Reflexiones en el tiempo

7/4/26

El químico que ha logrado convertir el aire del desierto en agua

 

El químico que ha logrado convertir 

el aire del desierto en agua



«Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua.» 

Antoine de Saint Exupéry



En los últimos días, en los que el mundo parece haberse acostumbrado a vivir entre noticias de guerra, tensiones geopolíticas y crisis humanitarias, una noticia científica pasó casi desapercibida. Sin embargo, podría representar uno de esos avances silenciosos que cambian el rumbo de la historia: la posibilidad de producir agua potable directamente del aire del desierto. El responsable de esta innovación es el químico Omar Yaghi, premio Nobel y pionero en el desarrollo de materiales conocidos como estructuras metal-orgánicas o MOF, capaces de capturar vapor de agua de la atmósfera incluso en condiciones extremadamente secas.


El avance de Yaghi puede explicarse de manera relativamente simple. Él y su equipo diseñaron materiales cristalinos compuestos por átomos metálicos conectados por moléculas orgánicas que forman una red microscópica llena de cavidades. Estas cavidades funcionan como diminutos recipientes capaces de atrapar moléculas de agua presentes en el aire, incluso cuando la humedad es muy baja. Durante la noche o en las horas más frescas, el material absorbe el vapor de agua; luego, con el calor del sol del día, esas moléculas se liberan y pueden condensarse en forma de agua líquida dentro de un dispositivo cerrado. En otras palabras, el sistema actúa como una esponja molecular que se llena de humedad invisible y, al calentarse, la transforma en gotas de agua potable. Lo notable es que todo el proceso puede funcionar únicamente con energía solar y sin necesidad de electricidad ni infraestructuras complejas, lo que abre la puerta a que estas máquinas se utilicen en comunidades remotas o en zonas donde el acceso al agua es extremadamente limitado.


El desierto ha sido, desde siempre, uno de los grandes símbolos de la imaginación humana. En la literatura y el arte aparece como un territorio de prueba, de silencio y de revelación. En la Biblia, el desierto es el espacio de la travesía y la tentación; en las novelas de Antoine de Saint-Exupéry, el Sahara se convierte en un paisaje donde el ser humano descubre su fragilidad y su profundidad interior; y en el imaginario árabe de Las mil y una noches, el oasis representa ese punto improbable donde la vida resiste en medio de la inmensidad. Durante milenios, los oasis han sido accidentes geográficos, milagros de agua subterránea o de rutas comerciales. Pero el avance presentado por Yaghi plantea algo radicalmente distinto: la posibilidad de crear oasis tecnológicos allí donde antes no existían.


La clave está en los MOF, materiales con una estructura microscópica extremadamente porosa que actúan como esponjas moleculares. Estas estructuras pueden atrapar moléculas de agua presentes en el aire, incluso cuando la humedad es muy baja, como ocurre en muchos desiertos del planeta. Cuando el material se expone al calor del sol, el vapor capturado se libera y puede condensarse en forma de agua líquida potable. En prototipos experimentales ya se ha demostrado que este sistema puede producir agua incluso con niveles de humedad inferiores al 20%, condiciones típicas de regiones áridas.

El contexto en el que surge esta tecnología no podría ser más urgente. Según datos de United Nations, alrededor de dos mil millones de personas en el mundo carecen de acceso seguro al agua potable, y más de cuatro mil millones experimentan escasez severa al menos un mes al año.

Hay algo profundamente simbólico en este avance. Durante siglos, el desierto representó la ausencia, la escasez, el límite de la vida. Hoy, gracias a la ciencia de materiales, podría convertirse en un laboratorio para nuevas formas de habitar el planeta. Si esta tecnología logra escalarse y distribuirse de forma accesible, los oasis dejarán de ser rarezas geográficas para convertirse en realidades fabricadas por la inteligencia humana.


En medio de un mundo saturado de conflictos, esta noticia nos recuerda algo esencial: que el progreso más importante no siempre llega en forma de grandes titulares. A veces surge en silencio, en un laboratorio, en una estructura invisible capaz de capturar una molécula de agua flotando en el aire del desierto. Y en esa pequeña gota puede estar escondida una promesa inmensa.



Publicado en La Crónica de Hoy, 18 de marzo 2026.  


6/4/26

Draft IMSS 2026: el talento médico elige su destino

 Draft IMSS 2026: el talento médico elige su destino 


 «Ser médico es aprender a escuchar el dolor y responder con conocimiento y humanidad»

Tita Ramírez

*La mañana se abre sobre el domo del Centro Social y Deportivo Churubusco del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social. La luz cae entre las estructuras metálicas y se extiende sobre los pasillos donde comienzan a reunirse decenas de especialistas de la salud. Llegan con paso firme. Algunos cargan mochilas donde guardan sus batas blancas cuidadosamente dobladas. Otros revisan una vez más los documentos que acreditan años de estudio, guardias interminables y decisiones tomadas frente a la vida y la muerte. Las credenciales cuelgan del cuello. Las miradas recorren el recinto con expectativa. Aquí comienza el Draft IMSS 2026.

No es solo un proceso administrativo. Es el momento en que cientos de médicos especialistas definen el lugar donde ejercerán su vocación y donde miles de pacientes, aun sin conocerlos, encontrarán atención y esperanza. *Personal del Instituto Mexicano del Seguro Social organiza accesos, verifica registros y orienta a los participantes. En otra área, familiares y acompañantes esperan con nerviosismo y orgullo*. Saben que detrás de cada especialista hay años de sacrificio, estudio y servicio.

Durante diez días, este espacio se convierte en el punto de encuentro entre el talento médico del país y las necesidades de salud de México. El mecanismo es preciso. Cada especialista cuenta con una cita previamente asignada. En el registro se integra la calificación final obtenida durante la residencia de especialidad, un indicador que establece el orden de elección de las plazas disponibles. Quienes alcanzan los mejores resultados eligen primero su destino profesional. Es un sistema que premia el esfuerzo, la disciplina y la excelencia académica. Siete días del proceso están destinados a quienes realizaron su residencia dentro del propio Instituto. *El IMSS mantiene uno de los sistemas de formación de especialistas más grandes de América Latina. Cada año, sus hospitales escuela forman cerca de la mitad de los médicos especialistas que egresan en México, una cifra que refleja el peso del Instituto en la formación del talento médico nacional*. Los tres días restantes se reservan para especialistas formados en otras instituciones de salud y universidades. Dentro del domo se instalan 35 stands, uno por cada Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada del Instituto. En cada espacio se presentan las plazas disponibles, las características de los hospitales y las necesidades específicas de cada región del país. Cada decisión importa.

*Porque detrás de cada plaza hay una comunidad que espera atención médica. Un hospital que necesita talento. Pacientes que aguardan diagnóstico, tratamiento y cuidado. El Draft del IMSS no solo distribuye médicos especialistas. Distribuye esperanza y capacidad de atención en todo el territorio nacional. Ahí radica su importancia. Cada médico que elige su destino también elige convertirse en parte de la gran red de atención médica que sostiene al sistema de seguridad social más grande de América Latina. El IMSS no solo forma especialistas. Los integra a una misión mayor: cuidar la salud de millones de mexicanos.
En ese domo, bajo la luz de la mañana, comienza una nueva etapa para cientos de médicos. Pero también comienza una nueva etapa para miles de pacientes que, sin saberlo aún, pronto encontrarán en ellos a quien los escuche, los diagnostique y los cuide. Porque la medicina, al final, no es solo una profesión. Es una forma de servir a la vida.


Publicado en El Universal, 12 de marzo 2026.

Avances y retos: 8 de marzo

 

Avances y retos: 8 de marzo




En el marco del Día Internacional de las Mujeres, el 8 de marzo de 2026, y en compañía de las integrantes de su gabinete paritario, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó una evaluación de las acciones emprendidas por su gobierno para fortalecer los derechos de las mujeres.

El planteamiento central de su administración se ubica en la consolidación de la igualdad sustantiva, entendida como una responsabilidad del Estado para corregir desigualdades históricas y garantizar el ejercicio pleno de derechos.

Este enfoque reconoce la desigualdad histórica que han enfrentado mujeres, niñas y adolescentes, establece la obligación del Estado de proteger sus derechos y orienta las políticas públicas hacia condiciones reales de igualdad.

Durante las actividades conmemorativas del 8 de marzo, la presidenta anunció que el mes estaría dedicado al reconocimiento de las mujeres que sostienen al país en distintos ámbitos laborales. Bajo el nombre de “Tejedoras de la Patria”, el gobierno federal inició una serie de homenajes a mujeres de sectores diversos.

El primer reconocimiento fue dirigido a las integrantes de las Fuerzas Armadas de la Secretaría de la Defensa Nacional y de la Secretaría de Marina. Flanqueada, además, por los titulares de ambas instituciones, el general Ricardo Trevilla Trejo y el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, la presidenta subrayó que el país ha registrado avances en protección, igualdad, equidad y prevención de la violencia contra las mujeres.

En ese contexto, recordó a mujeres que contribuyeron a la construcción histórica del país, como Leona Vicario, Josefa Ortiz, Téllez-Girón, Margarita Maza, Gertrudis Bocanegra y Rita Cetina. Señaló que sus aportaciones en distintos momentos de la historia nacional forman parte del proceso que permitió consolidar una nación libre, independiente y soberana.

Durante su mensaje expresó que el 8 de marzo representa un momento para reconocer avances y también para mantener la atención en los desafíos pendientes. Aseguró que persisten retos que requieren continuidad en las políticas públicas y en el fortalecimiento institucional. Señaló que la igualdad plena se construye a partir de leyes, instituciones y políticas públicas que generen condiciones reales de justicia y oportunidades.

En materia de salud, la presidenta inauguró el Hospital Oncológico para la Mujer en la alcaldía Gustavo A. Madero de la Ciudad de México. El hospital cuenta con un área de diagnóstico territorial, mastógrafos con interpretación asistida por inteligencia artificial, quirófanos y salas de quimioterapia.

La intención del gobierno federal consiste en replicar este modelo en otras regiones del país. La nueva unidad médica tendrá un papel importante frente al cáncer de mama, cervicouterino y de ovario, ya que se impulsa un programa universal de detección temprana que contempla la realización de medio millón de mastografías durante este año, acompañado de la adquisición progresiva de cien mastógrafos.

En el ámbito de seguridad y justicia, la administración federal reportó avances en la reducción de feminicidios y en la tipificación de nuevas formas de acoso sexual.

También se anunciaron medidas para fortalecer la búsqueda de personas desaparecidas mediante el fortalecimiento de la Comisión Nacional de Búsqueda, del Centro Nacional de Identificación Humana y de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas.

Adicionalmente, se contempla la creación de una Base Nacional Única de Información Forense y de una Plataforma Nacional de Identificación Humana. Entre las medidas propuestas se incluye la activación inmediata de alertas de búsqueda en corporaciones de seguridad de todo el país, la equiparación del delito de desaparición con el de secuestro y la publicación mensual de cifras de carpetas de investigación relacionadas con desapariciones.

Publicado en La Crónica de Hoy, 10 de marzo 2026.



40 horas: Reforma con consenso

 40 horas: Reforma con consenso


«Llegar juntos es el principio; mantenerse juntos es el progreso; trabajar juntos es el éxito.»

Henry Ford


El 5 de marzo de 1876 se instaló en la Ciudad de México el Primer Congreso General de Obreros de la República Mexicana. Cerca de ciento sesenta delegados, en representación de unas setenta asociaciones, se reunieron para dar forma a una agenda común frente a jornadas que podían superar las catorce horas diarias. Durante el gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada, el encuentro expresó una inconformidad social que buscaba cauces organizados. La presencia de Soledad Sosa, destacada activista laborista, abrió un precedente en la participación femenina dentro del movimiento obrero. Aquel congreso colocó en el centro la necesidad de limitar el tiempo de trabajo. El reclamo surgía de las extensas jornadas, la fatiga acumulada y el escaso margen para la vida familiar. La organización nacional permitió transformar quejas dispersas en propuestas colectivas. Desde entonces, la duración de la jornada quedó vinculada con la dignidad del trabajador y con la estabilidad social.

Esa semilla influyó en el proceso que culminó en la Constitución de 1917. El artículo 123 fijó la jornada máxima de ocho horas diarias y el descanso semanal obligatorio. El Estado asumió la responsabilidad de regular el tiempo laboral. Sin embargo, durante más de un siglo, el estándar constitucional se mantuvo en cuarenta y ocho horas semanales distribuidas en seis días.

La reforma recién aprobada modifica ese parámetro histórico mediante una reducción gradual hasta llegar a cuarenta horas semanales en 2030. El esquema establece un descenso progresivo: en 2026 se mantienen cuarenta y ocho horas; en 2027 baja a cuarenta y seis; en 2028 a cuarenta y cuatro; en 2029 a cuarenta y dos; y en 2030 se consolidan las cuarenta horas. Este calendario constituye el núcleo de la reforma. El cambio reside en la transición ordenada y obligatoria hacia un nuevo límite semanal.

La gradualidad busca ofrecer certidumbre a trabajadores y empleadores. Las empresas cuentan con un tiempo definido para ajustar turnos, procesos y costos. Los trabajadores conocen con anticipación el ritmo en que se ampliará su tiempo de descanso. El diseño evita sobresaltos abruptos en la operación productiva y mantiene al Estado como eje rector.

Desde la perspectiva institucional, la reducción a cuarenta horas responde a una evolución histórica del derecho al descanso. El planteamiento original de 1876 aspiraba a frenar jornadas extenuantes. La reforma actual amplía ese principio bajo condiciones económicas distintas. El objetivo consiste en fortalecer la salud física y mental, mejorar la convivencia familiar y elevar la calidad de vida. Además, existen beneficios esperados. Una jornada más corta puede reducir el agotamiento y los riesgos asociados al estrés laboral. Un trabajador con mayor tiempo disponible tiende a mantener una mejor concentración durante su horario efectivo. La redistribución del tiempo también puede incentivar esquemas de organización más eficientes dentro de los centros de trabajo.

No podemos soslayar que el debate público también ha señalado desafíos concretos. Algunos sectores empresariales advierten incrementos en costos operativos, sobre todo en actividades que requieren cobertura continua. La necesidad de contratar personal adicional o reorganizar turnos puede impactar los presupuestos, en especial en pequeñas y medianas empresas. También se ha discutido la posibilidad de extender el límite de horas extraordinarias hasta doce semanales, lo que exige vigilancia para asegurar su pago conforme a la ley. Otro punto de análisis es la forma en que se distribuyan las cuarenta horas. La reforma fija el total semanal, aunque deja margen para definir la organización diaria. La autoridad laboral tendrá un papel relevante en la supervisión y en la emisión de lineamientos que garanticen que el espíritu del descanso efectivo se cumpla en la práctica.

Por su parte, la Confederación de Trabajadores de México (CTM) respaldó la reforma y destacó su participación en las mesas de trabajo convocadas para su construcción. Su dirigente, Tereso Medina, ha expresado que la reducción de la jornada laboral a 40 horas representa una bandera histórica para la CTM, al considerarla un avance largamente impulsado por el movimiento obrero en favor de mejores condiciones de vida para los trabajadores. No obstante, subraya que su aplicación debe realizarse mediante una implementación progresiva y consensuada, proyectada hacia 2030, con el objetivo de garantizar la estabilidad laboral y la productividad de las empresas. Asimismo, enfatiza la importancia de privilegiar la negociación sobre la confrontación, promoviendo un diálogo tripartito entre gobierno, sector empresarial y trabajadores para asegurar que la reforma no afecte el ingreso familiar. En este contexto, la CTM también acompañará el proceso de armonización de la legislación secundaria, a fin de que la reducción de la jornada se concrete de manera ordenada y equilibrada.

A ciento cincuenta años del primer congreso obrero, la reducción gradual de la jornada representa un avance en la ampliación de derechos laborales. Ahora la tarea consistirá en aplicar la reforma con responsabilidad, supervisión efectiva y diálogo permanente entre sectores.


Publicado en El Universal, 5 de marzo 2026.

El orden que impone la fuerza

 

El orden que impone la fuerza



La creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1945 fue un intento civilizatorio. Después de dos guerras mundiales, la humanidad quiso creer que la razón podía imponerse sobre la fuerza y que el diálogo sustituiría al cañón. La Carta de San Francisco consagró la igualdad soberana de los Estados, pero también reconoció, con realismo, que el poder no desaparece por decreto: el Consejo de Seguridad otorgó el derecho de veto a las potencias vencedoras. Desde su origen, la ONU encarnó esa tensión: un ideal jurídico y una estructura jerárquica. Igualdad formal en la Asamblea General; concentración efectiva del poder en cinco capitales. No fue un error de diseño, sino el reconocimiento de que el orden internacional no nace del consenso moral, sino del equilibrio de fuerzas.

Durante la Guerra Fría, el organismo funcionó como una válvula de contención. No eliminó la rivalidad entre bloques, pero ofreció un espacio donde la confrontación podía transformarse en negociación. En algunos momentos evitó que la escalada derivara en catástrofe nuclear; en otros, mostró su impotencia. Su eficacia siempre dependió menos de sus principios que de la voluntad de las potencias.

Con el fin del mundo bipolar, muchos imaginaron el triunfo definitivo del multilateralismo. Sin embargo, la historia demostró que la desaparición de un contrapeso no elimina la lógica del poder, sino que la redistribuye. Las misiones de paz se multiplicaron, pero también lo hicieron los conflictos asimétricos, las intervenciones indirectas y las disputas por recursos estratégicos.

En el siglo XXI, la competencia global ya no se expresa únicamente en divisiones ideológicas, sino en cadenas de suministro, minerales críticos, rutas energéticas y tecnologías emergentes. Los territorios con abundancia de recursos naturales se convierten en piezas centrales de una arquitectura económica diseñada en otros centros de decisión. La interdependencia no ha sustituido la jerarquía; la ha sofisticado.

La Organización de las Naciones Unidas aparece entonces como un jugador más que como un árbitro. Sus resoluciones tienen validez cuando coinciden con el interés de los poderosos; se diluyen cuando chocan con él. El derecho internacional existe, pero su aplicación depende de la correlación de fuerzas. La igualdad jurídica convive con una desigualdad material persistente. Esto no significa que el organismo carezca de valor. Sin la ONU, el mundo sería más opaco, más imprevisible y probablemente más violento. Sus agencias humanitarias salvan millones de vidas; sus foros permiten que Estados pequeños hagan oír su voz. Pero no puede superar los límites que le impone el sistema del cual forma parte.

La pregunta no es si la ONU fracasa, sino si puede trascender la estructura que la sostiene. ¿Puede existir un orden internacional verdaderamente normativo en un mundo donde la soberanía se defiende con poder económico, militar y tecnológico? ¿Puede la ley imponerse cuando el poder sigue siendo el fundamento último de la seguridad?

Tucídides escribió hace veinticinco siglos que, en ausencia de equilibrio, prevalece la lógica del más poderoso. La modernidad intentó matizar esa sentencia mediante instituciones, tratados y principios universales. Sin embargo, la historia contemporánea recuerda que la capacidad de imponer no desaparece: cambia de forma. Quizá la ONU no sea la negación de la frase de Tucídides, sino su versión civilizada. Un espacio donde la coerción se discute antes de ejercerse, pero sigue siendo decisiva. Mientras el poder determine el alcance del derecho, el orden internacional continuará oscilando entre la aspiración moral y la realidad estratégica. La cuestión de fondo no es institucional, sino ética: es si la humanidad será capaz de construir un equilibrio que no repose únicamente en la capacidad de imponer, sino en la convicción compartida de limitarse. Hasta entonces, el orden seguirá siendo, en última instancia, el que impone la fuerza.

Publicado en La crónica de Hoy, 3 de marzo 2026.

31/3/26

Leteo vs. Mnemósine


Leteo vs. Mnemósine

 

«Morir no es nada. Lo terrible es no haber vivido».

Víctor Hugo

 

Un 26 de febrero de 1802 nacía en Besanzón, Francia, Víctor Hugo. Fue una de las grandes voces del siglo XIX, pero también un hombre marcado por una pregunta constante: ¿qué hacemos con la muerte y con el recuerdo?, ¿y frente al río del olvido y la fuerza de la memoria? Borrar o conservar. Dejar que el tiempo lo diluya todo o decidir qué merece permanecer. Leteo representa ese impulso a dejar atrás, a cubrir con silencio lo que duele; Mnemósine, en cambio, simboliza la memoria que cuida, que guarda lo valioso y le da continuidad.

En 1843 su hija Léopoldine murió ahogada en el Sena. Tenía diecinueve años. La noticia lo quebró. Durante un tiempo apenas pudo escribir. El dolor no era una idea elevada, era una ausencia concreta, una silla vacía, una voz que ya no respondía. Ahí aparece Leteo, esa tentación de dejar que el tiempo cubra la herida para poder seguir adelante. Sin embargo, años después, en Les Contemplations, Víctor Hugo eligió otro camino. Escribió para recordar, para que el rostro de su hija no se disolviera en el silencio. En ese gesto se percibe la presencia de Mnemósine y la decisión de no permitir que el amor se pierda. En esos poemas, la memoria es una decisión diaria. Recordar significa afirmar que lo vivido tuvo valor, que el amor no fue un accidente biológico sin peso. Mnemósine en este sentido, es la voluntad de conservar lo esencial. No elimina el dolor, pero impide que el vínculo quede reducido a un episodio cerrado. Leteo ofrece alivio rápido; Mnemósine exige profundidad y fidelidad. Durante el exilio participó en sesiones espiritistas. Hugo buscaba una señal de su hija. Ese deseo revela algo profundamente humano: la resistencia a aceptar que todo termina en la materia. Frente al Leteo que todo lo borra y declara concluida la historia, él intentaba sostener la posibilidad de continuidad.

Esa misma mirada explica su rechazo a la pena de muerte. En Le Dernier Jour d’un Condamné, Hugo coloca al lector dentro de la mente de un hombre que espera la ejecución. Muestra el miedo, la angustia, la cuenta atrás. Obliga a preguntarse si alguien tiene derecho a cortar definitivamente una vida. En 1867 escribió una carta pública pidiendo clemencia para Maximilian I of Mexico. Más allá de las posturas políticas, defendía una idea básica: ninguna autoridad debería apropiarse del destino final de una persona. Quitar la vida es imponer un olvido definitivo; defenderla es apostar por la posibilidad de redención y memoria.

En el entierro de Honoré de Balzac, Hugo pronunció palabras trascendentes: “Está ahora por encima de la lucha y el odio. El mismo día entra en la tumba y en la gloria. De hoy en adelante brillará entre las estrellas de nuestra patria...La providencia sabe lo que hace cuando enfrenta al pueblo con el supremo misterio y lo hace meditar sobre la muerte, que es la gran igualdad y, al mismo tiempo, la gran libertad”.

Cuando hablamos de inmortalidad, conviene ser claros. El materialismo sostiene que el ser humano es únicamente materia organizada. Desde esta visión, la única continuidad real es genética o social: los hijos, las acciones, el recuerdo que otros guardan. El espiritismo y otras corrientes espirituales afirman que existe un principio que sobrevive, un alma que continúa más allá de la muerte física. Son posiciones distintas, pero ambas responden al mismo deseo: no desaparecer por completo.

Todo esto nos lleva a preguntas más cercanas. ¿Qué significa olvidar? ¿Es borrar por completo? El cerebro humano no funciona así. La evolución nos ha dotado de memoria porque es necesaria para sobrevivir. Recordamos peligros, rostros, experiencias que nos enseñaron algo. Olvidar también cumple una función: nos permite no quedar atrapados en cada dolor. Sin cierto grado de olvido, la vida se volvería insoportable.

Pero vivir solo de recuerdos tampoco trae felicidad. Quien se instala únicamente en el pasado corre el riesgo de perder el presente. La memoria sana no paraliza. Nos permite aprender, agradecer, corregir. La cuestión no es elegir entre recordar u olvidar, sino encontrar un equilibrio que nos permita avanzar.

En su lecho final, Víctor Hugo pronunció una expresión breve: “Aquí está la batalla del día contra la noche.” Reconocía la oscuridad del momento, pero también intuía una claridad que no dependía solo del cuerpo. Usted, amigo lector, ¿qué elige? ¿Dejar que el tiempo borre sus días sin mayor huella, o construir algo que merezca ser recordado?

 

Publicado en El Universal, 26 de febrero 2026.

Corazón de mujer, fuerza de Estado

 

Corazón de mujer, fuerza de Estado



El 21 de febrero quedó grabado como una fecha luminosa para Saltillo y para todo Coahuila. En la capital del estado, la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, encabezó un evento para atestiguar la colocación de la primera piedra del nuevo Hospital Regional de Especialidades del Instituto Mexicano del Seguro Social. Comenzaba a edificarse un anhelo social impulsado durante años por autoridades municipales, estatales y federales. En un estado con 3,146,771 habitantes, donde el 61% de la población de Saltillo es atendida por el IMSS, esta obra representa un parteaguas. Tendrá 560 camas y cobertura regional para la ciudad y su zona conurbada. Será construido por la Secretaría de la Defensa Nacional, con una inversión histórica de 6 mil mdp.

El nuevo hospital contará con 49 especialidades médicas. También dispondrá de máquinas y local de hemodiálisis, ocho espacios para quimioterapia, áreas de terapia respiratoria, consultorios, área integral de rehabilitación, terapia ocupacional y puesto de sangrado. El terreno fue donado por quien entonces era Presidente Municipal y hoy es Gobernador constitucional de Coahuila, Manolo Jiménez Salinas, gesto que anticipó este día histórico.

Durante la ceremonia, grupos afines a los distintos partidos políticos vociferaban apoyo a sus respectivos líderes mediante porras, en el marco de un acontecimiento en que tales muestras no deberían existir. En ese ambiente extremadamente ruidoso, mientras el director general del IMSS, Zoé Robledo, hacía uso de la palabra, un grupo de madres buscadoras de distintos colectivos, entre los que se encuentra FUNDEC, Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila, alzó la voz con fuerza inquebrantable. Algunas sostenían pancartas; otras gritaban sin cesar en busca de atención. En medio de ellas destacaba un mensaje que atravesaba el aire con una sencillez desgarradora: “De madre a madre, encuentre a nuestros hijos”.

La Presidenta alzó la mirada hacia aquel punto fijo. Sin previo aviso y rompiendo todo protocolo, se puso de pie. Descendió rápidamente del estrado con paso firme, mientras cientos de ojos seguían cada uno de sus movimientos. Caminó sola, sin personal de logística ni seguridad que la escoltara, en un gesto sin precedentes. Los gritos, que momentos antes llenaban el recinto, habían cesado. Recorrió el pasillo —unos cien metros— hasta acercarse casi al punto donde se encontraban las madres. Fue entonces cuando el Gobernador, que hasta ese momento permanecía distraído, se levantó apresuradamente para alcanzarla. Avanzaron apenas unos metros juntos.

Al llegar, la mandataria se colocó frente a las madres. Las miró a los ojos. Escuchó sus nombres, sus historias, el tiempo que llevan buscando, la ausencia interminable que les pesa cada día. Recibió el cartel entre sus manos, lo leyó con atención y conversó con ellas durante varios minutos. El gesto fue sereno, cercano, cargado de respeto. Allí, en medio del polvo de la obra y el calor del acto público, se abrió un espacio de diálogo directo. Se comprometió a atenderlas y a fortalecer el acompañamiento en la búsqueda de sus hijas e hijos. Las voces que antes gritaban encontraron escucha. Algunas lágrimas rodaron; hubo palabras quedas, apretones de manos, miradas que en medio del dolor se llenaban de esperanza.

Después, la Dra. Sheinbaum regresó al estrado y la ceremonia continuó en medio de gritos unánimes de ¡Presidenta! ¡Presidenta!

A lo largo de la historia pública, no se había visto que una mandataria rompiera el cerco del protocolo para acercarse, sin filtros ni intermediarios, al clamor directo de la gente. Esos momentos muestran carácter y empatía. Muestra que la autoridad puede ejercerse con firmeza y sensibilidad al mismo tiempo. Habla de valentía serena, de liderazgo que escucha y de un poder que entiende que gobernar también significa abrazar a quienes más lo necesitan, y no solo físicamente, sino en una espiritualidad compartida.

Publicado en La Crónica de Hoy, 24 de febrero 2026.

Votación que Trasciende

 Vocación que Trasciende


«Donde hay amor por la medicina, hay amor por la humanidad.»

Hipócrates


Hace un par de días, médicas y médicos jóvenes participaron en la Ceremonia de Clausura del Ciclo Académico 2025–2026 e Inauguración del Ciclo Académico 2026–2027 de los Cursos de Especialización Médica del Instituto Mexicano del Seguro Social. El encuentro no sólo marcó el cierre y el inicio de ciclos formativos; fue también un espacio para dimensionar, con datos y perspectiva institucional, el alcance académico y la responsabilidad social que implica formarse y ejercer en el IMSS.


Cada generación de residentes carga su propia mochila. Quienes hoy inician la residencia llegan con ilusiones intactas y la determinación de abrirse paso en una de las etapas más exigentes de su vida profesional; quienes la concluyen la llevan colmada de experiencia, criterio clínico y un compromiso profundo con la vida de sus pacientes. En ese trayecto se forjan el carácter y la vocación, y se comprende que la medicina es, ante todo, un servicio público que incide en historias reales, familias concretas y futuros posibles.


El IMSS, nació del anhelo social surgido tras la Revolución Mexicana: proteger a la población a lo largo de todo el ciclo de vida, garantizando seguridad social, atención médica y bienestar integral. Su creación tomó forma en un contexto internacional marcado por la Segunda Guerra Mundial, mientras el país consolidaba su proyecto social. Aquella decisión reflejó visión de Estado y determinación para edificar una institución de largo alcance en medio de la incertidumbre global.


Desde entonces, el Instituto ha sido pilar de la salud pública nacional. En 2009, ante la pandemia de influenza A(H1N1), amplió su capacidad hospitalaria, reorganizó servicios y fortaleció la vigilancia epidemiológica. Años más tarde, frente a la pandemia de COVID-19, encabezó la mayor reconversión hospitalaria del país, capacitó a miles de profesionales, implementó protocolos emergentes, sostuvo servicios esenciales y participó activamente en la estrategia nacional de vacunación. En cada desafío reafirmó su papel como columna vertebral del sistema sanitario. Su carácter de hospital escuela fortalece cada uno de sus servicios. La presencia permanente de residentes, docentes e investigadores crea un entorno clínico dinámico donde el conocimiento se actualiza de forma continua y las decisiones médicas se enriquecen con discusión académica y análisis crítico. La formación ocurre junto a la cama del paciente, en quirófano y en las sesiones clínicas, lo que favorece una práctica reflexiva y rigurosa que eleva la calidad de la atención.


Además, este modelo impulsa la investigación, la innovación terapéutica y la incorporación responsable de nuevas tecnologías. La interacción entre generaciones médicas fomenta mentoría, trabajo en equipo y sentido de comunidad profesional. Esta estructura académica fortalece la seguridad del paciente, promueve estándares más altos de calidad y contribuye a que los avances científicos se traduzcan con mayor rapidez en beneficios concretos para la población derechohabiente. Egresan 7,423 médicas y médicos especialistas, formados en diversas áreas del conocimiento clínico tras años de disciplina y entrega. Cada guardia, consulta y procedimiento representó una lección científica y humana. Enfrentaron escenarios complejos y decisiones trascendentes que fortalecieron su juicio profesional y consolidaron sus competencias. Portar el nombre del IMSS implica pertenecer a una de las instituciones de salud más importantes del país; ese orgullo exige calidad, trato digno y liderazgo en cualquier espacio donde ejerzan.


México necesita especialistas con humanismo auténtico, capaces de escuchar y acompañar en la vulnerabilidad; profesionales conscientes de que cada decisión impacta en trabajadores y sus familias; médicas y médicos que integren innovación tecnológica y rigor científico sin perder cercanía ni sensibilidad; líderes éticos que coordinen equipos multidisciplinarios y promuevan la prevención ante la creciente carga de enfermedades crónicas. La excelencia médica no es un atributo abstracto: es una práctica cotidiana que se construye en cada consulta y en cada acto clínico.


Al mismo tiempo, el Instituto da la bienvenida a la generación que inicia su residencia en el ciclo 2026–2027. Se ofertan 11,360 plazas —10,000 de entrada directa y 1,360 de entrada indirecta— en proceso de asignación y en múltiples campos de especialización. Se integran a una institución con profunda responsabilidad social y sólida vocación académica. Les espera una etapa de estudio riguroso, fortaleza emocional y aprendizaje constante. Cada experiencia clínica ampliará su mirada profesional y su sensibilidad humana; su llegada renueva la comunidad académica y fortalece el compromiso con la salud del país.


Durante el ciclo 2025–2026, el IMSS formó a 25,726 residentes activos en distintas especialidades médicas y una estomatológica, distribuidos en 384 unidades del territorio nacional, con 1,084 cursos de posgrado impartidos. Estas cifras reflejan una estructura académica robusta, con capacidad docente instalada, supervisión clínica permanente y procesos académicos estandarizados que garantizan calidad formativa en todo el país. Su acompañamiento cercano, la evaluación continua y la mejora de los planes académicos aseguran generaciones mejor preparadas para enfrentar los desafíos sanitarios del presente y del futuro.

 


Publicado en El Universal, 19 de febrero 2026. 


La riqueza del cine mexicano

 

La riqueza del cine mexicano



El 6 de agosto de 1896, Porfirio Díaz se convirtió en el primer espectador del cinematógrafo de los hermanos Lumière en México, durante una función privada en el Castillo de Chapultepec organizada por los enviados Claude Ferdinand Von Bernard y Gabriel Veyre. Fascinado por el invento, el propio Díaz apareció en las primeras filmaciones realizadas en el país, entre ellas: El presidente de la República paseando a caballo. Aquella exhibición marcó el inicio formal del cine mexicano y abrió una etapa de asombro tecnológico y vocación documental. En esos años iniciales, Salvador Toscano consolidó esa mirada al registrar escenas de la vida política y social, construyendo una memoria visual de un país en transformación.

Durante la Revolución Mexicana, la cámara se volvió testigo directo de la historia. En 1914, la figura de Pancho Villa amplió la dimensión internacional del cine al firmar un contrato con la Mutual Film Corporation de Estados Unidos para filmar batallas reales a cambio de recursos y armamento. De ese episodio surgió la leyenda del “oro de Villa”, asociada a las ganancias obtenidas por aquellas filmaciones.

La Época de Oro proyectó a México al liderazgo del mercado hispanohablante. Allá en el Rancho Grande inauguró un ciclo de esplendor respaldado por un sólido sistema de estrellas como Pedro Infante, María Félix y Cantinflas. La construcción de los Estudios Churubusco en 1945 consolidó infraestructura, profesionalizó oficios y dio forma industrial a la producción cinematográfica.

El declive comercial de los años sesenta abrió paso a búsquedas diversas: cine de luchadores, comedias populares y nuevas miradas sociales. En ese contexto surgieron instituciones clave como la Cineteca Nacional y el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), orientadas a preservar el patrimonio y formar nuevas generaciones. A partir del año 2000, el nuevo cine mexicano alcanzó reconocimiento internacional con Amores perros y con la proyección global de directores como Guillermo del Toro, Alfonso Cuarón y Alejandro G. Iñárritu. Cada etapa dejó aprendizajes sobre la relación entre política pública, industria y talento creativo.

Sobre esa tradición se inscribe el anuncio de la Presidenta Claudia Sheinbaum: un incentivo fiscal del 30 por ciento del ISR para producciones realizadas en territorio nacional. La medida establece un tope de hasta 40 millones de pesos por proyecto y exige el 70 por ciento de proveeduría nacional. El objetivo es atraer producciones de alto nivel, fortalecer la cadena completa —formación, producción, exhibición y preservación— y proteger a la industria frente a los desafíos que plantea la inteligencia artificial, resguardando el trabajo creativo y técnico.


Cada rodaje activa empleo especializado, servicios técnicos, infraestructura y circulación cultural. El respaldo de figuras como Salma Hayek y de productoras como Inna Payán subraya la relevancia del momento. El cine proyecta identidad, estimula el turismo y dinamiza economías locales. La ampliación de EFICINE, el fortalecimiento del CCC con su nueva sede en Chapultepec, el crecimiento presupuestal de IMCINE y la propuesta de una nueva Ley Federal de Cine y el Audiovisual delinean una política integral con una visión a largo plazo.

En este escenario conviene ampliar la mirada hacia los eslabones que sostienen nuestras instituciones culturales. La Cineteca Nacional, con sus tres sedes, opera gracias al trabajo comprometido de su personal: trabajadores de salas, taquillas, dulcería, acervos y servicios operativos que rotan entre sedes, quienes recientemente se manifestaron ante la falta de pago y han expresado inquietudes relacionadas con la estabilidad contractual, las condiciones laborales y la certidumbre en sus ingresos. Profundizar en esquemas que brinden mayor estabilidad fortalecerá la institución y dará coherencia al impulso que vive el sector.


Publicado en La Crónica de Hoy, 17 de febrero 2026. 

24/2/26

Combatamos juntos al sarampión

 Combatamos juntos al sarampión 



«La salud no es solo un bien individual, es un bien común.»

Organización Mundial de la Salud (OMS)


El sarampión, una enfermedad viral altamente contagiosa, ha sido una constante amenaza para la salud pública durante siglos. Descrita por primera vez en el siglo X por el médico persa Rhazes, el sarampión ha causado miles de muertes, especialmente en niños pequeños, antes de que se desarrollara una vacuna eficaz. A pesar de los avances en la lucha contra el virus, el sarampión sigue siendo un desafío latente, especialmente en zonas donde la cobertura de vacunación no es suficiente.

Hoy en día, el sarampión sigue representando una amenaza, como lo demuestran los más de 9,000 casos confirmados en México durante el periodo 2025-2026. Esta enfermedad, que puede propagarse con una velocidad alarmante, puede ser detenida gracias a la vacunación. La capacidad de transmisión del sarampión es tan alta que una persona infectada puede contagiar hasta 18 personas, lo que hace que el control del brote dependa en gran medida de una cobertura de vacunación efectiva.

Los primeros síntomas del sarampión suelen ser tos, secreción nasal, fiebre y enrojecimiento ocular. Los niños también pueden tener manchas de Koplik ( manchitas rojas con el centro blanco azulado) dentro de la boca antes de que empiece la erupción en la piel. Una erupción pardo-rojiza suele aparecer entre 3 y 5 días después de que se manifiesten los primeros síntomas, y a veces va acompañada de fiebre alta de hasta 104 °F (40 °C). La erupción suele comenzar con manchas rojas planas en la frente. En pieles más oscuras, estas manchas pueden ser más difíciles de ver. La erupción se extiende más tarde al resto de la cara y, después, por el cuello y el torso hacia los brazos, las piernas y los pies.


Todo el Sector Salud ha sumado esfuerzos para contener el brote. Durante la conferencia matutina encabezada por la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, el Secretario de Salud, Dr. David Kershenobich, hizo un llamado a la vacunación masiva, subrayando que la vacuna sigue siendo nuestra herramienta principal para detener el sarampión. El gobierno ha dispuesto 28 millones de dosis de vacuna y ha habilitado 21,000 unidades médicas en todo el país para garantizar que todas las personas tengan acceso a la inmunización.


El Dr. Kershenobich también destacó la importancia de medidas adicionales como el uso de cubrebocas, sobre todo cuando se presentan síntomas gripales o se tiene contacto cercano con personas infectadas, ya que, si bien el cubrebocas no es una solución definitiva, ayuda a disminuir la transmisión del virus. Un caso ejemplar ha sido el de Chihuahua, donde las autoridades locales, en colaboración con el sector salud federal, lograron controlar el brote a través de una estrategia focalizada de vacunación. Este éxito demuestra que, con intervención rápida y efectiva, es posible contener el virus antes de que se expanda a otras regiones. A su vez, Zoé Robledo, director del IMSS, presentó los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) en materia de protección inmunológica contra el sarampión, cuyos hallazgos permiten identificar el nivel de inmunidad por grupos de edad y evaluar los efectos de los esquemas de vacunación aplicados en distintos periodos.

El titular del IMSS explicó que la muestra considerada para este análisis incluye 12 mil visitas domiciliarias y más de 3 mil muestras de sangre, lo que permite determinar la presencia de anticuerpos y, por lo tanto, el nivel de protección alcanzado por la población. Zoé Robledo subrayó que la primera dosis de la vacuna contra el sarampión protege muy bien y ofrece niveles de inmunidad de 93 a 95 por ciento, mientras que la segunda dosis eleva la protección hasta 99 por ciento y la sostiene a largo plazo. Por ello, insistió en la importancia de contar con esquemas completos.

Lo que está claro es que el sarampión es prevenible y que la vacunación sigue siendo la medida más eficaz para erradicar esta enfermedad. Todos debemos asumir nuestra parte en esta lucha, ya sea asegurándonos de que los niños y niñas reciban la dosis correspondiente o acudiendo a los puntos de vacunación si son adultos jóvenes que no completaron su esquema completo. La plataforma “Dónde me vacuno”: https://dondemevacuno.salud.gob.mx/ facilita el acceso a los 21,000 centros de salud habilitados en el país.

El llamado es claro: vacúnate, vacuna a tus hijos y a tu comunidad. La vacuna es nuestra mejor defensa, y con responsabilidad colectiva podemos evitar que el sarampión siga propagándose. No dejemos que esta enfermedad, que ya ha sido controlada en otras épocas, vuelva a hacernos retroceder.


Publicado en El Universal, 12 de febrero 2026.

El circo global del Súper Bowl

 

El circo global del Súper Bowl



La cultura es lo que permanece cuando todo lo demás se olvida, escribió Edward T. Hall. Pocas frases describen mejor lo ocurrido en el Súper Bowl LX, un evento que hace tiempo dejó de ser solo un partido de fútbol americano para convertirse en el ritual mediático más influyente del mundo contemporáneo. Antes que competencia deportiva, el Súper Bowl es una vitrina donde convergen consumo, identidad, espectáculo y poder simbólico. El juego funciona como pretexto para una puesta en escena que revela correlaciones culturales mucho más profundas. No es exagerado decir que hoy el Súper Bowl opera como una suerte de termómetro civilizatorio.

La edición LX, celebrada el domingo, volvió a confirmarlo. Más de 135 millones de personas lo siguieron en todo el mundo, rompiendo récords de audiencia. El costo de un anuncio de treinta segundos alcanzó, en algunos casos, los diez millones de dólares, consolidando al evento como una plataforma de validación cultural, donde marcas, discursos y narrativas buscan legitimarse ante una audiencia global. El impacto económico acompaña esa dimensión simbólica. México exportó a Estados Unidos cerca de 110 mil toneladas de aguacate para la jornada, equivalentes a unos 250 millones de piezas, con una derrama estimada en más de 300 millones de dólares. El ritual también se come.

En ese contexto apareció Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, como protagonista del espectáculo de medio tiempo. La apuesta fue clara: un recorrido cargado de símbolos latinoamericanos y en español, una decisión que desplazó el centro cultural del evento sin aspavientos ni declaraciones explícitas. El gesto, por sí mismo, fue el mensaje. La presencia de invitados como Karol G, Cardi B y Pedro Pascal reforzó la idea de una latinidad globalizada, ya no periférica, sino central en la industria cultural. Lady Gaga funcionó como figura de enlace, un puente entre el pop estadounidense tradicional y la herencia caribeña, certificando la traducción de lo latino al lenguaje dominante del espectáculo global. El cierre, cuando Bad Bunny mencionó uno a uno a los países del continente, subrayó una afirmación elemental pero incómoda para algunos: América es un continente, no un país, y su mayoría es latina.

Desde la lógica del marketing, la jugada fue quirúrgica. La NFL proyectó una imagen de apertura y ruptura controlada con el establishment. En el plano sociopolítico, la elección de Bad Bunny anticipaba la polémica. Su historial de críticas al ICE y su oposición pública a Donald Trump lo convertían en una figura ideal para generar conversación sin desbordar los márgenes del sistema.

Esta figura del artista que incomoda bajo reglas conocidas no es nueva en la cultura estadounidense. Elvis Presley escandalizó a la moral conservadora desde la televisión abierta; Bob Dylan electrificó el folk y traicionó las expectativas políticas de su generación. Ambos fueron absorbidos por la industria mientras encarnaban una rebeldía simbólica. Bad Bunny ocupa hoy un lugar similar: una transgresión cuidadosamente administrada.

Su propio discurso artístico está atravesado por contradicciones. Canciones como “Yo perreo sola” colocan en primer plano la agencia femenina, mientras otras letras reproducen esquemas tradicionales del reguetón, en los que el deseo y las mujeres aparecen cosificados. Al mismo tiempo, temas como Andrea denuncian la violencia estructural contra las mujeres. En el plano estético, el artista ha desafiado los códigos de la masculinidad dominante, denunciando la transfobia y explorando una ambigüedad de género poco habitual.

Tras el espectáculo, Donald Trump reaccionó desde Truth Social calificando el show como uno de los peores de la historia y cuestionando el uso del español. La crítica, lejos de desactivar el mensaje, lo amplificó. El Súper Bowl LX cerró, así, como un éxito de marketing y conversación pública: un cruce cultural donde la rebeldía fue visible y perfectamente contenida.


Publicado en La Crónica de Hoy, 10 de febrero 2026.

La intelligentsia mexicana

 

La intelligentsia mexicana

 

«Decir la verdad al poder.» 

Edward Said

La palabra intelligentsia no nombra solo a un grupo social: nombra una tensión. Desde su aparición en la Rusia del siglo XIX, designó a quienes asumieron la tarea —incómoda y peligrosa— de pensar en público. Sujetos con capital cultural, conciencia crítica y una vocación explícita de intervenir en los asuntos del Estado. Escritores, artistas, académicos y pensadores que no se conformaron con describir el mundo, sino que intentaron disputarlo. Entre el poder y la sociedad, ocuparon un territorio inestable: el de la mediación crítica. Esa figura ambigua —a veces incómoda, a veces funcional— se volvió indispensable para la política moderna. La teoría de las élites ayuda a comprenderlo mejor: el poder rara vez se distribuye de forma horizontal; tiende a concentrarse en grupos reducidos que definen decisiones, marcos de debate y lenguajes legítimos. En ese entramado, los intelectuales cumplen una función estratégica. Producen conceptos, narrativas, explicaciones del mundo. Pueden legitimar un orden o agrietarlo. Pueden servir al poder o ponerlo en evidencia.

En América Latina, la intelligentsia adquirió una densidad particular. No fue solo una clase pensante, sino una fuerza histórica vinculada a la construcción nacional, a los proyectos de emancipación y a las grandes disputas ideológicas del siglo XX. Pero junto a ese papel emergió una sospecha persistente: su cercanía con el Estado, con las élites económicas y con los dispositivos de legitimación simbólica. ¿Quién habla? ¿Desde dónde? ¿Para quién?

Edward Said formuló una de las críticas más incisivas a esta figura. El intelectual —sostenía— no se define por su especialización técnica ni por su éxito profesional, sino por su función pública. Su tarea es incomodar, desnaturalizar lo obvio, representar intereses que no suelen tener voz. Cuando esa función se subordina al poder, el pensamiento se empobrece y la sociedad pierde una de sus herramientas más finas de autocomprensión.

La decadencia de una intelligentsia no significa que la necesidad social que la originó haya desaparecido. Toda comunidad política necesita voces capaces de tomar distancia, de leer el presente sin obediencia automática, de imaginar futuros alternativos. La relación entre intelectuales y poder es inevitable —e incluso puede ser saludable— siempre que no anule la autonomía creadora. El problema comienza cuando el pensamiento deja de producir preguntas y se limita a repetir consignas dictadas desde los centros de decisión.

México ofrece un terreno fértil para observar este proceso. Durante buena parte del siglo XX, un núcleo de intelectuales ocupó un lugar central en el debate público. Octavio Paz, Carlos Fuentes, Monsiváis o José Emilio Pacheco no solo construyeron obras literarias de gran calado; también intervinieron en la discusión política con autoridad moral y densidad intelectual. Su peso no provenía del aplauso inmediato, sino de una combinación rara: rigor, ética y capacidad de interlocución con públicos diversos. Con el tiempo, esa relación se volvió más problemática. La proximidad con el Estado, los grandes medios y los intereses económicos transformó a una parte de la intelligentsia en una plataforma funcional al discurso dominante. Políticos que hablan con palabras prestadas, libros firmados por autores ausentes, diagnósticos prefabricados: síntomas de un desplazamiento profundo. El intelectual deja de pensar para la sociedad y comienza a hablar en nombre de ella.

En el México contemporáneo, la fragmentación de la antigua intelligentsia ha producido un paisaje más ruidoso, pero menos profundo. Pronunciamientos colectivos, alineamientos explícitos y comunicados urgentes sustituyen al argumento sólido. El peso del nombre propio o la acumulación de firmas reemplazan al pensamiento crítico. Proliferan las medias verdades y la reflexión se somete a la coyuntura. El pensamiento ya no anticipa: reacciona.

Reconstruir una vida intelectual vigorosa en México exige algo más que nostalgia. Requiere restablecer las condiciones materiales y simbólicas que hacen posible el pensamiento autónomo: fortalecer el ecosistema de investigación, garantizar la dedicación académica de tiempo completo y abrir el espacio intelectual a una diversidad real de voces, incorporando a sectores históricamente excluidos, como los pueblos indígenas.

La colaboración internacional con organismos de prestigio y el uso estratégico de tecnologías emergentes —incluida la inteligencia artificial— son hoy herramientas decisivas para insertar a los investigadores mexicanos en las discusiones globales y acelerar la producción y circulación del conocimiento, con el respaldo de instituciones clave como la UNAM, El Colegio de México y el Cinvestav. Porque una intelligentsia viva no es un adorno cultural. Es un termómetro democrático. Donde el pensamiento se subordina, el poder se vuelve opaco. Y donde nadie se atreve a decir la verdad, el silencio termina gobernando.


Publicado en El Universal, 5 de febrero 2026.