sistemas de salud del mundo. Las mismas escenas que vimos a principios de año en China, con miles de camas repletas de enfermos y personal médico exhausto atendiendo a los enfermos sin descanso, se repiten ahora en Italia, España, Gran Bretaña y Estados Unidos. En México, el reto que nos espera es mayúsculo.
Según los estudios, los adultos mayores de 60 años representan el sector con mayor riesgo ante este nuevo virus. A mayor edad, mayores son las consecuencias. En nuestro país hay más de 13 millones de personas con 60 años o más, más de un millón viven en la capital.
La Ciudad de México tiene el mayor índice nacional de envejecimiento: 71 adultos mayores por cada 100 niños y jóvenes. Por lo tanto, el golpe será muy duro. Desde ya, podemos prever que el número de personas en la capital que van a requerir cuidados especiales de manera simultánea será muy alto y, por lo tanto, parece inevitable que el sistema público de salud se vea saturado.
El pasado 27 de marzo, el Presidente de la República emitió un decreto para que la Secretaría de Salud pueda utilizar todos los recursos médicos de los sectores públicos, sociales y privados. Sin embargo, es necesario que dicho decreto se materialice mediante la firma de convenios por parte del gobierno federal y de los gobiernos locales, con los hospitales privados para que todos los pacientes de coronavirus puedan ser atendidos de manera universal, tanto para la consulta como para hospitalización, con una cuota mínima de recuperación, no de ganancia. Esto representaría una importante liberación para el sistema público de salud y permitiría atender la emergencia sanitaria de una manera más eficiente.
Es importante aprender de la experiencia internacional, porque la mayor crisis es no tener dónde mandar a los enfermos ni dónde atenderlos. En Italia y en Reino Unido, hoteles enteros han sido puestos a disposición de los sistemas de salud y sus cuartos están siendo utilizados para albergar y atender a los pacientes.
Todos estamos en riesgo: nadie es inmune a este virus. No hay vacuna y no hay tratamientos. Ante esta situación, las autoridades deben enfocar los recursos en proteger a los más vulnerables. En momentos de crisis la prioridad de todos los actores sociales debe ser la misma: la salud de la gente.
Si todos los hospitales de la ciudad, públicos y privados, coadyuvan, la posibilidad de paliar esta grave amenaza será fructífera. De lo contrario la más injusta e inhumana forma de desigualdad se hará manifiesta.

Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PRD en el Congreso de la Ciudad de México.




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EL LEGADO DE LA PANDEMIA

“La historia no tiene tiempo para ser justa.
Como frío cronista no toma en cuenta más que los resultados.”
Stefan Zweig

No se habla de otra cosa. Un solo tema domina los medios, las redes sociales, las conversaciones en todo el mundo: El coronavirus.
Las cifras cambian por minuto, su comportamiento parece aleatorio. Lo único cierto es una cosa: la próxima vez que usted lo revise, el número será más alto. ¿Qué tan más alto? Imposible decirlo.
El pasado 26 de marzo de 2020, mientras escribía este artículo, había un total de 525 mil casos confirmados en 198 países y territorios. Estados Unidos acababa de convertirse en el líder mundial de contagios. China tenía 67 nuevos casos, prácticamente nada comparados con los casi 7 mil que vio España en cuestión de un día.
La ola parece haber terminado su recorrido por Asia, parece estar alcanzando su cúspide en Europa y está empezando a crecer con fuerza en América. Pero todo puede cambiar de un momento a otro. Nadie sabe con precisión qué va a pasar ni en qué punto de la curva nos encontramos.
 Lo que sí está más claro, es el terrible derrumbe de la economía global que quedará como legado a largo plazo de esta crisis sanitaria.
A diferencia de lo que sucederá con la propagación del virus en términos de salud y de pérdida de vidas humanas, el impacto que tendrá en la estructura financiera mundial es muy predecible.
Los analistas ya apuntan que nunca antes en la historia, la economía del mundo había tenido un desplome tan vertiginoso como el actual. Es muy probable que, en comparación con lo que viene, la pesadilla financiera de 2008-2009 pase a la memoria como un ligero inconveniente.
La recesión es ineludible. La duda ya no es si habrá un estancamiento en la mayoría de las economías mundiales, sino qué tan profundo será, cuánto tiempo tomará salir y cómo será el nuevo paradigma financiero.
¿Qué empresas resistirán? ¿Qué industrias van a desaparecer? Sea cual sea la respuesta, ya podemos adelantar que millones de personas perderán su trabajo, las fuentes de sustento de miles de familias desaparecerán junto con el virus que provocó esta epidemia.
Por eso también hay voces que cuestionan la escala de las medidas que se han tomado en distintas partes del mundo.
Aún cuando está claro que la prioridad ante cualquier tema que tenga que ver con dinero, siempre debe ser la salud, hay quienes señalan que esta forma de destruir la economía global, acarreará más víctimas.
Aunque a muchos nos gustaría ver que se implementaran esquemas estrictos de aislamiento y distanciamiento social, como se han implementado en otros países, la situación de nuestro país es compleja y delicada.
En Guerrero y Michoacán, los carteles ya están empezando a aprovechar la emergencia sanitaria para desplazar a los habitantes, aumentando su poder y control sobre estas zonas.
Por otra parte, México no es un país rico. Tan no somos ricos que hoy el precio de la tortilla representa una amenaza más grande para la mitad de la población, que un virus para el que no hay vacuna ni tratamiento.
Esta es la realidad y tenemos que afrontarla. Se requieren políticas públicas urgentes para proteger a los más vulnerables durante esta pandemia.
Pero, como nunca antes, será necesario implementar medidas económicas para ayudarles a sobrevivir lo que vendrá después.


*Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PRD en el Congreso de la Ciudad de México.


Publicado en: https://www.elsoldemexico.com.mx/analisis/el-legado-de-la-pandemia-5027355.html


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