¡Acta,
non verba!
“Soldado
no dispares, tú también eres pueblo”
Voces
del 68
Septiembre
primero de 1968, en el cuarto informe presidencial, Díaz Ordaz, espetaba una
amenaza que luego cumpliría, sin ningún temor ante la historia:“…no quisiéramos
vernos en el caso de tomar medidas que no deseáramos, pero que tomaremos si es
necesario; lo que sea nuestro deber hacer, lo haremos, hasta donde estemos
obligados a llegar, llegaremos…”
Transgresión
a la autonomía universitaria, injerencia policiaca, violación de las garantías
individuales, permeaba en el ambiente una gran inconformidad social. Había muchos
motivos, los que eran comunes parecen vigentes, el estudiante del 68, gritaba para
acabar con la corrupción y el nepotismo, se pronunciaba por la parálisis del partido
del Estado que entregaba el poder a los poderosos; por la arbitrariedad y el
autoritarismo.
Exigían
un diálogo público con el gobierno para defender la Constitución y el Derecho;
helicópteros, doble luz de bengala, disparos, confusión, gritos, olor a muerte;
cuerpos inertes, ruido de ráfagas de ametralladora, hombres vestidos de civil,
usando un guante blanco en la mano izquierda, y en su mano derecha un arma, émulos
de verdaderos nazis, que portaban la suástica, muertos; decenas, en cifras
oficiales; centenas, en números conservadores. ¡Cuando las metralletas suenan,
el pueblo calla!
Hoy
igual que ayer, miles de manifestantes disidentes recorriendo la ciudad,
procedentes de varias partes de la república; hoy igual que ayer voces
autoritarias quieren acallarlas; hoy provocadores profesionales quieren
atemorizar al gobierno, olvidando el hecho de que cuando el gobierno teme es de
temerse.
Ni
los manifestantes que ejercen su derecho constitucional, ni el gobierno
federal, ni el de la ciudad, deben caer en provocación alguna. Sino mantenemos
vivo el fuego del recuerdo, sino alimentamos con reflexión permanente lo vivido
en el 68; así como las etapas que nos marcan como pueblo, fácilmente las
generaciones nuevas perderán la brújula.
Debemos
tener claras las pretensiones comunes de
esos jóvenes que dejaron de existir prematuramente, para continuar su lucha,
tener vigentes sus sueños, sus anhelos, la única manera de honrarlos es
actuando no solo con minutos de silencio, sino trabajando.
¡Hechos,
no palabras!
Twitter: @jorgegavino
(Publicado el día 4 de octubre del 2013 en La Crónica de Hoy)
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