6/4/26

Draft IMSS 2026: el talento médico elige su destino

 Draft IMSS 2026: el talento médico elige su destino 


 «Ser médico es aprender a escuchar el dolor y responder con conocimiento y humanidad»

Tita Ramírez

*La mañana se abre sobre el domo del Centro Social y Deportivo Churubusco del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social. La luz cae entre las estructuras metálicas y se extiende sobre los pasillos donde comienzan a reunirse decenas de especialistas de la salud. Llegan con paso firme. Algunos cargan mochilas donde guardan sus batas blancas cuidadosamente dobladas. Otros revisan una vez más los documentos que acreditan años de estudio, guardias interminables y decisiones tomadas frente a la vida y la muerte. Las credenciales cuelgan del cuello. Las miradas recorren el recinto con expectativa. Aquí comienza el Draft IMSS 2026.

No es solo un proceso administrativo. Es el momento en que cientos de médicos especialistas definen el lugar donde ejercerán su vocación y donde miles de pacientes, aun sin conocerlos, encontrarán atención y esperanza. *Personal del Instituto Mexicano del Seguro Social organiza accesos, verifica registros y orienta a los participantes. En otra área, familiares y acompañantes esperan con nerviosismo y orgullo*. Saben que detrás de cada especialista hay años de sacrificio, estudio y servicio.

Durante diez días, este espacio se convierte en el punto de encuentro entre el talento médico del país y las necesidades de salud de México. El mecanismo es preciso. Cada especialista cuenta con una cita previamente asignada. En el registro se integra la calificación final obtenida durante la residencia de especialidad, un indicador que establece el orden de elección de las plazas disponibles. Quienes alcanzan los mejores resultados eligen primero su destino profesional. Es un sistema que premia el esfuerzo, la disciplina y la excelencia académica. Siete días del proceso están destinados a quienes realizaron su residencia dentro del propio Instituto. *El IMSS mantiene uno de los sistemas de formación de especialistas más grandes de América Latina. Cada año, sus hospitales escuela forman cerca de la mitad de los médicos especialistas que egresan en México, una cifra que refleja el peso del Instituto en la formación del talento médico nacional*. Los tres días restantes se reservan para especialistas formados en otras instituciones de salud y universidades. Dentro del domo se instalan 35 stands, uno por cada Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada del Instituto. En cada espacio se presentan las plazas disponibles, las características de los hospitales y las necesidades específicas de cada región del país. Cada decisión importa.

*Porque detrás de cada plaza hay una comunidad que espera atención médica. Un hospital que necesita talento. Pacientes que aguardan diagnóstico, tratamiento y cuidado. El Draft del IMSS no solo distribuye médicos especialistas. Distribuye esperanza y capacidad de atención en todo el territorio nacional. Ahí radica su importancia. Cada médico que elige su destino también elige convertirse en parte de la gran red de atención médica que sostiene al sistema de seguridad social más grande de América Latina. El IMSS no solo forma especialistas. Los integra a una misión mayor: cuidar la salud de millones de mexicanos.
En ese domo, bajo la luz de la mañana, comienza una nueva etapa para cientos de médicos. Pero también comienza una nueva etapa para miles de pacientes que, sin saberlo aún, pronto encontrarán en ellos a quien los escuche, los diagnostique y los cuide. Porque la medicina, al final, no es solo una profesión. Es una forma de servir a la vida.


Publicado en El Universal, 12 de marzo 2026.

Avances y retos: 8 de marzo

 

Avances y retos: 8 de marzo




En el marco del Día Internacional de las Mujeres, el 8 de marzo de 2026, y en compañía de las integrantes de su gabinete paritario, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó una evaluación de las acciones emprendidas por su gobierno para fortalecer los derechos de las mujeres.

El planteamiento central de su administración se ubica en la consolidación de la igualdad sustantiva, entendida como una responsabilidad del Estado para corregir desigualdades históricas y garantizar el ejercicio pleno de derechos.

Este enfoque reconoce la desigualdad histórica que han enfrentado mujeres, niñas y adolescentes, establece la obligación del Estado de proteger sus derechos y orienta las políticas públicas hacia condiciones reales de igualdad.

Durante las actividades conmemorativas del 8 de marzo, la presidenta anunció que el mes estaría dedicado al reconocimiento de las mujeres que sostienen al país en distintos ámbitos laborales. Bajo el nombre de “Tejedoras de la Patria”, el gobierno federal inició una serie de homenajes a mujeres de sectores diversos.

El primer reconocimiento fue dirigido a las integrantes de las Fuerzas Armadas de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Marina. Flanqueada, además, por los titulares de ambas instituciones, el general Ricardo Trevilla Trejo y el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, la presidenta subrayó que el país ha registrado avances en protección, igualdad, equidad y prevención de la violencia contra las mujeres.

En ese contexto, recordó a mujeres que contribuyeron a la construcción histórica del país, como Leona Vicario, Josefa Ortiz, Téllez-Girón, Margarita Maza, Gertrudis Bocanegra y Rita Cetina. Señaló que sus aportaciones en distintos momentos de la historia nacional forman parte del proceso que permitió consolidar una nación libre, independiente y soberana.

Durante su mensaje expresó que el 8 de marzo representa un momento para reconocer avances y también para mantener la atención en los desafíos pendientes. Aseguró que persisten retos que requieren continuidad en las políticas públicas y en el fortalecimiento institucional. Señaló que la igualdad plena se construye a partir de leyes, instituciones y políticas públicas que generen condiciones reales de justicia y oportunidades.

En materia de salud, la presidenta inauguró el Hospital Oncológico para la Mujer en la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México. El hospital cuenta con un área de diagnóstico territorial, mastógrafos con interpretación asistida por inteligencia artificial, quirófanos y salas de quimioterapia.

La intención del gobierno federal consiste en replicar este modelo en otras regiones del país. La nueva unidad médica tendrá un papel importante frente al cáncer de mama, cervicouterino y de ovario, ya que se impulsa un programa universal de detección temprana que contempla la realización de medio millón de mastografías durante este año, acompañado de la adquisición progresiva de cien mastógrafos.

En el ámbito de seguridad y justicia, la administración federal reportó avances en la reducción de feminicidios y en la tipificación de nuevas formas de acoso sexual.

También se anunciaron medidas para fortalecer la búsqueda de personas desaparecidas mediante el fortalecimiento de la Comisión Nacional de Búsqueda, del Centro Nacional de Identificación Humana y de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

Adicionalmente, se contempla la creación de una Base Nacional Única de Información Forense y de una Plataforma Nacional de Identificación Humana. Entre las medidas propuestas se incluye la activación inmediata de alertas de búsqueda en corporaciones de seguridad de todo el país, la equiparación del delito de desaparición con el de secuestro y la publicación mensual de cifras de carpetas de investigación relacionadas con desapariciones.

Publicado en La Crónica de Hoy, 10 de marzo 2026.



40 horas: Reforma con consenso

 40 horas: Reforma con consenso


«Llegar juntos es el principio; mantenerse juntos es el progreso; trabajar juntos es el éxito.»

Henry Ford


El 5 de marzo de 1876 se instaló en la Ciudad de México el Primer Congreso General de Obreros de la República Mexicana. Cerca de ciento sesenta delegados, en representación de unas setenta asociaciones, se reunieron para dar forma a una agenda común frente a jornadas que podían superar las catorce horas diarias. Durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, el encuentro expresó una inconformidad social que buscaba cauces organizados. La presencia de Soledad Sosa, destacada activista laborista, abrió un precedente en la participación femenina dentro del movimiento obrero. Aquel congreso colocó en el centro la necesidad de limitar el tiempo de trabajo. El reclamo surgía de las extensas jornadas, la fatiga acumulada y el escaso margen para la vida familiar. La organización nacional permitió transformar quejas dispersas en propuestas colectivas. Desde entonces, la duración de la jornada quedó vinculada con la dignidad del trabajador y con la estabilidad social.

Esa semilla influyó en el proceso que culminó en la Constitución de 1917. El artículo 123 fijó la jornada máxima de ocho horas diarias y el descanso semanal obligatorio. El Estado asumió la responsabilidad de regular el tiempo laboral. Sin embargo, durante más de un siglo, el estándar constitucional se mantuvo en cuarenta y ocho horas semanales distribuidas en seis días.

La reforma recién aprobada modifica ese parámetro histórico mediante una reducción gradual hasta llegar a cuarenta horas semanales en 2030. El esquema establece un descenso progresivo: en 2026 se mantienen cuarenta y ocho horas; en 2027 baja a cuarenta y seis; en 2028 a cuarenta y cuatro; en 2029 a cuarenta y dos; y en 2030 se consolidan las cuarenta horas. Este calendario constituye el núcleo de la reforma. El cambio reside en la transición ordenada y obligatoria hacia un nuevo límite semanal.

La gradualidad busca ofrecer certidumbre a trabajadores y empleadores. Las empresas cuentan con un tiempo definido para ajustar turnos, procesos y costos. Los trabajadores conocen con anticipación el ritmo en que se ampliará su tiempo de descanso. El diseño evita sobresaltos abruptos en la operación productiva y mantiene al Estado como eje rector.

Desde la perspectiva institucional, la reducción a cuarenta horas responde a una evolución histórica del derecho al descanso. El planteamiento original de 1876 aspiraba a frenar jornadas extenuantes. La reforma actual amplía ese principio bajo condiciones económicas distintas. El objetivo consiste en fortalecer la salud física y mental, mejorar la convivencia familiar y elevar la calidad de vida. Además, existen beneficios esperados. Una jornada más corta puede reducir el agotamiento y los riesgos asociados al estrés laboral. Un trabajador con mayor tiempo disponible tiende a mantener una mejor concentración durante su horario efectivo. La redistribución del tiempo también puede incentivar esquemas de organización más eficientes dentro de los centros de trabajo.

No podemos soslayar que el debate público también ha señalado desafíos concretos. Algunos sectores empresariales advierten incrementos en costos operativos, sobre todo en actividades que requieren cobertura continua. La necesidad de contratar personal adicional o reorganizar turnos puede impactar los presupuestos, en especial en pequeñas y medianas empresas. También se ha discutido la posibilidad de extender el límite de horas extraordinarias hasta doce semanales, lo que exige vigilancia para asegurar su pago conforme a la ley. Otro punto de análisis es la forma en que se distribuyan las cuarenta horas. La reforma fija el total semanal, aunque deja margen para definir la organización diaria. La autoridad laboral tendrá un papel relevante en la supervisión y en la emisión de lineamientos que garanticen que el espíritu del descanso efectivo se cumpla en la práctica.

Por su parte, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) respaldó la reforma y destacó su participación en las mesas de trabajo convocadas para su construcción. Su dirigente, Tereso Medina, ha expresado que la reducción de la jornada laboral a 40 horas representa una bandera histórica para la CTM, al considerarla un avance largamente impulsado por el movimiento obrero en favor de mejores condiciones de vida para los trabajadores. No obstante, subraya que su aplicación debe realizarse mediante una implementación progresiva y consensuada, proyectada hacia 2030, con el objetivo de garantizar la estabilidad laboral y la productividad de las empresas. Asimismo, enfatiza la importancia de privilegiar la negociación sobre la confrontación, promoviendo un diálogo tripartito entre gobierno, sector empresarial y trabajadores para asegurar que la reforma no afecte el ingreso familiar. En este contexto, la CTM también acompañará el proceso de armonización de la legislación secundaria, a fin de que la reducción de la jornada se concrete de manera ordenada y equilibrada.

A ciento cincuenta años del primer congreso obrero, la reducción gradual de la jornada representa un avance en la ampliación de derechos laborales. Ahora la tarea consistirá en aplicar la reforma con responsabilidad, supervisión efectiva y diálogo permanente entre sectores.


Publicado en El Universal, 5 de marzo 2026.

El orden que impone la fuerza

 

El orden que impone la fuerza



La creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945 fue un intento civilizatorio. Después de dos guerras mundiales, la humanidad quiso creer que la razón podía imponerse sobre la fuerza y que el diálogo sustituiría al cañón. La Carta de San Francisco consagró la igualdad soberana de los Estados, pero también reconoció, con realismo, que el poder no desaparece por decreto: el Consejo de Seguridad otorgó el derecho de veto a las potencias vencedoras. Desde su origen, la ONU encarnó esa tensión: un ideal jurídico y una estructura jerárquica. Igualdad formal en la Asamblea General; concentración efectiva del poder en cinco capitales. No fue un error de diseño, sino el reconocimiento de que el orden internacional no nace del consenso moral, sino del equilibrio de fuerzas.

Durante la Guerra Fría, el organismo funcionó como una válvula de contención. No eliminó la rivalidad entre bloques, pero ofreció un espacio donde la confrontación podía transformarse en negociación. En algunos momentos evitó que la escalada derivara en catástrofe nuclear; en otros, mostró su impotencia. Su eficacia siempre dependió menos de sus principios que de la voluntad de las potencias.

Con el fin del mundo bipolar, muchos imaginaron el triunfo definitivo del multilateralismo. Sin embargo, la historia demostró que la desaparición de un contrapeso no elimina la lógica del poder, sino que la redistribuye. Las misiones de paz se multiplicaron, pero también lo hicieron los conflictos asimétricos, las intervenciones indirectas y las disputas por recursos estratégicos.

En el siglo XXI, la competencia global ya no se expresa únicamente en divisiones ideológicas, sino en cadenas de suministro, minerales críticos, rutas energéticas y tecnologías emergentes. Los territorios con abundancia de recursos naturales se convierten en piezas centrales de una arquitectura económica diseñada en otros centros de decisión. La interdependencia no ha sustituido la jerarquía; la ha sofisticado.

La Organización de las Naciones Unidas aparece entonces como un jugador más que como un árbitro. Sus resoluciones tienen validez cuando coinciden con el interés de los poderosos; se diluyen cuando chocan con él. El derecho internacional existe, pero su aplicación depende de la correlación de fuerzas. La igualdad jurídica convive con una desigualdad material persistente. Esto no significa que el organismo carezca de valor. Sin la ONU, el mundo sería más opaco, más imprevisible y probablemente más violento. Sus agencias humanitarias salvan millones de vidas; sus foros permiten que Estados pequeños hagan oír su voz. Pero no puede superar los límites que le impone el sistema del cual forma parte.

La pregunta no es si la ONU fracasa, sino si puede trascender la estructura que la sostiene. ¿Puede existir un orden internacional verdaderamente normativo en un mundo donde la soberanía se defiende con poder económico, militar y tecnológico? ¿Puede la ley imponerse cuando el poder sigue siendo el fundamento último de la seguridad?

Tucídides escribió hace veinticinco siglos que, en ausencia de equilibrio, prevalece la lógica del más poderoso. La modernidad intentó matizar esa sentencia mediante instituciones, tratados y principios universales. Sin embargo, la historia contemporánea recuerda que la capacidad de imponer no desaparece: cambia de forma. Quizá la ONU no sea la negación de la frase de Tucídides, sino su versión civilizada. Un espacio donde la coerción se discute antes de ejercerse, pero sigue siendo decisiva. Mientras el poder determine el alcance del derecho, el orden internacional continuará oscilando entre la aspiración moral y la realidad estratégica. La cuestión de fondo no es institucional, sino ética: es si la humanidad será capaz de construir un equilibrio que no repose únicamente en la capacidad de imponer, sino en la convicción compartida de limitarse. Hasta entonces, el orden seguirá siendo, en última instancia, el que impone la fuerza.

Publicado en La crónica de Hoy, 3 de marzo 2026.