24/2/20

SIN SALUD

“Muchas veces nace la enfermedad del mismo remedio.”
Baltasar Gracián

El  2019 en la Ciudad de México estuvo marcado por una punzante crisis en materia de salud pública: desabasto de medicamentos, escasez de los insumos primordiales en hospitales (gasas, jeringas, guantes de látex) y recortes de personal. Son algunos ejemplos de una larga lista que se ha convertido en el sufrimiento de miles de familias.
Situación tanto más dolorosa a medida que se trata de una herida autoinflingida por parte de un gobierno federal que, en su declarada pretensión de centralizar todos los servicios de salud pública del país, ha terminado por aplicar una serie de políticas erráticas cuyo resultado se ha hecho sentir con todo el lastre que acarrea la impotencia ante la enfermedad.
 Un ejemplo que sirve para demostrar los efectos de las malas decisiones —así como la insensibilidad por parte de las autoridades—, es el caso de la falta de medicamentos para niños con cáncer.
En una mesa de trabajo que sostuvimos algunos diputados del Congreso de la ciudad con la Dra. Oliva López Arellano, titular de la Secretaría de Salud local, dijo que el año pasado “nosotros no sufrimos ningún desabasto, este desabasto fue en los hospitales federales, pero nosotros no tuvimos ese problema”.
Sin embargo, no podemos soslayar el hecho de que esos hospitales (así sean responsabilidad de la federación), se encuentran en la Ciudad de México y que los niños que viven en la capital también asisten a ellos para buscar atención médica.
Lo peor es que, lejos de despejarse, la ominosa nube se va tornando más oscura.
En palabras de la propia secretaria de Salud, aunque “nosotros” no tuvimos ningún problema el año pasado, “eso no quiere decir que no estemos en el filo de la navaja”.
Resulta que la empresa que distribuye los medicamentos para niños con cáncer “ya nos está diciendo que sí vamos a tener ya problemas en los próximos meses, pero ahí estamos optimistas de que justo ya va a empezar la distribución de estas claves (de medicamentos) que estuvieron agotadas... Si no llega el medicamento, vamos a tener problema”.
Así es: el iceberg está a la vista pero, en lugar de sonar la alarma (ya no hablemos de dar un golpe de timón) seguimos hacia el naufragio con rumbo fijo... ¿Los botes salvavidas también estarán cargados de optimismo?

*Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PRD en el Congreso de la Ciudad de México.


Publicado en: https://www.cronica.com.mx/notas-sin_salud-1146624-2020


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17/2/20

¿SAN VALENTÍN O FEROMONAS?

“Al contacto con el amor, todos se vuelven poetas”.
Platón

El día 14 de febrero está dedicado al amor y a la amistad; pero particularmente al amor, que pudiera ser definido como un sentimiento intenso del ser humano en su búsqueda permanente de unión con otro ser; es un sentimiento de entrega a alguien o algo.
 Ciertamente, ocurre una transmutación en el individuo cuando de él se apodera esa emoción; de hecho, las personas “poseídas” escuchan en el correr del agua un murmullo, entienden el lenguaje de los pájaros, metamorfosean el idioma en verso, al cielo lo pintan como escribió Víctor Hugo, en la luna observan no sé qué mística y encuentran en sus cráteres milenarios una magia eterna, y en un beso, una forma de vibrar al unísono.
Dice la “tradición” que existían en la antigüedad dos dioses ciegos, Pluto, dios de la riqueza y Eros, dios del amor, y eran ciegos porque mientras el primero pasaba el tiempo mirando hacia el piso, hacia la materia, se perdía los misterios de las estrellas y todo el universo de lo trascendente; mientras el segundo, mirando siempre hacia arriba, queriendo encontrar el espíritu y la pasión en cada instante, perdía el paso y tropezaba constantemente, de ahí su invidencia.
Los antiguos responsabilizaban de ese cambio, de ese parte aguas en la vida de un ser, de esa transformación de actitudes, al dios romano Cupido, Eros para los griegos, y los cristianos responsabilizan al mártir san Valentín, quien fue degollado por andar casando jóvenes soldados del imperio romano que perdían, por ese simple hecho, la valentía que tenían en soltería.
Hoy, la ciencia asegura que las feromonas son las verdaderas culpables de los cambios de actitud; se trata de aromas atrayentes del sexo que invitan a acercarse. Las feromonas han sido bien entendidas, ya que los fabricantes de perfumes tratan de imitarlas.
Les recomiendo,a propósito de este día el libro de Octavio Paz La Llama Doble, en el cual se compara al amor con una flama.


Publicado en: https://www.cronica.com.mx/notas-san_valentin_o_feromonas-1146044-2020


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